Revista revoluciones. (2025). Vol. 7 Num. 20. pags. 43-62

Revista revoluciones https://revistas.inudi.edu.pe/rr ISSN: 2710-0499 ISSN-L: 2788-0480 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

“Un puente entre dos mundos”: La inserción de Dios y el ateísmo en las familias de Tambopata, Perú

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rr.2025.020.003

Resumen

Todo ser humano durante el transcurso de su vida se ha cuestionado constantemente si existe o no un ser divino, siendo este el tema de varias interrogantes entre muchas interpretaciones de la filosofía religiosa. En este artículo se explora los argumentos sobre la teología y el ateísmo mediante la interpretación de creer o no, analizando las razones que impulsan a creer y a las que llevan a dudar de Dios. A través de un estudio cualitativo, se comprende de forma racional y coherente la naturaleza del significado entre la fe y la lógica. Así mismo, se evidencia ideas principales que han marcado a la humanidad desde el pasado hasta el presente. Finalmente, la creencia sobre la existencia de Dios no es algo que cada uno deba seguir por presión social, sino que es una representación simbólica, espiritual e individual que da forma a la identidad cultural y a la justificación de la existencia crucial de todo ser humano, en especial al apoyarse en un concepto creyente.

INTRODUCCIÓN

“Es tiempo de llamar a una tregua entre la guerra entre la ciencia y el espíritu. Dios no amenaza a la ciencia, la mejora. Dios no es amenazado por la ciencia. Él la hizo posible”

Francis Collins

Ex director del Proyecto Genoma Humano.

Universidad de Michigan.

Durante el desarrollo de la historia, pocas preguntas han capturado tanto la atención humana como la idea de Dios como dueño de la creación. Desde épocas remotas hasta la actualidad, las personas se han cuestionado sobre el origen del universo, el propósito de la vida y la existencia de una inteligencia superior a la humana. En el presente, el debate continúa vigente, aunque ha tomado nuevos rumbos en el marco de la globalización, la ciencia y la diversidad cultural, en un contexto donde se entrelazan la fe y las ideas filosóficas. Caamaño (2022) señala que la fe cristiana optó únicamente por el Dios de los filósofos, y es precisamente a este Dios al que se le puede rezar y el que se comunica con el hombre. En esta línea de pensamiento, emergente en la academia latinoamericana, se resalta cómo la concepción de Dios, incluso en el ámbito religioso, ha experimentado transformaciones lógicas y coherentes que trascienden la mera creencia o razón, y en las que el ser humano decide apoyarse en un concepto ideológico.

Asimismo, la naturaleza compleja y dinámica de la religión contemporánea se caracteriza por ser cambiante, adaptable y abierta a múltiples interpretaciones, incluso a lo largo de los procesos históricos. Rosero-Morales (2020) explica que: “El pluralismo religioso es un hecho en Colombia y en los demás países de América Latina” (p. 1). En este sentido, las creencias teológicas se configuran como un motor social y cultural en constante desarrollo y evolución, influido por factores históricos, políticos y económicos.

En el caso del Perú, las creencias religiosas siguen desempeñando un papel fundamental, pues el crecimiento de los pensamientos, ideologías, críticas y convicciones ha generado nuevas oportunidades para la formulación de ideas que conllevan opiniones divergentes. De manera que, están surgiendo nuevas ecuaciones emancipatorias frente al teísmo hegemónico que da paso a la restitución de las religiones locales (Huanca-Arohuanca, 2023; 2025).

Por otro lado, en la encuesta Global Religión 2023 de Ipsos, en el ámbito nacional peruano revela que:

El 65% de los peruanos afirma creer en Dios tal como se describe en las Sagradas Escrituras, un 19% declara creer en un poder o espíritu superior atribuir literalmente a estos textos, mientras que el 4% no cree ni en Dios o ni en ningún poder superior y el 9% prefiere no manifestar su posición (Global Religión de Ipsos, 2023, p. 14.).

De acuerdo con Global Religión, se plantea una afirmación semejante al señalar la tensión existente entre las costumbres religiosas y las prácticas modernas, lo que supone una evaluación de las formas de comprender la espiritualidad desde un pensamiento lógico, sin recurrir necesariamente a descripciones vinculadas directamente con la religión.

En el Perú, la religión experimenta un proceso de incremento y transformación debido a la diversidad de visiones e interpretaciones expresadas en las distintas opiniones de sus creyentes. Estas tensiones provocan que, con el transcurso del tiempo, surjan nuevas ideas dentro del ámbito religioso —ya sea a través de cambios, la formación de grupos y divisiones— o incluso nuevas creencias que emergen como reacción o rechazo frente a las anteriores.

Es claro que estos dos escenarios, contrarios a esta búsqueda de una verdad universal o en el campo religioso, son los más comunes, siendo la principal razón por la que el nacimiento de una religión continente críticos externos e internos que derivan en más corrientes de pensamientos y otras religiones (Tito-Apaza, 2021, p. 6).

La exploración de las complejidades del ámbito religioso resalta su carácter cambiante y, a menudo, controversial. Tito-Apaza (2021) considera que, al consolidarse una religión, es común que esta proclame ser un reflejo de la capacidad humana para adherirse a sistemas de creencias que responden a necesidades emocionales, sociales y culturales. Asimismo, entiende la religión como un método de interpretación e identidad humana, susceptible de ser analizado desde una perspectiva científica y crítica.

