Revista revoluciones. (2022). Vol. 4 Num. 10. pags. 99-120

Revista revoluciones https://revistas.inudi.edu.pe/rr ISSN: 2710-0499 ISSN-L: 2788-0480 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

Neoliberalismo y el impacto en el suelo comunitario

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rr.2022.010.008

Resumen

Los impactos de la hegemonía globalizadora y la dinámica del mercado nacional están profundamente entrelazados en la economía campesina. Sobre esos escenarios se pretende analizar los efectos desencadenados por el neoliberalismo en la organización social de la comunidad campesina Kunurana Bajo (Puno), que está todavía legalmente constituido dentro del marco de la Ley de Comunidades Campesinas. La organización campesina en el trabajo actuaba bajo la lógica del ayni, la minka y otras faenas laborales que eran trabajos solidarios y de socialización, ahora los efectos de la influencia de economía de libre mercado neoliberal marcan su esquema en la individualidad, el mismo que está influido como alineación al acceso de los medios de comunicación, vestidos, hábitos de consumo y de otros comportamientos de organización social que en los años ha transformado su territorio.

INTRODUCCIÓN

En los años ochenta y noventa, la reestructuración económica mundial y la victoria del liberalismo de libre mercado se impusieron. Volvemos a lo que fue el primer texto de antropología económica escrito por Tax (1964), este tema fue retomado por teóricos economistas como Schultz (1964), quien afirmaba que los campesinos eran eficientes, pero trabajaban. Esta teoría tuvo eco en el Perú en el trabajo de Figueroa (1981), así como un mayor despliegue político, aunque en contextos urbanos, como consecuencia de que los campesinos eran “eficientes, pero trabajaban”. Los campesinos del pasado serían los “microempresarios” de hoy. En consecuencia, si los campesinos son ahora microempresarios, ¿qué componentes de la teoría microeconómica son relevantes y esenciales para comprender la economía campesina?

En primer lugar, la empresa familiar campesina busca la diversificación de las actividades económicas; por ello, Figueroa (1981) lo presenta en forma de cartera de actividades y descubre que tanto la diversidad de recursos como la exigencia de compartir los riesgos son factores que contribuyen a esta diversidad.

Mayer y Fonseca (1984) señalan que la necesidad de satisfacer las demandas de los consumidores, así como la lógica ecológica del reciclaje, es decir, las condiciones biológicas de la producción y las necesidades de alimentación también contribuyen al fenómeno de la diversidad biológica. La integración con el mercado monetario nacional es también un componente muy importante. Por otro lado, Figueroa (1981) sostiene que la dinámica del mercado nacional y el monetario están profundamente entrelazados en la economía campesina. En esta discusión teórica y empírica, radica la importancia de la investigación, que intenta analizar y explicar cómo ha sido los efectos de la influencia de la organización social, en este caso de la comunidad campesina Kunurana Bajo de Santa Rosa-Melgar-Puno, que está todavía legalmente constituido dentro del marco de la Ley de Comunidades Campesinas.

La organización campesina en el trabajo actuaba bajo la lógica del ayni, la minka y otras faenas laborales que eran trabajos solidarios y de socialización, ahora los efectos de la influencia de economía de libre mercado neoliberal marca su comportamiento en la individualidad, el mismo que está influido como alineación al acceso de los medios de comunicación (Tv, Internet, redes sociales), vestidos, hábitos de consumo y de otros comportamientos de organización social que en los años ha transformado su comportamiento: estos son los efectos de influencia neoliberal que nos invita a realizar esta investigación parar demostrar cómo ha cambiado el comportamiento social del campesino de la comunidad campesina de Kunurana Bajo.

El neoliberalismo y la economía campesina

Corrales y Forero (1992) señalan que la adopción del modelo neoliberal en la nación multiplica las barreras al desarrollo de la economía campesina, en lugar de mejorar las condiciones desfavorables en las que se desarrolla para maximizar su potencial de crecimiento y empoderar a la sociedad rural. Debilita la capacidad de la nación para satisfacer las demandas básicas de su población rural y erosiona significativamente la relativa independencia alimentaria construida en las últimas décadas. Esto tiene como resultado las siguientes repercusiones desfavorables:

La erradicación de las identidades culturales y de las especies

El uso intensivo de la tierra, junto con la necesidad de utilizar una mayor cantidad de insumos agrícolas (fertilizantes químicos y agroquímicos), y la tendencia a la especialización de la producción favoreciendo el monocultivo, conduce a una serie de cambios culturales, como la modificación de los hábitos de consumo y la tendencia a reducir los períodos de barbecho y descanso, lo que en última instancia resulta en la ruptura de los mecanismos de preservación de los agro ecosistemas.

