Resumen
En el siguiente artículo se propone un modelo epistémico-metodológico para la interpretación de textos filosóficos, sustentado en la filosofía textual de Paul Ricoer. En el estudio se utilizó la investigación documental que pretende elaborar un marco teórico conceptual para formar un cuerpo de ideas sobre el objeto de estudio y descubrir respuestas a determinados interrogantes a través de la aplicación de procedimientos documentales. El modelo consiste en dos ejes: uno epistémico donde reside toda la racionalidad filosófica sobre el sustento de la hermenéutica trabajada por Ricoeur. Un segundo eje: metodológico, desde donde se resume y sintetiza la experiencia de Ricoeur en relación al procedimiento aplicado en la interpretación de los textos. En lo que se refiere al procedimiento, la propuesta se basa en la hermenéutica textual e inspirada en la mimesis, es decir la aplicación de los estados miméticos: precomprensión o prefiguración, compresión o configuración, y recomprensión o refiguración.
Palabras clave
INTRODUCCIÓN
En el presente artículo se propone un modelo epistémico-metodológico alternativo para la interpretación de textos filosóficos desde la perspectiva del filósofo y hermeneuta francés Paul Ricoeur. Es importante conocer que los modelos epistémicos son propuestas conceptuales que ayudan al pensamiento a interpretar o abordar la realidad. También son consideradas como unidades conceptuales inmersas en la sociedad científica o filosófica que contribuyen a la producción de conocimiento científico y a la vez a su expansión. En este sentido, Barrera (2004) define modelo epistémico como: “representaciones conceptuales sobre las cuales se soporta el pensamiento o a partir de las cuales se indaga sobre la realidad” (p.10). Tomando en consideración esta definición la expresión modelo epistémico se refiere a la interpretación de la red conceptual del conocimiento subyacente en la existencia humana contextualizada en la sociedad científica.
Desde la concepción de Barrera, es importante acotar que el modelo epistémico posee una similitud con el concepto paradigma, a diferencia que el paradigma es más general y universal, por lo tanto, supera la particularidad conceptual, los enfoques y concepciones de los criterios. En el caso del modelo epistémico es la representación del conocimiento surgido de la interpretación de las acciones humanas. Es una posición científica asumida por los investigadores para abordar parcialmente un tema científico.
Por otro lado, los modelos metodológicos encaminan al investigador a aplicar el diseño metodológico en el estudio, de acuerdo la elección del tema, el tipo de investigación y perspectiva del investigador frente a la realidad a investigar. Para establecer el modelo epistémico y metodológico, debe existir la relación entre el pensamiento del investigador y el hacer exigido por la perspectiva metodológica, donde comúnmente se utilizan tres: el cualitativo, el cuantitativo y el mixto.
En continuación con lo epistémico, Rodríguez (2017) define el modelo epistémico como “estructuras histórico-social y cognitivas elaboradas a través del lenguaje. Los modelos son históricos porque no son inmutables.” (p.5). Un modelo epistémico – metodológico sostiene en su estructura un conjunto de teorías que ilumina el recorrido o el camino que debe seguir la investigación. El modelo describe una visión paradigmática de la evolución teórica y su abordaje procedimental. Este responde a las intenciones y perspectivas de los investigadores.
El modelo epistémico - metodológico para la interpretación de textos filosóficos persigue la refiguración del pensamiento y un nuevo significado del lenguaje textual. Partiendo de esta consideración Chico (2015) define el texto filosófico como:
La representación de un sistema de pensamiento a través de una lengua natural concreta y a partir del establecimiento de una red de términos conceptos acuñados originalmente o reformulados en el contexto de la tradición por su autor. Desde este punto de vista, la labor del traductor del texto filosófico consiste en acceder al sentido de esos términos conceptos, de una u otra manera original, y en convertirlos en términos-conceptos-meta mediante una lengua natural distinta (Castro Ramírez, 2008a: 181). Dando un paso más allá, el texto filosófico puede ser entendido como la representación de una reflexión metafísica a través de una lengua natural concreta, ya que tiene como objetivo la descripción y explicación de lo que está más allá de la física y lo físico, de lo material y lo tangible, para, superándolos, capturar y abstraer las ideas y los principios esenciales (p.95).
La definición de Chico sobre el texto filosófico posee algunas similitudes con la apreciación general de Ricoeur sobre el texto y la interpretación en las que se destacan: la red conceptual de la acción humana, el texto como recipiente de un habla y una lengua, asimismo la relación de complementariedad entre explicación y comprensión entre otras que encierra el concepto sobre el texto filosófico.