En el Perú, la fe continúa siendo un pilar fundamental de la sociedad, con una influencia notable en la política, la cultura y la vida cotidiana. Sin embargo, se evidencia una transformación en la pluralidad religiosa, marcada por el incremento de ideologías y posiciones sociales diversas, lo que genera debates en torno al rol del Estado. Huaco (2011) señala que en el país se observa un cambio regional significativo hacia la preferencia por un Estado que reconozca múltiples religiones, en contraposición al modelo seglar. Esta tendencia responde a diversos factores, entre ellos, el crecimiento de la diversidad religiosa, la influencia de la fe en las identidades e ideologías y el descontento con la igualdad formal. No obstante, resulta necesario considerar tanto los argumentos a favor como en contra de dicho cambio, a fin de alcanzar una mejor comprensión de sus implicancias.

En Madre de Dios, la espiritualidad adquiere una forma híbrida, en la que las convicciones cristianas se entrelazan con ritos ancestrales vinculados a la selva, a los antepasados y a los seres espirituales amazónicos. Esta diversidad da lugar a una vivencia religiosa particular, fuertemente influenciada por el entorno selvático y por la memoria histórica de la región.

En Madre de Dios se presenta la población de acuerdo a la religión que profesa:

A nivel local, la provincia de Tambopata en Madre de Dios presenta una distribución por clases de asociaciones religiosas que, según el Censo Nacional de 1993 de INEI, se diferencia 86% católica, 8,3% evangélica, 3,5% en otras religiones y 2,2% sin ninguna afiliación. (INEI-Censos Naciones, 1993).

Se demuestra cómo las costumbres religiosas en esta zona se ven influenciadas por el entorno. INEI–Censos Nacionales (1993) evidencian que las poblaciones de la región ajustan y adaptan sus creencias en función de los cambios que se producen en la sociedad y en el medio ambiente. En consecuencia, la espiritualidad en Madre de Dios no constituye únicamente un legado cultural, sino también una respuesta optimista frente a la situación actual.

Por otro lado, el ateísmo ha reflejado diversos aspectos, no solo racionales o irracionales, sino también científicos. Esto ha generado un debate en torno a la supuesta incompatibilidad entre la ciencia y la religión. Ayala y Esperante (2020) señalan que: “El cientificismo ha llevado a algunos a afirmar que, para ser un verdadero científico, una persona tiene que abandonar la creencia en Dios porque la religión es anticientífica e irracional” (p. 3). Sin embargo, dicha visión ha sido cuestionada por numerosos científicos y filósofos, quienes sostienen que la ciencia y la religión pueden coexistir y complementarse mutuamente. De esta manera, la ciencia se ocupa de explicar el mundo natural a través de la observación y la experimentación, mientras que la religión se centra en cuestiones existenciales y morales que no necesariamente entran en conflicto con el ámbito científico.

Asimismo, el ateísmo, entendido como una perspectiva filosófica caracterizada por la falta de creencia en la existencia de Dios, ha tenido un desarrollo histórico complejo. A lo largo de la historia, ha cuestionado la autoridad religiosa y ha promovido la razón y la ciencia como fuentes de conocimiento. Fernández (2012) afirma que: “El ateísmo solo era proclamado por algunos individuos excepcionales, los cuales proponían nuevas teorías sobre el origen de los dioses” (p. 28). No obstante, este planteamiento resulta limitado, pues si bien dichos pensadores fueron pioneros del pensamiento ateo, la realidad muestra que el ateísmo ha sido una corriente amplia y diversa, influida no solo por la ciencia o la filosofía, sino también por movimientos sociales y políticos —como el socialismo y el comunismo— que cuestionaron la autoridad religiosa y promovieron ideales de igualdad y justicia social.

De igual manera, a lo largo de la historia han existido personalidades como Isaac Newton, Gregor Mendel, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Louis Pasteur y William Harvey, quienes mantuvieron creencias religiosas y, a pesar de sus oficios y títulos, continuaron siendo devotos. Para ellos, su labor científica o artística fue una forma de entender y apreciar la creación de Dios. Según Ayala y Esperante (2020), numerosos científicos, artistas y médicos fueron cristianos cuya fe no interfirió en sus actividades, sino que, por el contrario, les proporcionó impulso y motivación. En muchos casos, la fe no se convirtió en un obstáculo, sino en un motor que les permitió percibir su trabajo como una contribución al bien común y como una vía para comprender la complejidad y belleza del mundo natural.

Finalmente, la relación entre fe y razón ha sido objeto de debate y reflexión desde la antigüedad hasta nuestros días. Filósofos, teólogos y científicos han intentado comprender cómo se vinculan estas dos dimensiones de la experiencia humana. Bellini (2018) afirma que: “No hay ninguna relación posible entre la fe y la razón; la fe es el único camino para llegar a la verdad. El intento de la razón por explicar la fe se vuelve soberbia y pecado” (p. 15). Esto pone de relieve que la fe y la razón pueden ser concebidas como caminos diferentes hacia la verdad, pero también como realidades complementarias y mutuamente enriquecedoras en la experiencia humana.

MÉTODO

El estudio presenta un enfoque cualitativo que explora la subjetividad de los actores. Su diseño responde al principio de la fenomenología y emplea la técnica de la entrevista en profundidad, utilizando como instrumento una guía de entrevista.