En otras palabras, las tecnologías que se siguen impulsando, con mayor intensidad en el modelo de apertura, suponen una clara amenaza para la diversidad y conservación de los recursos genéticos, que son la base de la producción futura no sólo de los agricultores sino de todos los cultivos. Los recursos genéticos no sólo son la base de la futura productividad de los agricultores, sino también de todos los cultivos.

En realidad, el desarrollo de las semillas milagrosas de la revolución verde y la obtención de variedades mejoradas dependen de una base genética lo suficientemente rica y diversa como para servir de materia prima para mejorar las innovaciones existentes y desarrollar otras nuevas. Esta condición se impuso debido a la ausencia de una base genética adecuada.

Así, la continua presión sobre la modernización de los campesinos y el constante rechazo a la investigación que apoya los aspectos buenos de este estilo de producción son un asalto no sólo a este segmento de la sociedad, sino también a las futuras perspectivas alimentarias y productivas del planeta. Simultáneamente, se está perdiendo un importante conjunto de conocimientos y tradiciones culturales que han demostrado su eficacia en cuanto al uso sostenible de los recursos naturales.

Disminución de la seguridad alimentaria

La producción de alimentos para el mercado interno, que históricamente ha desempeñado un papel esencial en la economía campesina, ha quedado obsoleta debido a que el mercado internacional se ha convertido en la despensa de la nación. Además de seguir exportando café y banano, Colombia tendrá que empezar a exportar granadas, uchuvas, moras, fresas, aguacates, pepinillos, maracuyá, fresas, pitahayas, uvas, piñas, etc. Mientras tanto, planeaba aumentar la cantidad de cereales, semillas oleaginosas, leche en polvo y carnes que compraba.

En otras palabras, compraría cosas de gran relevancia estratégica alimentaria y geopolítica, mientras que simultáneamente pondría en el mercado una gran variedad de productos que tienen una gran fragilidad de mercado, son completamente innecesarios y están abiertos a todo tipo de manipulaciones y restricciones.

Impacto en los sectores productivos

Evidentemente, la heterogeneidad de la economía campesina conlleva diversos efectos en relación con la importación de alimentos estratégicos. En primer lugar, la producción campesina tradicional de maíz y frijoles, que representan alrededor del 6% y el 3% del valor global de la pequeña agricultura, respectivamente (Cartier y Forero, 1990).

En segundo lugar, los productos industriales que se supone que la política gubernamental debe prever para compensar los efectos negativos de la liberalización, pero cuya aplicación parece ir con un retraso agónico: el sésamo, el fique, el tabaco y la cebada, que representan alrededor del 3% del total. Los pequeños productores de arroz y algodón, que compiten con los empresarios capitalistas en condiciones desfavorables, pueden verse afectados a medio y largo plazo. Por otro lado, parece que hay efectos negativos en los campesinos que cultivan sorgo y soja, que también están integrados en la agricultura capitalista, a corto plazo.

Empobrecimiento tecnológico como consecuencia de la presión de las expectativas de producción

Según el examen de la capacidad del país para posicionarse en los mercados mundiales, se anticipa una especialización perjudicial en la producción de artículos no esenciales, mientras se desprecia el necesario fortalecimiento del mercado interior. Debido al desaliento de la producción propia, se depende cada vez más de las importaciones de bienes esenciales. Todo esto da lugar a cambios en los patrones de consumo de los productores y de los consumidores, y también tiene el potencial de provocar una reducción de la demanda de bienes producidos localmente.

Una serie de prácticas de gestión de la agricultura y de los recursos naturales en muchos ecosistemas se perderá como consecuencia de la mayor especialización de la producción. Estos métodos han garantizado hasta ahora la supervivencia de especies vegetales y animales que se habrían extinguido hace mucho tiempo si no se hubieran aplicado.

Además, la especialización, que es por definición antitética a la lógica de la producción campesina, debilita lo que se destina al autoconsumo pero que con frecuencia también es comercializable. Esto se debe a que la especialización está intrínsecamente orientada al mercado. En estas circunstancias, hay mucha presión para abandonar la política campesina y los mecanismos que utiliza para fortalecerse. Estos mecanismos se basan en tácticas que combinan distintas posibilidades de autoconsumo y producción para el mercado.