En este sentido, Chico manifiesta que la interpretación del texto filosófico debe mantener una estructura original, a esto Ricoeur llamó la estructura inteligible del texto, en razón de esto Chico (2015) expresa:
la tendencia general a la conservación intacta de la terminología filosófica original en el texto filosófico traducido —de términos-clave como los correspondientes al arkhé y la physis presocráticos, la doxa y la episteme platónicas o la mímesis y la ousía aristotélicas, o como los relativos, ya en el contexto del pensamiento filosófico contemporáneo, al Dasein de Heidegger, la Erfindung de Nietzsche, el néant de Sartre o la différance de Derrida—; tendencia general a la conservación intacta que obedecería, en este sentido, a la convicción de que la traducción de dichos términos-clave impediría la reproducción mimética de la red que ellos tejen en su contexto original y, por tanto, a la convicción de que el mantenimiento del significante de los términos filosóficos originales en la traducción supondría la actualización y reproducción inalteradas y plenas del significado—o filosofema-clave (Ladmiral, 2000: 55)— asignado a aquel por su autor, habida cuenta de la indisolubilidad de forma y contenido (Martín Ruano, 2002: 146) (p.96).
Esta consideración de Chico sobre mantener la originalidad de la red conceptual y la terminología es parte de lo que Ricoeur conceptualiza como el sostenimiento del discurso y es producto de la interpretación del texto partiendo de la apropiación textual como ejercicio de la mímesis.
METODOLOGIA
En el presente ensayo se utilizó la investigación documental. En relación a este método, se considera que en el campo de la investigación existe una estrecha relación entre la sociedad del conocimiento y los avances científicos- tecnológicos y que solo a través de la investigación documental se puede hacer un análisis de la información escrita sobre un determinado tema. Este persigue el propósito de establecer relaciones, diferencias, etapas, posiciones o estado actual del conocimiento respecto al tema objeto de estudios. Generalmente se le identifica con el manejo de mensajes registrados en la forma de manuscritos e impresos, por lo que se le asocia normalmente con la investigación archivística y bibliográfica. En este sentido Galán (2011) manifiesta:
El objetivo de la investigación documental es elaborar un marco teórico conceptual para formar un cuerpo de ideas sobre el objeto de estudio y descubrir respuestas a determinados interrogantes a través de la aplicación de procedimientos documentales. Estos procedimientos han sido desarrollados con el objeto de aumentar el grado de certeza de que la información reunida será de enteres para los integrantes que estudia y que, además, reúne las condiciones de fiabilidad y objetividad documental. Técnica documental que permite la recopilación de información para enunciar las teorías que sustentan el estudio de los fenómenos y procesos. Incluye el uso de instrumentos definidos según la fuente documental a que hacen referencia (s/p).
Para elaborar o construir la propuesta se tomó las fuentes primarias: libros escritos por Paul Ricoeur en especial los relacionados con la interceptación y la exposición del mimesis como “Del texto a la acción: ensayos de hermenéutica”, del Fondo de Cultura Económica y “Tiempo y narración: Configuración del tiempo en el relato histórico”, de Siglo XXI Editores y “De la interpretación”. También se tomaron artículos y ensayos sobre la interpretación la hermenéutica de Ricoeur de Vicente Balaguer y Francisco Chico Rico presentados en conferencias, congresos y seminarios sobre el tema y en referencia al máximo exponente de la interpretación de textos desde la hermenéutica como es Paul Ricoeur.
Modelo epistemológico para la interpretación de textos filosóficos
El pensamiento como sostén de ideas, corrientes, ideologías y convicciones y los textos como elementos ontológicos que contienen esos pensamientos plasmados en un discurso, son susceptibles de investigación. Estos a través de la historia han sido tratados bajo diversas concepciones, a su vez reposan en una epistemología determinada que aportan cientificidad al análisis de los discursos e ideas.
Desde esta perspectiva, el basamento epistemológico permite establecer coherencia y validez, que, desde la filosofía de las ciencias y su metodología, justifican las decisiones de un investigador en cuanto a la búsqueda del conocimiento. La elección de este basamento es lo que se podría llamar “Modelo epistemológico-metodológico” del proceso de investigación, que depende de la relación entre el ámbito socio-cultural y el estilo de pensamiento del investigador. En definitiva, la elección epistemológica se hace desde la motivación personal y el orden psicológico del investigador.
Esto conlleva a aclarar que el modelo epistemológico de una investigación no se impone desde la autoridad de los decanos de una universidad ni las modas intelectuales de tutores ni jurados, sino que es el investigador quien decide cual es el modelo epistemológico, según sus intereses y elementos del trabajo. Lo que si debe perseguir el enfoque es que la investigación sea coherente y lógica con la esencia epistemológica, con referencias de corrientes de pensamientos que justifiquen, expliquen y promocionen el trabajo de investigación.