Población y muestra

El marco poblacional se define de acuerdo a los parámetros que una colectividad presenta, de modo que el tema de las creencias teológicas y ateas sobre Dios consigna a diferentes actores que sobrepasan la muestra. De modo que, el presente tiene como muestra a 5 actores clave que serán entrevistados de manera libre y consciente. A continuación, se presenta la tabla en la cual está los actores mencionados:

Tabla 1

Potencia poblacional

Actores

Edad

Ocupación

Cargo

Sexo

Liesel Karen Tairo Nuñez (E1)

39

Enfermería

Licenciada

Femenino

Alexander Diaz Bellido (E2)

38

Policía

Sub oficial Técnico de Tercera

Masculino

Rudy Ivone Tairo Nuñez (E3)

35

Docente

Profesora de educación inicial

Femenino

 Carlos Elver Apaza de los Ríos (E4)

55

Conductor

Transportista de pasajeros

Masculino

Millyam Rosario Alegre Pinedo (E5)

16

Estudiante

Delegada de Pastoral

Femenino

Descripción de los grupos participantes

Cada uno de los actores representa a una determinada organización, sabiendo que todos ellos tienen conocimientos del fenómeno en cuestión que es las creencias teológicas y ateas sobre Dios, por ello se describe lo siguiente:

-    Hospital Santa Rosa – Salud para nuestro pueblo de Puerto Maldonado: Karen es Licenciada en Enfermería que trabaja en el área de atención inmediata del menor, formando para el área de neonatología en el departamento de Madre de Dios.

-    Unidad de Prevención e Investigación de Accidentes de Tránsito (UIAT) de la Región Policial de Puerto Maldonado: Alexander es ST3 PNP y trabaja como perito en Investigación de Accidentes de Tránsito en el departamento de Madre de Dios.

-    Jardín Piloto – Jardín de Infancia en Puerto Maldonado: Rudy es una docente en el área de educación que se desempeña a través del nivel inicial, realizando labores pedagógicas y brindando atención educativa a menores de edad en etapa formativa.

-    Nueva Juventud empresa de transporte y servicios públicos de Puerto Maldonado: Elvis se desempeña como conductor de taxi, brindando servicios y transporte en la ciudad de Puerto Maldonado. Trabajando de forma independiente, portando su chaleco amarillo característico de su empresa y cumpliendo con su rol fijo.

-    Institución Educativa Santa Cruz de Madre de Dios: Millyam es una estudiante del quito grado de secundaria, que como segundo oficio se desempeña en el área Pastoral en la Capilla Torrechayoc, siendo catequista en la infancia misionera.

Técnica e instrumento

Todo trabajo de investigación científica emplea una técnica y un instrumento de recolección de datos. En este caso específico, se utiliza la técnica de la entrevista en profundidad mediante un muestreo aleatorio a través de focos grupales y, posteriormente, se complementa con el instrumento denominado guía de entrevista semiestructurada.

Análisis de datos

Una vez realizadas las entrevistas, debe iniciarse un proceso de análisis objetivo y crítico, ya que las narrativas de los actores deben interpretarse bajo parámetros de confiabilidad y credibilidad. Este proceso proporciona una comprensión analítica más profunda de los conocimientos y procesos involucrados en la investigación, lo que incrementa la fiabilidad del estudio. A continuación, se describen las etapas:

-    En primera instancia, se planifica el contacto con los actores implicados en el estudio, quienes fueron identificados con anticipación y seleccionados por su relevancia para el tema.

-    En segundo lugar, se elaboran las preguntas que orientarán la investigación. Estos cuestionarios no solo identifican las necesidades clave, sino que también ayudan a delimitar el objeto de estudio.

-    En tercer lugar, se establece el contacto directo con los actores y las fuentes primarias seleccionadas, propiciando un diálogo   o claro y abierto, necesario para la recopilación de datos relevantes para la planificación y el desarrollo del estudio.

-    En cuarto lugar, se llevan a cabo los focos grupales y las entrevistas propiamente dichas, donde se captarán datos cualitativos generados en los grupos de discusión; este enfoque permite un contexto más interactivo para la recolección de información y profundiza en las percepciones personales de los participantes.

-    En quinto lugar, se realiza la transcripción de las entrevistas y su clasificación, lo que posibilita un análisis crítico y exhaustivo de los datos. La ordenación y estructuración de la información se efectúa en función de los objetivos de la investigación, facilitando su organización y posterior categorización.

DESARROLLO

Maneras de pensar

Creencia en Dios

En el mundo existe una infinidad de creencias que los seres humanos han desarrollado a lo largo de la historia. Entre ellas se encuentra el apoyo espiritual, que trasciende lo visible o comprobable y se centra en un ser omnipotente. Según La Divina Comedia, Alighieri (2016) presenta una perspectiva de Dios como el centro del universo y creador de todo, fuente de amor y verdad, reflejando la profundidad de la fe, en la que razón y espiritualidad se conciben como dimensiones complementarias.

Creer en Dios constituye un acto profundamente humano, pues nace de la necesidad de encontrar sentido en medio de la incertidumbre de la vida. No se trata de ciencia ni de una fórmula, sino de una fe transformada en confianza hacia un ser superior que escucha, observa, cuida y guía, o al menos representa la compañía invisible que el ser humano requiere.

Asimismo, para tres de los entrevistados, la creencia significa lo siguiente:

Creer en Dios es tener un sentimiento, donde yo voy a tener fe, ¿no? Porque yo creo en algo divino, que claro, no se logra ver. (0:13) (E1).

Bueno, para mi creer en Dios es tener fe y confianza en sí mismo y sobre la existencia de un ser supremo que nos guía y observa (E3).

Para mi creer en Dios es un amor demasiado glorioso y divino, ya que él nos va a reconfortar en su gloria a través de la salvación que hizo en la muerte de la cruz (0:33 (E5).

Los entrevistados expresan diferentes puntos de vista frente a la interrogante acerca de creer en Dios, lo que refleja tres posiciones humanas en torno a la fe incondicional hacia un ser omnipotente. El primer entrevistado hace referencia a la templanza y a los sentimientos como manifestación de fe hacia una divinidad no visible, lo cual evidencia una conexión profunda y emocional con su creencia. No obstante, resulta relevante analizar la relación entre lo emocional y lo racional, pues se dejan ver indicios de una posible dependencia ideológica.