Organización social y economía campesina

Las organizaciones sociales campesinas, también conocidas como grupos locales, comunitarios, rurales o populares, son organizaciones de bases oficiales o no estructuradas, democráticas y voluntarias. El objetivo principal de estas organizaciones es promover los objetivos económicos o sociales de sus miembros. Las organizaciones sociales campesinas suelen denominarse grupos locales, comunitarios, rurales o populares. Se diferencian entre sí por tener al menos un objetivo en común, independientemente del estatus legal o el grado de formalización de las organizaciones.

En el contexto del desarrollo “de abajo arriba”, son estrategias de captación de préstamos, insumos, formación y otros servicios que mejoran el bienestar de sus miembros en relación con las autoridades de sus propias comunidades. Cuando se refiere a este tópico relacionado a la organización campesina, está intrínsecamente al eje de análisis de “economía campesina” tiene distintos enfoques que argumentan sus particularidades desde un punto de vista marxista o neoclásico.

Según Kervyn (1987), en cuanto a la economía campesina en el Tercer Mundo las perspectivas marxista y neoclásica fueron los dos paradigmas de la ciencia económica más influyentes. Chayanov (1925-1966) reconoce la existencia de las siguientes características del método de producción campesino: el uso de mano de obra familiar, sin perjuicio del uso de otros tipos de trabajo asalariado; la intensidad del trabajo es proporcional al consumo de mano de obra e inversamente proporcional a los beneficios, relación conocida como Ley de Chayanov y la existencia de un sistema de familia extensa.

Esta forma de explotación se produce siempre que los excedentes que producen los pequeños propietarios se trasladan a otros sectores económicos (agrarios o no). Para mejorar el nivel de vida de la población rural, hay que invertir estos flujos, con todas las repercusiones estructurales y políticas que ello conlleva. Esto se logrará mediante el aumento de la producción agrícola. El objetivo del estudio es descubrir cómo se apropia el excedente; Por ello, se estudian intensamente los vínculos sociales y todos los “puntos de contacto” entre los agricultores y el mercado o el resto de la economía (Deere y De Janvry, 1979).

Sin embargo, lo más importante que ha aportado el marxismo es una teoría del cambio agrario y un énfasis en la importancia de las condiciones locales, históricas, sociales y geográficas particulares. Esto es importante porque ayuda a evitar la extensión mecanicista de un análisis específico de un país a otros contextos y porque es una de las contribuciones más importantes que ha hecho el marxismo.

En cuanto al examen de los problemas agrarios, el paradigma neoclásico supone el desarrollo de modelos de comportamiento campesino y de racionalidad individual basados en la maximización de una función de utilidad. Esto permite, entre otras cosas, medir la “eficiencia” de los pequeños agricultores, los mercados y ciertos regímenes de tenencia de la tierra. Está muy extendida la idea de que los economistas neoclásicos son los más apasionados defensores de las pequeñas explotaciones y de las políticas agrarias que las benefician de forma inmediata.

Sin embargo, no es así. Los economistas neoclásicos suelen ser los más ardientes defensores del minifundismo y de los cambios agrícolas que les benefician directamente si lo consideran el sistema más eficiente para producir alimentos, emplear mano de obra y distribuir más equitativamente el dinero. Los estudios económicos agrarios no tienen una fuerte tradición marxista en el Perú. Esto se debe probablemente al hecho de que los economistas, incluidos los de la izquierda, descubrieron en la teoría marxista instrumentos que no eran especialmente aplicables a los estudios microeconómicos y estáticos.

En otras palabras, había poca coincidencia entre la teoría y las necesidades de investigación de finales de los años 70. Esto explicaría por qué el paradigma sólo flaquea cuando se aborda la cuestión macroeconómica de los vínculos entre la economía campesina y el desarrollo capitalista o la transformación agrícola. En consecuencia, nuestra comprensión del significado de cada modo de extracción de excedentes es limitada (Webb, 1977).

De esto, ¿representan realmente una barrera clave para la expansión del sector minifundista?

¿Es la indigencia rural un resultado del desarrollo capitalista de Perú? ¿De qué manera y en qué medida? Sabemos por investigaciones de historia económica (Thorp y Bertram, 1978) que el surgimiento del capitalismo en el Perú no se basó en la explotación del campesinado, y otros estudios han demostrado que el campesinado no es un componente necesario del capitalismo (Kervyn, 1984).