En relación a la investigación, se asumió desde la filosofía hermenéutica o como lo expresa Ricoeur (2004)”la filosofía sobre el sentido del sentido” o fenomenología hermenéutica” (p.9) bajo el modelo de la hermenéutica textual de base teórico-interpretativo y que tiene su mayor representante en Paul Ricoeur.
En el planteamiento de Ricoeur la hermenéutica textual involucra la mediación, proceso concebido como el puente entre la materialidad y pasado del texto y la autocompresión de “si mismo” generado en el momento de la lectura. La hermenéutica textual va acompañada del distanciamiento la cual plantea la diferencia entre la ontología de conocer las cosas y la metodología del conocimiento de las mismas. Este planteamiento le da realce a la materialidad del texto como elemento objetivo, que sirve de guía para que el lector no se aliene en su libre albedrio al momento de la comprensión o aplicación de la hermenéutica textual. Por tal razón la materialidad del texto donde reside la intención del que escribe y la intención del que lee, conjuga los objetivos del planteamiento hermenéutico textual de Ricoeur, es decir que une viejas y contemporáneas posiciones de románticos y ontológicos con respecto a la aplicación de la hermenéutica, es decir, busca un equilibrio entre la pertinencia y el método.
Desde este punto de vista, la hermenéutica se fundamenta en la “psique” y el “ser” que se distancian en su concepción filosófica, pero encuentran su posición dialogal en la hermenéutica textual, por lo tanto, el fundamento de la tesis de interpretación supera lo paradigmático entre explicar y comprender, y se entiende que explicar es una fase de la comprensión. En este mismo sentido, Mardones y Ursua (1982) exponen las palabras de Apel en las que afirma:
La mejor aproximación, quizá, a esta idea, la cual he resumido en la tesis de la complementariedad, es la de la interpretación de los textos como el núcleo de las ciencias hermenéuticas. Los textos son, los llamados «objetos» de la interpretación hermenéutica, que, en último término, no son sino manifestaciones objetivadas de las intenciones significativas de sus autores y, por tanto, puntos de partida para una comprensión del sentido puro, lo cual, al mismo tiempo, supera el espacio y el tiempo en cuando reino propio de la objetivación. Para esta función de los textos, en el diálogo humanista de los grandes espíritus de todos los tiempos (para hablar con Petrarca y P. Bembo), es modificado esencialmente, si los textos se entienden exclusivamente como documentos (como «fuentes» o restos), mediante los cuales, el historiador, poseedor de las informaciones, llega a los acontecimientos por encima del espacio y del tiempo (pp. 237-238).
Este planteamiento tiene concordancia con el sentimiento de Ricoeur, propone en primer lugar la teoría de la complementariedad, teoría que da sentada la superación del explicar y comprender, al igual como lo plantea Ricoeur en la hermenéutica textual. Y en segundo término el texto como depósito del pensamiento de autores. La concordancia entre la teoría de la complementariedad y la hermenéutica textual presupone la continuación y extensión de la explicación hacia la comprensión. Es decir, marca un camino en la interpretación que se inicia con la explicación basada en el análisis de la obra o texto para ir profundizando hacia la comprensión de la estructura inteligible del texto. La intención hermenéutica de Ricoeur de esta complementariedad es provocar una antropología filosófica que esta oculta en la humanidad tanto del autor como del lector.
En este mismo orden de ideas, el modelo epistémico sobre la interpretación de los textos filosóficos, basado en la concepción hermenéutica de Ricoeur, parte del mundo del filósofo como autor, ya que el filósofo aporta su obra convertido en texto de reflexión, pero sumergido en su subjetividad, es decir que el texto filosófico está marcado por el mundo existencial, vivencias, perspectivas, motivos, concepciones y reflexiones, al cual se le puede denominar el mundo del texto filosófico, y la intención de la hermenéutica textual es sacar a la luz sus significados y explicaciones. No cabe duda que Paul Ricoeur tuvo experiencia en el tratado e interpretación de textos filosóficos, en su magna obra interpretó “Confesiones” de San Agustín (354–430), “Poética” de Aristóteles (384-322), textos de Sigmund Freud (1856-1939) y las obras filosóficas de Gabriel Marcel (1889-1973) en especial el “Diario Metafísico” y “El misterio del Ser”. También estudió e interpretó las obras de los filósofos del lenguaje como: Ludwig Wittgenstein (1889-1951), Charles Sanders Peirce (1839-1914), Ferdinand de Saussure (1857-1913) entre otros.