El tercer entrevistado integra su creencia en Dios como un sentido de identidad y propósito vital. Esto le brinda seguridad, confianza en sí mismo y un equilibrio entre lo espiritual y lo personal, constituyéndose en una fuente de inspiración para llevar una vida plena y saludable. Por su parte, el quinto entrevistado se muestra como un individuo intensamente creyente y centrado en Dios.

Su compromiso con la fe le otorga un propósito definido: fortalecer constantemente su espiritualidad. Sin embargo, esta devoción también podría generar una intensidad emocional que influya en su percepción de la realidad, llegando a afectar sus relaciones interpersonales dependiendo de cómo gestione sus creencias.

Cabe mencionar que, aunque Fernando de Rojas no declara explícitamente “yo creo en Dios”, en La Celestina expone la hipocresía de la humanidad. De hecho, Rojas (2004) interpreta que la existencia de Dios no se expresa solo en frases religiosas, sino en la coherencia de vida, algo que pocos de sus personajes logran demostrar. En suma, los entrevistados conciben la creencia en Dios como una fuente de inspiración, motivación y propósito existencial; aunque, a la vez, ponen de relieve las complejidades y contrastes que acompañan a dichas percepciones.

La fe y la lógica

A lo largo de la historia, ha existido un puente entre dos mundos que, en apariencia, resultan opuestos: la fe y la lógica. La fe se sostiene en la creencia, en aquello que no se ve pero que se asume como verdadero; mientras que la lógica se fundamenta en la razón, el análisis y las pruebas tangibles de la realidad. Como señaló Einstein en su carta a Gutkind: “Creo que ninguna interpretación, sin importar cuán sutil sea, puede cambiar esta situación” (Einstein, 1954, citado en Barrón, 2018). Muchos consideran que ambos ámbitos se contradicen y que no pueden coexistir; sin embargo, esta idea resulta limitada. En efecto, la lógica y la fe no siempre se excluyen, pues en diversas ocasiones logran complementarse: creer también implica pensar, y razonar significa, en cierto modo, creer.

La fe, como ya he dicho, es un sentimiento que yo voy a tener por un ser divino, que solo yo voy a sentir ese sentimiento… (0:49). En cambio, la lógica es algo que se basa en hechos, una ciencia (E1).

Para mí la fe es algo de creer. (1:24). A veces la fe, como vemos, es creer en lo imposible que puede ser posible. (1:32) La lógica es algo que puede desarrollarse existente y se da, (1:38) por eso se dice ¨lógica¨ (E2).

Es un conflicto entre los dos que no se pueden juntar porque siempre la fe va a resaltar o de alguna manera y encuentra tener mayor importancia. (1:09) (E3).

Los actores evidencian distintas opiniones sobre la fe y la lógica en relación con la existencia de un ser divino. Estas perspectivas constituyen expresiones del entendimiento humano sobre dos conceptos diferentes que, sorprendentemente, presentan tanto contrastes como similitudes. El primer entrevistado se muestra apegado a la idea de que la fe surge de la necesidad de tener a Dios presente en su vida, mientras que el segundo actor interpreta la fe como una experiencia subjetiva, considerándola un soporte emocional y espiritual que influye en la vida humana. En ambos casos, la lógica se concibe como un proceso sustentado en la razón y en la evidencia derivada de los hechos que la ciencia misma valida.

Así, fe y lógica se entienden como formas distintas de abordar la realidad, manteniendo una relación compleja y difícil de conciliar, aunque estas diversas perspectivas enriquecen la comprensión del pensamiento personal. Según Ponferrada (2021), “La constante es la validez de la razón natural para conocer la realidad y llegar a la causa última, que es Dios” (p. 13).

No obstante, el tercer entrevistado contradice la idea de una posible conciliación entre ambos ámbitos. Para él, la razón —herramienta de la lógica— es fundamental para conocer la realidad y comprender el concepto de un ser divino, lo que supone la práctica de la teología como disciplina que estudia la religión. Desde esta mirada, la lógica y la fe pueden ser complementarias en la experiencia humana. En suma, ambas no necesariamente se excluyen, sino que pueden entrelazarse como vías distintas hacia la comprensión de Dios.

El ateísmo y la teología

A lo largo del desarrollo de la conciencia humana, la humanidad ha buscado respuestas a preguntas fundamentales: ¿Quiénes somos?, ¿cuál fue el principio?, ¿de dónde venimos?, ¿existe un plano espiritual?, ¿hay un ser con capacidades superiores que nos vigila? Estos cuestionamientos han marcado a distintos individuos, generando divisiones en caminos aparentemente opuestos que se reflejan en las creencias e identidades, tanto personales como sociales.

Según el Papa Francisco (2024), la teología desempeña un papel esencial dentro de la Iglesia, pues contribuye a comprender mejor la fe y a observar el mundo con una mirada más crítica y reflexiva. Sin embargo, el ateísmo —que niega la existencia de cualquier divinidad— se sustenta principalmente en la lógica y en la ciencia, lo que ha dado lugar a un debate constante entre diversas ideologías.

En última instancia, ambas posturas constituyen el reflejo de una misma inquietud social: el intento de comprender lo inexplicable.

Afecta, en cierta manera, al percibir sentimientos, (3:07) ya que una persona que no cree en algo tampoco puede sentir algo, (3:11) se podría decir. (3:13) Son más duros para relacionarse… pero si el amor no se ve, (3:30) el amor no se sirve, el amor no se toca. (3:35) O tú lo puedes oler, o lo puedes sentir. (3:38) Funciona, pero existe, y es lo que sentí (E2).

Somos una persona y vivimos en un solo mundo donde estamos con Dios. (1:54) Dios, como dicen, no ve que eres ateo o que eres ateísta. (1:57) Él no ve eso (E4).