Ricoeur para sacar a la luz el mundo del texto de los escritos filosóficos se valió de la interpretación desde su concepción textual resumida en la subjetividad del autor o filósofo, la comprensión de la formalidad externa del autor o su contexto (relación del autor con su cultura), y algo más relevante como lo es el análisis del lenguaje como trasmisor de toda la subjetividad. En este sentido Ricoeur (2004), incorpora el aporte estructural resumido en el texto como una llamada la subjetividad y afirma que:
La hermenéutica no buscara ya la convergencia de dos subjetividades (la del autor y la del intérprete) sino la confluencia de dos discursos: la del texto y la del intérprete. El discurso deberá en consecuencia situarse en un nivel homogéneo de sentido que podríamos llamar isotopía del discurso. La que exige ser interpretado en un texto en su sentido y el acto de su apropiación es más una fusión del mundo del lector y el mundo del texto que una proyección del interprete sobre el texto (p. 20).
En otro orden de ideas, es necesario mostrar el argumento sobre la filosofía reflexiva y la filosofía hermenéutica para mayor fundamento del enfoque epistemológico. Afirma Ricoeur (2002):
Para responder a la primera pregunta, comenzaría por caracterizar la tradición filosófica a la que pertenezco por tres razones: corresponde a una filosofía reflexiva, se encuentra en la esfera de la influencia de la fenomenología husserliana, pretende ser una variante hermenéutica desea fenomenología. En líneas generales, una filosofía reflexiva es el modo de pensar procedente del “cogito cartesiano” pasando por Kant y la filosofía postkantiana francesa y cuyo pensador más destacado ha sido a mi entender Jean Nabert.los problemas filosóficos que una filosofía reflexiva considera más importantes se refiere a la posibilidad de la comprensión de uno mismo como sujeto de operaciones cognoscitivas, volitivas estimativas etcétera (pp. 27- 28).
En esta afirmación el autor, une tres elementos que dan piso epistemológico al estudio como son: filosofía hermenéutica, filosofía reflexiva y antropología filosófica, la construcción de esta última es la tarea fundamental del pensamiento de Ricoeur.
Modelo metodológico para la interpretación de textos filosóficos
El método es un conjunto de procedimientos, recursos, actividades apegadas a la ciencia o cualquier modo investigación asumidas por el hombre para descubrir la verdad. Según Gordillo (2007) el Método “es considerado como el camino para obtener un fin de manera ordenada, desde un conjunto de reglas” (p.123).
Respecto al presente estudio, el modelo metodológico se afianzará en el método hermenéutico que según Martínez (2011) sostiene que” no solo los textos escritos, sino toda expresión de vida humana es objeto natural de la interpretación hermenéutica” (p.120). Tal afirmación de Martínez posee una relación estrecha con la concepción de Paul Ricoeur, en el sentido de la posición del lector al momento de interpretar las acciones humanas en la que hay que colocarse delante de los textos escritos. En este sentido, Ricoeur (2002) afirma que: la hermenéutica se puede definir como “la teoría de las operaciones de la comprensión en su relación con la interpretación de los textos” (p.71). Esta teoría de las operaciones consiste en un conjunto de modelos de compresión e interpretación, en la que se configuran las intenciones de los agentes que participan en la interpretación y plantean una estructura vertical (intención del autor) y horizontal (intención del lector) en la búsqueda de la interpretación profunda del texto.
La interpretación de los textos se hace mediante la explicación- compresión de los signos, símbolos, acciones humanas entre otros elementos de la estructura inteligible del texto. La explicación-compresión de todos estos elementos tiene como objetivo final develar el mundo del texto. Por lo tanto, la concepción de la hermenéutica de Ricoeur plantea un dialogo entre ambas intenciones con la teoría de las operaciones hermenéuticas, donde la interpretación parte del aporte del ejercicio del texto dada en un lugar y tiempo determinado y asumida por el lector en otro lugar y tiempo diferente a la del autor. Esta recepción del texto por aparte del lector, es el punto de inicio de la comprensión donde se persigue la comprensión del mundo del autor, y el protagonista de esta comprensión es el lector que asimila ese mundo, pero desde su experiencia existencial, produciendo la configuración de los dos mundos, que al final marcarán el camino hacia el mundo del texto.
En otro orden de ideas y en referencia al método hermenéutico, Hurtado y Toro (1999) plantean que, desde este método, cuando se habla de hacer estudios Hermenéuticos, hay que tomar en cuenta algunas recomendaciones de Ricoeur que considera: “la hermenéutica porque propone el método adecuado para las ciencias humanas y desarrolla el modelo de texto para comprender la acción humana. Afirma también que esta se debe leer y que además las acciones dejan huellas que pueden leerse” (p. 102).
Por otro lado, hablar del método hermenéutico desde la visión ontológica, equivale a que en primer lugar el centro de la interpretación es el autor o el filósofo como ser, el cual se puede interpretar por lo que escribe. En segundo lugar, plantea una dialéctica interpretativa entre las posiciones del autor, del lector y el texto, sin embargo, para Ricoeur lo que se quiere interpretar no es la posición del autor o su vivencia, es ir a una interpretación del texto” per se” es ir detrás del sentido del texto. Con esta posición Ricoeur supera el egoísmo textual plasmado en la hermenéutica ontológica de Heidegger.
Para superar esta dicotomía entre las posiciones del autor y del lector marcadas por discusiones hermenéuticas y dar un posicionamiento metodológico a la intención del estudio, Ricoeur propone el arco hermenéutico en dos fases: explicar y comprender. En el caso de la interpretación textual entre ambas existe una relación dialéctica, una interpenetración y un dialogo constante que no excluye ninguna posición, sino que se unen en objetivo final que es búsqueda del significado del sentido. Ricoeur después de entender y actualizar la relación entre explicar y comprender, los involucra en la interpretación textual como proceso en la apropiación de los significados de los enunciados del discurso de la obra. En este particular Ricoeur (2004) expone las consideraciones de Maceiras en la presentación de la edición española de “Tiempo y narración I” de la siguiente manera:
este combate en dos frentes, contra una reducción a la intropatía y contra una reducción de la explicación a una combinatoria abstracta, define la interpretación mediante esta dialéctica misma de la comprensión y de la explicación en el nivel del sentido inmanente del texto (p20).
Desde esta perspectiva de Ricoeur, explicar y comprender son dos fases del mismo proceso interpretativo. Partiendo de este enunciado se entiende que comprender es la prolongación del análisis de la estructura textual. Por otro lado, explicar es detallar y desnudar todos los adornos simbólicos de la obra o el texto. Ricoeur (2004) en la introducción a la obra “Tiempo y narración I” afirma en cuanto a lo planteado:
Trátese de metáfora o de trama, explicar más es comprender mejor. Comprender, en el primer caso, es recuperar el dinamismo en virtud del cual un enunciado metafórico, una nueva pertinencia semántica, emerge de las ruinas de la pertinencia semántica tal como aparece en la lectura literal de la frase. Comprender, en el segundo caso, es recuperar la operación que unifica en una acción total y completa lo diverso constituido por las circunstancias, los objetivos y los medios, las iniciativas y las interacciones, los reveses de fortuna y todas las consecuencias no deseadas de los actos humanos. En gran parte, el problema epistemológico planteado, tanto por la metáfora como por la narración, consiste en relacionar la explicación, propia de las ciencias semiolingüísticas, con la comprensión previa que deriva de la familiaridad adquirida con la práctica del lenguaje, tanto poético como narrativo. En los dos casos se trata de explicar a la vez la autonomía de estas disciplinas racionales y su filiación directa o indirecta, próxima o lejana, a partir de la inteligencia poética. (p.33)
Procedimiento para la interpretación del texto de filosóficos.
Ricœur (2002) define texto como: “Todo discurso fijado por la escritura” (p 127). Es oportuno esta definición sobre el texto para demostrar la trascendencia del giro de Ricoeur con estas intenciones del autor y el lector que ya no son prioridad en la interpretación, sino el discurso, es decir, que la dialéctica cambia de estas intenciones a la convergencia de los discursos de ambos. Para encaminar una interpretación adecuada, Ricoeur interpela el concepto mismo de escritura, discurso, habla y la relación del texto con el habla. Esta revisión del texto como discurso fijado por la escritura, donde se deduce que el discurso es trascendente porque se escribe, por lo tanto, la escritura se fija en el mismo lugar del habla. En este sentido la relación habla, discurso y escritura producen “el texto” y este a su vez es contentivo del discurso.
El siguiente estudio se justifica procedimentalmente, ya que se fundamenta en los planteamientos de Ricoeur sobre la interpretación del texto, el texto como paradigma, como mediación. En este sentido Ricoeur (2002) afirma que:
El texto como unidad lingüística es por un lado una expansión de la primera unidad de significado actual que la oración o instancia del discurso en el sentido de Benveniste. Por otro lado, aporta un principio de organización transaccional que es aprovechado por el acto de relatar en todas sus formas. Se puede llamar “Poética”- siguiendo a Aristóteles- a la disciplina que trata de las leyes de composición que se sobreañaden a la instancia de discurso para conformar un texto que se considera como relato, poema y ensayo (p.17).
Desde este planteamiento, el texto como depósito de un discurso escrito o como lo denomina Ricoeur (2002) “unidades discursivas superior a la oración” (p.16), se convierte en la primera proposición de interpretación, con la intención de generar una refiguración que contextualice el lenguaje del pasado. En el caso de los textos filosóficos, el lector actualiza la reflexión de las cosas o la cosa del texto y todas las intenciones en la cual se involucra, con la salvedad que posee un lenguaje analítico, reflexivo y muchas veces técnico, lejos del mito, símbolo y signo, sin embrago no escapa la interpretación planteada por Ricoeur. En este sentido Balaguer (2002) afirma que:
El objeto de la hermenéutica textual es, para Ricœur, “el mundo del texto”. En esta formulación, hay una oposición a la hermenéutica romántica que tiene por objeto la mente del autor (la intentio auctoris), y una cierta distancia con la hermenéutica ontológica que tiene en la lectura del texto el objeto de comprensión (con lo que, en cierta manera, la comprensión del texto queda a la deriva, pues se privilegia la intentio lectoris) (p. 9).