El ateísmo y la teología son dos puntos de vista bastante diferentes (1:46) pero a la vez se complementan (E5).

Estos puntos de vista evidencian distintas posturas frente a las ideologías del ateísmo y la religión, abordadas desde el estudio de la teología. En conjunto, reflejan perspectivas diversas acerca de la función que un ser omnipotente puede desempeñar en la vida personal de cada individuo. El segundo entrevistado sostiene que la presencia de Dios no se fundamenta en evidencias tangibles o físicas, sino en experiencias emocionales vividas en momentos específicos. Para este sujeto, la fe se manifiesta como un sentimiento interior independiente de la visibilidad o materialidad.

En contraste, el cuarto entrevistado expresa una convicción firme respecto a la divinidad, enfatizando que esta no actúa mediante una selección particular de personas, sino que su relación con la humanidad trasciende a partir del corazón y la intención del individuo. Por su parte, el quinto entrevistado plantea que tanto el ateísmo como la religión, a través de la teología, pueden complementarse para un mejor entendimiento de la experiencia humana, a pesar de sus aparentes contrastes. En este sentido, Espinoza (2024) señala que: «Incluso hay quienes llegan al punto del antinomianismo, afirmando que no importa si pecamos ya que el amor divino nos ha salvado» (párr. 1).

Esto refuerza la idea de que lo divino no depende de pruebas tangibles ni de estructuras religiosas específicas, sino de la elección personal de comprender a Dios como una presencia que trasciende credos, religiones, oficios o creencias particulares. Así, incluso dentro del ateísmo, puede emerger una visión en la que lo divino se vincula al corazón humano, lo cual conecta con tendencias como el antinomianismo presentes en ciertos grupos sociales.

Maneras de sentir

Un ser divino

Cuando se nos pregunta: ¿Qué es un ser divino? o ¿Qué es Dios?, con frecuencia resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para explicarlo. La respuesta puede concebirse como un conjunto de emociones, tanto negativas como positivas, o como una idea idealizada que, por naturaleza, todo ser humano tiende a construir. Para algunas personas, Dios se presenta como un ser protector que escucha y acompaña; para otras, no representa nada. Hay quienes simplemente se preguntan si realmente existe algo más allá de lo que puede ser percibido por los sentidos.

En este sentido, el Observatorio de Bioética UCV (2024) destaca que: «Se han ido desmoronando los argumentos que en el pasado se han esgrimido para negar su existencia y emergiendo nuevos conocimientos que apuntan a un universo creado y a un autor de esa Creación» (párr. 3). Así, se puede entender que la ciencia también abre caminos hacia la reflexión sobre la posible existencia de un ser divino.

Bueno, en caso de mi religión, que soy la católica. Es entre alguien que me ama, me quiere, (4:35) y me trajo acá por algo, por cumplir una misión, (4:39) experimentar, saber, percibir, creer, (4:44) generar esa experiencia (E2).

A ver, son sentimientos complejos y personales. (2:10) Puede ser tener paz, armonía y, sobre todo, la esperanza. (2:15) Tienes un fija miento hacia algo que te impulsa de algún modo a continuar con tu vida, como un propósito espiritual (E3).

Todo el mundo, sea ateo o no (2:27) Siempre tiene un apoyo en algo o en alguien, no importa si sea visible o no. Como persona, siempre necesitare mis ideales y mis creencias (E4).

Aunque creer en Dios no sea un acto obligatorio, la humanidad desarrolla diversas perspectivas, reflejadas también en los testimonios de los entrevistados. El segundo entrevistado interpreta a su deidad como parte de su estado emocional: alguien que lo ama, lo aprecia y le otorga un propósito en la vida. Para este sujeto, no resulta necesario confirmar la existencia de una divinidad en forma física o visual, sino comprenderla como un incentivo que brinda fuerza e inspiración.

De manera similar, el tercer entrevistado percibe a Dios como una entidad profundamente amorosa, que envió a los seres humanos a la vida con el fin de impulsarlos a continuar y de otorgarles un propósito espiritual. En su visión, no es indispensable verlo frente a frente, ya que su existencia se confirma a través de la experiencia y del sentido de dirección que acompaña a la humanidad.

En este marco, Ocampo (2019) señala que: “Cuando decimos de Dios, por ejemplo, que es viviente, no queremos expresar con esto algo que Dios no tiene o no es…” (p. 15). Como se evidencia, la noción de Dios puede manifestar múltiples interpretaciones. Así lo expresa también el cuarto entrevistado, quien entiende la creencia en Dios como un apoyo vital, independientemente de su visibilidad. Sus ideales y convicciones resultan indispensables para continuar con su vida, destacando la fuerza de un concepto que trasciende las formas y expectativas humanas.

El rechazo a Dios

La humanidad no siempre niega la importancia de una deidad por enojo o rebeldía; en ocasiones lo hace simplemente porque no cree en su existencia. Algunas personas consideran que todo lo que sucede debe tener una explicación sin recurrir a lo divino, lo cual las conduce al ateísmo. Al respecto, Martínez et al. (2011) señalan que: “Los ateos y agnósticos son personas más tolerantes y respetuosas de la diversidad social, suelen ser menos dogmáticos, menos etnocéntricos y menos punitivos” (p. 4).

De este modo, quienes se oponen a creer en Dios muchas veces han experimentado dificultades que interpretan como incompatibles con la existencia de una divinidad, pues consideran que, si Dios existiera, no permitiría tantos problemas. También existen personas que prefieren confiar únicamente en lo visible y comprobable: aquello que se puede tocar, observar o demostrar. Para ellas, la fe no basta; buscan respuestas en la ciencia, en la razón o en su propio entendimiento.