Desde este planteamiento, se pudiera aceptar que los textos filosóficos por poseer un lenguaje filosófico propia de su naturaleza, también poseen una intención del autor y una intención del lector, al fin también son textos y no escapan del “explicar y comprender” de Ricoeur. Se reconoce esta situación hermenéutica del texto filosófico, porque tampoco escapa de la posibilidad de interpretación según el enfoque de la hermenéutica textual. De manera que el procedimiento de interpretación del texto filosófico pretende develar un mundo, un mundo lleno de suspenso al igual que los demás textos. En el texto filosófico, la ficción como mundo de texto imita la acción humana y a la acción cognoscitiva como es el caso de las propuestas filosóficas de Marx, Nietzsche, Sartre, Marcel entre muchos otros. Ellos hicieron de sus posiciones, vivencias, concepciones, reflexiones; filosofías que impactaron a lo largo de la historia la acción humana de muchas personas y contribuyeron a remodelar sus estructuras y sus dimensiones según las configuraciones existencialistas. Afirma Ricoeur (2002) que “Este mundo del texto interviene en el mundo de la acción para darle nuevas formas o para transfigurarlos” (p.26)
En este sentido, en el caso de los textos filosóficos el rehacer la realidad conlleva un análisis del lenguaje “la vía larga” como la denomina Ricoeur (2004), que, aunque la acción humana (Dasein o vía corta) se pueda comprender, para la interpretación del texto es más factible el análisis del lenguaje, porque en el reside todos los elementos del discurso de la obra.
Existe un elemento importante que ayuda a la interpretación de los textos filosóficos en la hermenéutica de Ricoeur: la argumentación, destinada a establecer una teleología de la interpretación y por otro sincronizar la aplicación de la metodología interpretativa y el acto de la comprensión.
Para entrar de lleno en el procedimiento de la investigación, es importante aseverar que Ricoeur elabora procedimientos partiendo de su trabajo sobre la interpretación de las confesiones de San Agustín (Tiempo) y la poética de Aristóteles (Narración) en la que pone a prueba la hipótesis de la concordancia entre la narración que expone las historias de las acciones humanas y el tiempo en que acontecieron estas acciones. El procedimiento para la interpretación de los textos filosóficos se fundamentará en la mimesis aristotélica que en su definición natural que según Ricoeur (2002) es “la imitación de la acción” (p. 21). El procedimiento se desplazará en tres momentos o fases miméticas. Para fortalecer esta afirmación Ricoeur (2004) manifiesta que:
Tomo como hilo conductor de este análisis de la mediación entre tiempo y narración la articulación evocada antes e ilustrada ya parcialmente por la interpretación de la poética de Aristóteles entre los tres momentos de la mimesis que llamo: Mimesis I, Mimesis II, Mimesis III. Doy por sabido que mimesis II constituye el eje del análisis; por su función de ruptura, abre el mundo de la composición poética e instituye, como ya he sugerido, la literalidad de la obra literaria. Pero mi tesis es que el sentido mismo de la operación de configuración constitutiva de la construcción de la trama resulta de su posición intermedia entre las dos operaciones que yo llamo mimesis I y mimesis III, y que constituyen “el antes” y “el después” de mimesis II. Con esto me propongo mostrar que mimesis II consigue su inteligibilidad de su facultad de mediación, que consiste en conducir del antes al después del texto, transfigurar el antes en después por su poder de configuración (p.114).
Explica Ricoeur (2004) que la mimesis II o la configuración sirve de puente o eslabón para que ocurra la interpretación que se inicia con la prefiguración que consiste generalmente en la revisión y determinación del texto y concluye con la refiguración en la que se obtiene un nuevo significado. Mimesis II o la configuración tiene la misión de mediar entre lo escrito en el tiempo y la comprensión interpretación, ella produce la ruptura de la estructura original que envuelve el texto para dejar salir el mundo que encierra para quien lo comprende.
Desde este planteamiento se considera entonces a mimesis como la técnica más favorable para la comprensión e interpretación. No cabe duda, que según las consideraciones de Ricoeur la comprensión e interpretación son los ejecutantes de la hermenéutica, es decir, son los activadores para que la hermenéutica lleve cabo la misión de reconstruir el sentido de los textos. Para Ricoeur la mimesis es un acto integral en las que todas sus fases dependen entre sí misma. No existe acto de significación aislado, sino por el contrario cada una de las fases construye un tramo para que la interpretación llegue a su final.
En concordancia con lo explicado, Es importante aclarar la importancia de la mimesis (imitación) como técnica de interpretación, ella busca acercarse lo más posible a la realidad. En el caso de la interpretación de los textos filosóficos, la mimesis busca el sentido y significado más cercano del discurso filosófico original, sin importar su temporalidad. Pero el intérprete debe dejar claro que al momento de ejercer la mimesis su producto final no será la totalidad, ya que en el proceso de apropiarse de los mundos y del discurso original, quedan por fuera elementos del acontecimiento. Sin embargo, la mimesis al no alcanzar en su totalidad la exactitud, es una de las técnicas que más se acerca a las interpretaciones de los textos, en especial los filosóficos. Desde este punto de vista, se definirán los momentos miméticos como técnica y procedimiento en la búsqueda de la compresión de los textos filosóficos:
Mimesis I: Etapa o momento de la precomprensión de los textos donde se ubica, identifica describe la trama y estructuras inteligibles de la acción contenida en los textos. Ricoeur (2004) explica que este momento mimético consiste en:
la composición de la trama, que se enraíza en la pre-comprensión o prefiguración del mundo de la acción: de sus estructuras inteligibles, de sus recursos simbólicos y de su carácter temporal. Estos rasgos se describen más que se deducen. En este sentido, nada exige que su lista sea cerrada. Sin embargo, su enumeración sigue una progresión fácil de establecer. En primer lugar, si es cierto que la trama es una imitación de acción, se requiere una competencia previa: la de identificar la acción en general por sus rasgos estructurales; la semántica de la acción explica esta primera competencia. Además, si imitar es elaborar la significación articulada de la acción, se requiere una competencia suplementaria: la aptitud para identificar las mediaciones simbólicas de la acción, da a la palabra símbolo (adoptado de la antropología cultural), de la que tomó algunos ejemplos. Finalmente, estas articulaciones simbólicas de la acción son portadoras de caracteres temporales de donde proceden más directamente la propia capacidad de la acción para ser contada y quizá la necesidad de hacerlo (p.116).
Con respecto a la mimesis II, en esta fase ocurre la compresión o configuración del texto, se desmonta la trama, el lenguaje y el discurso mediante la crítica literaria para darle una nueva significación. Según Ricoeur (2004) en este momento mimético se considera que:
se abre el reino del como sí o reino de la ficción; según el uso corriente en crítica literaria. Sin embargo, de las ventajas de esta expresión perfectamente apropiada al análisis de mimesis II para evitar el equívoco que crearía el uso del mismo término en dos acepciones diferentes: en la primera, como sinónimo de las configuraciones narrativas; en la segunda, como antónimo de la pretensión de la narración histórica de constituir una narración “verdadera”. La crítica literaria no conoce esta dificultad al no tener en cuenta la escisión que divide el discurso narrativo en dos grandes clases. Por eso puede ignorar la diferencia que afecta a la dimensión referencial de la narración y limitarse a los caracteres estructurales comunes a la narración de ficción y a la histórica. La palabra ficción queda entonces disponible para designar la configuración del relato cuyo paradigma es la construcción de la trama, sin tener en cuenta las diferencias que conciernen sólo a la pretensión de verdad de las dos clases de narración (p. 130).
Por último, está el momento de la Mimesis III: estadio, momento o fase en el que ocurre la refiguración o la recomprensión, un nuevo significado, producto de la secuencia y en algunos casos de la circularidad de los momentos mimético. En esta fase el espectador o lector construye un significado actualizado a su contexto en general, producto de la acción de mimesis I y mimesis II Afirma Ricoeur (2004):
Hay pues un después de la composición poética, que llamo mimesis III, cuyas huellas intentare buscar también en texto de la poética. Al enmarcar así el salto de lo imaginario por las operaciones que constituyen el antes y el después de la mimesis-invención, no creo debilitar sino de enriquecer el propio sentido de la actividad mimética del “Mithos” (p.104).
Partiendo de estas afirmaciones se concreta que esta mimesis concierne al después del texto donde se concreta todas las operaciones de interpretación, obteniendo una nueva versión del significado original que se ofrece al espectador. Se considera a este momento como la presentación de un texto resignificado, actualizado a la temporalidad del lector. El texto que da dispuesto a ser asumido nuevamente por el arco hermenéutico y darle un nuevo significado por otros lectores.
Desde estos planteamientos sobre la mimesis se procederá a determinar los pasos para la interpretación de los textos filosóficos:
Primer paso: Seleccionar los textos filosóficos a interpretar.