El rechazo a Dios no necesariamente implica consecuencias negativas, sino que puede representar una decisión serena. Sin embargo, en cualquier caso, dicha postura transforma la manera en que una persona concibe y experimenta el mundo.

No soy una persona cerrada en estar inculcando la creencia en Dios, (5:07) porque la verdad, Dios no es para todos… (5:48) No quiero decir que Dios falte a todos, sino Dios no está presente en todo, (5:51) porque a veces no lo buscamos a Dios. (5:55) ¿Y cómo Dios no va a estar si tú no lo buscas? (E2).

Ahí es cuando cada uno tiene diferentes maneras de pensar (2:33) y cada cual se respeta, ¿no?, sus decisiones. (2:36) A veces muchos por miedo a objetar algún punto de vista, simplemente se calla y deja pasar el problema (E3).

Es pensar de cada uno, creer en Dios, van con eso. (2:55) Y al creer en Dios o en una imagen, no hacen daño a nadie. (3:00) Con tal de que estén tranquilos, no tengan nada contra ellos… (E4).

El ateísmo suele presentarse como una problemática social de gran relevancia, pues implica tanto ventajas como desventajas en relación con los ideales o las entidades divinas, además de ofrecer una perspectiva distinta sobre la visión humana del mundo. El segundo entrevistado considera que el rechazo a la existencia de Dios depende de la propia perspectiva individual. En sus palabras, «Dios no es para todos», lo que sugiere que la experiencia de lo divino está condicionada por la disposición personal para creer en él o buscarlo.

Por su parte, el tercer entrevistado señala que, en algunos casos, las personas niegan o evitan afirmar la existencia de Dios por temor a involucrarse en conflictos sociales o ideológicos. Esta postura genera un desacuerdo constante entre quienes defienden visiones opuestas. En contraste, el cuarto entrevistado resalta la importancia de la convivencia, el entendimiento mutuo y la construcción de una vida en paz, sin generar problemas sociales, físicos o psicológicos derivados de las diferencias en torno a las creencias religiosas o ateas. En conjunto, estos testimonios reflejan tres perspectivas distintas que permiten evaluar situaciones aplicadas a la vida cotidiana, ya sea en el ámbito laboral o en contextos de interacción social, tanto formales como informales.

 El apoyo de ideologías

Cuando una persona enfrenta una situación grave, aparentemente sin solución, suelen surgir en su mente dos caminos complejos pero complementarios: la fe y la lógica. Según Bellini (2018), Newton concebía que la ciencia y la religión estaban vinculadas al origen de las leyes naturales, entendidas como obra de Dios. Para él, el estudio de dichas leyes no contradecía su fe, sino que la fortalecía.

En la práctica, algunas personas buscan refugio en la fe, pues consideran que existe un plan superior y que todo ocurre con un propósito, lo que les proporciona calma y esperanza para continuar. Otras, en cambio, se apoyan en la lógica, analizando cada detalle y buscando soluciones concretas que les permitan superar las dificultades por sus propios medios (Martínez-Taboas et al,. 2011). No obstante, también existe una postura intermedia: quienes combinan la lógica y la fe, utilizando la primera para actuar de manera racional y la segunda para mantener la fortaleza emocional necesaria frente a la adversidad. De este modo, ambas dimensiones se complementan y ofrecen al individuo herramientas para afrontar las crisis de la vida.

Sería dependiendo, porque la fe solo me tendría que ir cuando sé que no hay nada, no hay ningún remedio… (3:54) Algo así, por eso creo que sí va de la mano (E1).

Las situaciones se dan en ciertas circunstancias que están fuera de nuestras manos… (6:48) Y a veces esa misma fe nos enciende y nos motiva a seguir adelante (E2)

Prefiero en la fe ya que sé que Dios va a acompañarme en cada una de mis dificultades, así que quisiera sentir solo el cariño y el aprecio del Señor. (3:52) Alejándome de la lógica ya que puede lastimar bastante (E5).

Isaac Newton (1642-1727), gran científico inglés reconocido por sus descubrimientos y teorías, no solo se dedicó a la física y a las matemáticas, sino que también incursionó en la filosofía y la teología. A partir de ello, los entrevistados resaltan un enfoque más orientado hacia la fe que hacia la lógica. Según Acosta (2018), el pensamiento crítico puede integrarse en la enseñanza de la fe, ofreciendo orientaciones y alternativas que favorecen la comprensión de la religión.

En este sentido, el primer entrevistado sostiene que la fe y la lógica pueden complementarse, ya que su elección depende de las circunstancias o momentos que atraviesa. El segundo entrevistado considera la fe como un motor de emociones positivas y motivación personal, que le impulsa a mejorar y a vivir su propio camino, evitando involucrarse en conflictos sociales que puedan afectar su toma de decisiones. En contraste, el quinto entrevistado afirma recurrir exclusivamente a la fe, convencido de que Dios lo acompaña en todas sus dificultades, y rechaza la lógica por considerarla un camino más doloroso.

De este modo, cada testimonio refleja cómo la fe se convierte en un recurso esencial para enfrentar la vida, ya sea en complemento con la lógica o como un refugio absoluto. Así, se evidencia que las personas orientan sus decisiones y creencias hacia una ideología específica que fortalece su experiencia espiritual y sentido de propósito.