Segundo paso: al texto o los textos seleccionados someterlos a la prefiguración o precomprensión, es decir, determinar su autor, investigar quien fue o quién es. Conocer su mundo, conocer su pensamiento. Determinar la estructura inteligible, es decir, describir la obra en general desde su año de creación hasta la construcción estructural. Realizar una descripción de la estructura inteligible en relación a los conceptos filosóficos, ubicación epistémica de los conceptos, momento histórico del planteamiento filosófico entre otros.
Tercer paso: al texto o textos filosóficos seleccionados aplicar la comprensión o configuración en la que se explicará, analizará y describirá la razón filosófica del texto. Se comprenderá cada término filosófico desconocido mediante la explicación. Configuración del texto filosófico se lograda cuando se cohesionen explicación, análisis, descripción, contextualización y razón filosófica del significado del texto. En este momento ocurre la crítica literaria-filosófica, es decir la crítica literaria, desde la explicación de la ordenación general del texto, del género literario y el estilo literario.
Cuarto paso: Aplicar al texto filosófico la refiguración o recomprensión, que ocurre desde la lectura como actividad neo significativa y se toman los elementos del pensamiento del autor plasmado en la obra o texto filosófico y contextualizándolo con su mundo de lector obtiene un nuevo significado del texto filosófico que aumenta la comprensión del mensaje filosófico.
Quinto paso: Develar el nuevo discurso, lenguaje, enunciado y significado del texto filosófico, como aporte a su recomprensión.
CONCLUSIONES
Todas las investigaciones y estudios se regulan por un modelo epistémico- metodológico que según algunos autores es definida como constructos socio-históricos producto del ejercicio investigativo enmarcada en el ámbito filosófico y científico. Estos se caracterizan por ser históricos, ya que cambian de acuerdo a la exigencia de un nuevo paradigma. Son sociales porque no obedecen a proposiciones individuales, sino que necesitan del reconocimiento de la sociedad científica. En el caso de las ciencias hermenéuticas en especial la hermenéutica textual establecida por el filósofo y hermeneuta Paul Ricoeur, propone interpretar los textos que supera la intencionalidad de los agentes y transportándolo al discurso de los agentes dando forma a la hermenéutica dialogal.
Esta hermenéutica es comprendida por Ricoeur como capacidades humanas que develan significados de las cosas, en el caso de esta investigación se refiere a la comprensión e interpretación de los textos filosóficos, es decir la hermenéutica general (romántica-ontológica) encuentra su paradigma en la hermenéutica textual. Su modelo epistémico- metodológico se basa en la sintagmática de “explicación- comprensión”, es decir mientras más se explica mejor se comprende, estos no se contraponen ni se repelen, sino se complementan el uno al a otro.
Ricoeur considera el texto como un discurso establecido por la escritura, pero este discurso no es ajeno al sujeto, sino que discurso descubre el mundo del autor y se fusiona con el mundo del lector afianzado lo que se conoce como el mundo del texto. En el caso de los textos filosóficos considerados como discurso escrito portadores de un lenguaje propio a su esencia que contienen una connotación física y metafísica y que mediante la argumentación da un mensaje al sujeto y a la sociedad, pueden ser interpretados desde la visión hermenéutica de Ricoeur, sin menoscabar su estructura inteligible, persigue la comprensión del mundo del texto. Para descubrir este mundo del texto y con ello la subjetividad del texto, Ricoeur propone el proceso mimético estructurado en Mimesis I (prefiguración), Mimesis II (configuración) y mimesis III (refiguración). Estos tres momentos descubren y describen el texto en toda su forma, teniendo a la lectura y a la comprensión como las herramientas fundamentales.
La transcendencia de la investigación conlleva a incentivar el estudio sobre los modelos de interpretación de los textos, ya no desde el contenido filosóficos, sino cualquier contenido. Este modelo sirve para aplicar a otros tipos de textos, ya que la hermenéutica y la mimesis como técnicas de interpretaciones son universales. En este sentido, es importante resaltar que desde Aristóteles hasta nuestros días la hermenéutica y mimesis como imitación de lo subjetivo han sido utilizadas en diversas formas a lo largo de la historia de la filosofía y la literatura, referencia de esto son los estudios realizados por Ricoeur, Gadamer, Heidegger entre otros. Por razón se exhorta a todos los investigadores del texto aplicar este modelo en la compresión e interpretación de los mismos por contener la conjugación de la intención del autor y la intención del lector persiguiendo el significado del mundo del texto.
Consideraciones éticas y financiamiento
Conflicto de intereses / Competing interests:
Los autores declaran que no incurren en conflictos de intereses.
Rol de los autores /Authors Roles:
No aplica.
Fuentes de financiamiento / Funding:
Los autores declaran que no recibió un fondo específico para esta investigación.
Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:
Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.
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