Maneras actuar

Creencias e influencias

Las creencias, sean religiosas o ateas, influyen significativamente en el pensamiento, las decisiones y las acciones de las personas. Quien cree en Dios suele guiarse por valores y normas propias de la estructura religiosa, procurando actuar de acuerdo con lo que considera correcto ante sus ojos. En contraste, el ateo fundamenta sus elecciones en la lógica, la experiencia y su propio criterio de justicia. Ortega y Gasset (2015) señala que: “Las creencias constituyen la base de nuestra vida, el terreno sobre que acontece” (p. 5). De esta manera, las visiones del mundo condicionan tanto los aspectos cotidianos como los trascendentales: influyen en la conducta, las expresiones y, especialmente, en la forma de enfrentar los problemas.

Si una persona es atea, va a influir. (4:19) Una persona religiosa lo va a ver con otros ojos a una persona que no cree en Dios. (4:37) Va a ser su horror, su monstruo para esa persona (E1).

Las personas ateas son limitadas a hechos, (8:33) a lo que se puede comprobar. (8:36) Su actuar sería, si se hace, se puede o no. (8:44) Pero en el caso de aquellos que hay fe… (8:51) tenemos que hacer las cosas creyendo que se puede realizar algo bueno…  (E2).

La naturaleza de esta influencia (3:28) puede variar considerablemente entre los individuos y pueden tomar diferentes decisiones y acciones, (3:34) buena o mala, todo depende del individuo, un sentimiento personal de a qué lado prefiere irse, creer o no (E3).

En estos temas se reflejan diversas percepciones de grupos con diferencias ideológicas, principalmente entre el ateísmo y la religión. Dichas posturas se evidencian a través de ejemplos de pensamientos y acciones que continúan vigentes en la actualidad. El primer y segundo entrevistado señalan ciertos aspectos en común, al destacar que tanto el ateísmo como las creencias religiosas pueden influir de manera significativa en las relaciones interpersonales. En algunos casos, estas diferencias ideológicas pueden generar desacuerdos que desemboquen en conflictos sociales, afectando la integridad de otros grupos. Al respecto, Odgers (2013) sostiene que la influencia de las creencias también puede contribuir a la unión y al sentido de pertenencia dentro de un colectivo social.

Por su parte, el tercer entrevistado adopta una postura neutral, argumentando que todo depende de la persona y de la forma en que se desarrolle, más allá de su afiliación religiosa o de la ausencia de esta. En este sentido, considera relevante el ambiente en el que se fomente el conocimiento, ya que este puede estimular la consolidación de creencias y orientaciones ideológicas. Así, se entiende que las creencias no solo surgen de la decisión de creer, sino que también otorgan dirección y sentido, influyendo en la manera en que una persona actúa y en los pensamientos que guían su vida.

Integración de creencias

La inclusión de las creencias, tanto en la fe en Dios como en su ausencia, implica aprender a convivir respetando los ideales de cada persona. No se trata de convencer al otro para que cambie, sino de comprender que cada individuo percibe el mundo desde una mirada distinta. Al respecto, Odgers (2013) señala que: “Las creencias y prácticas religiosas son movilizadas aquí como un recurso para la construcción de comunidades transnacionales, que se incorporan a la sociedad de destino sin romper sus lazos con las comunidades de origen” (p. 17). En este sentido, una persona creyente puede compartir valores espirituales, mientras que alguien no creyente puede aportar reflexiones basadas en la razón. El objetivo central de integrar ambas ideologías es favorecer la convivencia sin caer en juicios ni discriminación. De este modo, unir estas formas de pensar no implica eliminar las diferencias, sino aprovecharlas como una oportunidad para aprender y crecer en conjunto.

Ambos pueden relacionarse con las personas, (10:03) basadas en otras situaciones… (10:22) Pero no vayamos al ámbito religioso, porque así sería como el agua y el aceite. (10:30) Siempre hay uno que no va a querer perder, el religioso tanto como el ateísta. (10:34) De repente no es capaz de respetar la creencia que tiene otro (E2).

Bueno, en esta parte no creo porque no se puede. (4:15) Cada uno es diferente en sus maneras de pensar. (4:19) Por ejemplo, yo soy católico, hay adventista, hay cristianos, hay diferentes religiones. (4:25) Como tal, se respeta (E3).

No integraría y tampoco pienso en ello, porque tengo una fe y soy católico. (4:29) Y es lo único que voy. (4:31) Tampoco tengo que querer estar en dos (E4).

Utilizo todas mis creencias católicas para no solo ayudar a los demás, sino también ayudarme a mí misma. (5:19) En cada una de mis actitudes y actividades siempre he intentado relacionarme a veces con los demás, (5:30) aunque no compartan ninguna creencia con ellos o fe cristiana (E5).

La inclusión de las creencias evidencia la interacción entre personas con estructuras religiosas o visiones distintas sobre en qué creer. Estas percepciones varían según las posturas adoptadas, algunas priorizan la verdadera fe y otras se inclinan hacia enfoques más abiertos. Para el segundo entrevistado, las relaciones entre personas se construyen principalmente a través de experiencias sociales; fuera del ámbito religioso, estas interacciones suelen ser más fluidas, aunque siempre persiste el riesgo de que una de las partes no respete las creencias del otro. De manera similar, el tercer entrevistado reconoce que la integración resulta compleja debido a las diferencias de pensamiento, aunque destaca la importancia del respeto hacia las distintas religiones.

En contraste, el cuarto entrevistado afirma que le sería imposible convivir con creencias ajenas, pues su fe constituye su única guía y no considera necesario mantener vínculos fuera de ella. En este sentido, Espinosa (2001) subraya que la fe no consiste únicamente en creer en lo divino, sino también en confiar en que el ser humano puede descubrir la verdad de su propio camino y fortalecer la confianza en otras dimensiones. Finalmente, el quinto entrevistado sostiene que sus creencias católicas le sirven como base para relacionarse de mejor manera con los demás y como apoyo personal, procurando mantener el respeto hacia quienes no comparten su visión y asumiendo una postura social más conciliadora.

Con o sin fe en la vida

En la realidad cotidiana, la fe —o la ausencia de ella— se refleja en la manera en que cada persona vive día a día. Espinosa (2001) recalca que: “La fe es necesaria en la búsqueda de la verdad, sea esta religiosa o científica” (p. 3). Quien tiene fe orienta sus decisiones de acuerdo con sus creencias, encuentra fortaleza en la oración o en la acción, y se guía por los valores que considera fundamentales. En cambio, quien no cree en un ser divino suele fundamentar su forma de vivir en principios humanos, en la lógica o en lo que juzga justo. Estas diferencias se manifiestan en la manera de enfrentar los problemas, en el trato hacia los demás e incluso en la definición de las metas personales. En última instancia, con fe o sin ella, lo esencial no reside únicamente en lo que se observa, sino en cada elección y en la forma particular de comprender el mundo.

Muy difícil es ver que una persona religiosa con fe… con una persona atea. (6:31) La persona que es atea, que no cree en nada, no va a convivir de igual manera. (6:37) Siempre va a haber dificultades, ¿no? (E1).

Para mí, la falta de fe sería que no pueda tener una relación muy buena (11:14) en el ámbito familiar, (11:16) en el ámbito amical y en el ámbito laboral… (11:42) Algunos pierden esa fe porque no tienen las mismas condiciones que nosotros. (11:49) Lastimosamente, no todos tenemos las mismas posibilidades, (11:53) pero en ahí entra la lógica… (E2).

En nuestras costumbres y en nuestras formas de pensar (4:46) están integradas en nuestra fe. (4:51) Todo lo que vivimos y viviremos estará reflejada y será una muestra de la fe verdadera o no (E3).

En el desarrollo de nuestras percepciones de la vida, las relaciones adquieren un papel significativo, pues las experiencias revelan la verdadera fe —o su ausencia— y moldean la convivencia social. Ortega y Gasset (2015) señala que lo que creemos en lo más profundo, aun sin expresarlo, guía todas nuestras acciones y pensamientos, influyendo incluso en nuestras decisiones. En relación con la convivencia entre personas con o sin fe, el primer entrevistado advierte sobre las dificultades de inclusión entre creyentes y ateos, ya que quienes no creen en nada no convivirían de la misma manera que aquellos que se apoyan en la idea de una entidad omnipotente.

El segundo entrevistado considera que la falta de fe puede afectar negativamente las relaciones interpersonales, al asociarla con la pérdida de confianza y con una visión limitada a la lógica, lo que restringe la apertura hacia otras perspectivas. En contraste, el tercer entrevistado sostiene que las costumbres y pensamientos individuales están profundamente ligados a la fe y que, en lo vivido, lo presente y lo venidero, siempre se refleja esta dimensión espiritual, de manera auténtica o, en su ausencia, como una carencia significativa. De esta forma, se abre la posibilidad de generar un mayor entendimiento en torno a la experiencia humana y su inmersión en lo que denominamos Dios.

CONCLUSIONES

Creer en Dios es un acto profundamente humano, nacido de la necesidad de encontrar un propósito en medio de la incertidumbre de la vida. No obstante, el ateísmo —que niega la existencia de cualquier divinidad— se sostiene en la lógica y, en gran medida, en la ciencia, generando un debate constante entre diversas ideologías. Ambas posturas, sin embargo, reflejan la inquietud social por comprender lo inexplicable, tendiendo un puente entre dos mundos que parecen opuestos: la fe y la razón. Aunque muchos sostienen que se contradicen y no pueden coexistir, esta visión resulta limitada, pues en realidad la lógica y la fe no siempre se excluyen, sino que en muchos casos se complementan. Creer también implica pensar, y razonar, de algún modo, significa creer.

Por otro lado, Dios puede ser comprendido de múltiples maneras, pues para el creyente constituye un apoyo real, aunque no visible, configurando ideales y creencias esenciales que orientan la vida y trascienden las expectativas humanas. En contraste, quienes consideran que todo fenómeno debe tener una explicación sin necesidad de lo divino se inclinan hacia el ateísmo. Sin embargo, cada persona busca apoyarse en algo o alguien que dé sentido a su existencia, lo que conduce a la adhesión a una ideología determinada, capaz de enriquecer sus creencias, valores o incluso religiones.

La inclusión de las creencias —ya sea la fe o la ausencia de ella— transforma profundamente el pensamiento, las decisiones y las acciones de los individuos. Esto implica aprender a convivir respetando los ideales de cada persona, sin intentar imponer ni persuadir, sino reconociendo que cada uno observa el mundo desde una perspectiva distinta. Tales contrastes se manifiestan en la forma de enfrentar los problemas, en el trato hacia los demás o en las metas personales. En definitiva, con o sin fe, la esencia no radica únicamente en lo que se observa, sino en cada elección y en la manera particular de interpretar el mundo.

Agradecimientos / Acknowledgements:

Este manuscrito fue posible gracias a las sugerencias de mi docente asesor Jesús Wiliam Huanca-Arohuanca, quien es investigador en materia de la Pedagogía del Dolor y el Amuyawi de Frontera.

Conflicto de intereses / Competing interests:

La autora declara que no existió ningún conflicto de intereses.

Rol de los autores / Authors Roles:

Angely Luana Diaz-Tairo: Teorización, investigación, recursos, supervisión, visualización, administración del proyecto, escritura preparación del borrador original, escritura revisar & amp; edición, recolección archivos, codificación abierta, estructuración, teorización, preparación del borrador.

Fuentes de financiamiento / Funding:

La autora declara que no recibió un fondo específico para esta investigación.

Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:          

La autora declara no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

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