La teoría marxista siempre ha puesto de relieve (o inspirado) cuestiones relativas al papel del campesinado en la economía peruana y en su historia. Tal como refiere Kervyn, (1987) las particularidades de la economía campesina en el Perú, tiene las siguientes especificidades: heterogeneidad, diversificación, interdependencia general y aversión al riesgo.

La comunidad campesina como organización social

Robles (2004) destaca el hecho de que la comunidad campesina en Perú es la organización rectora de los trabajadores agrícolas del país. Es la institución que más directamente se vincula con la tierra y sirve como órgano de representación del campesinado organizado. Tiene un recorrido importante y se remonta a la azarosa historia de nuestro país.

Para establecer la organización básica estable del sistema gubernamental y social del Tahuantinsuyo, los conquistadores quechuas reorganizaron los ayllus preincaicos bajo el sistema decimal. Sus inicios se pierden en la época precolombina con el desarrollo de los ayllus preincaicos, que fueron reorganizados por los conquistadores quechuas una vez que se hicieron con el control de la región.

Ha habido una serie de estudios que se centran en la importancia del ayllu preincaico e incaico en la estructura organizativa de los Andes. En ellos se han tratado diversos temas, entre ellos el siguiente: Saavedra, 1913; Eguiguren, 1914; Valcárcel, 1925; Cunow, 1933. La antigua cultura prehispánica de los ayllus dio lugar a la actual sociedad campesina, que es una variante evolucionada de los ayllus.

Por orden de los conquistadores, los antiguos ayllus del sistema incaico se fusionaron para establecer una “reducción de indios”, los colonizadores introdujeron los cambios más profundos en la estructura organizativa de los indios durante la época de la autoridad colonial. Estos cambios se produjeron durante el periodo de tiempo en el que el sistema incaico estaba vigente. Esta “reducción de indios”. La consolidación de varios ayllus en una sola organización fue el primer paso para implementar este nuevo tipo de organización entre los vencidos (Huanca-Arohuanca, 2022b; Huanca-Arohuanca & Pilco, 2021).

Los conquistadores obligaron a los antiguos ayllus a reunirse en mayor número, con todas sus casas concentradas en una sola región, y a adherirse a los patrones orgánicos que habían desarrollado. Los objetivos políticos, económicos y religiosos de los conquistadores contribuyeron a diezmar a la población indígena. La prioridad de estos intereses era el establecimiento de un sistema centrado en la explotación del trabajo y el adoctrinamiento bíblico de los oprimidos.

Diversos autores, como Saavedra (1913), Eguiguren (1914), Sivirichi (1946) y Hurtado (1974), afirman que el concepto de la comunidad campesina tuvo su inicio como resultado del programa de reducción de ayllus que fue decretado por el virrey Francisco de Toledo entre los años 1569 y 1581. Esto se debe a que la población andina fue afectada negativamente por estos eventos y procesos históricos.

Sin embargo, las comunidades de hoy en día están formadas por personas de muy diversa procedencia. Hay muchas aldeas de reciente creación, especialmente las que se establecieron en la época de la reforma agraria. Otras son producto de desmembraciones posteriores de la matriz, mientras que otras son producto de reducciones indígenas recién generadas. Algunas siguen formando parte de las reducciones indígenas originales, mientras que otras no. Según Robles (2004), las comunidades campesinas en el Perú han buscado su reivindicación social, económica y política, expresado en las siguientes situaciones:

La batalla por el territorio

Como demuestran Matos (1980 y 1984), Montoya (1989), Blanco (1972), Neira (1964), y otros, el siglo XX fue una época de excepcionales movilizaciones sociales que influyeron en el campesinado andino en general y en las comunidades en particular. Numerosos pueblos campesinos, tanto en la Colonia como en la República, participaron en la búsqueda de tierras por parte del campesinado. Durante las décadas de 1950 y 1960 del siglo pasado, esta batalla se libró hasta el final.

Durante estos años, los campesinos impugnaron el dominio del gamonalismo y su pilar central, el Estado. Varias fuentes indican que reclamaron sus propiedades ancestrales en manos de los terratenientes a lo largo de los Andes peruanos combinando su propia fuerza con la de las masas. Habían sufrido desalojos y humillaciones durante más de 450 años. Habían sido sometidos a este trato durante más de cuatro siglos y cincuenta años, como explican varios autores, entre ellos Neira, (1964), Kapsoli (1977), Sánchez (1981), y Ramírez, (2002).

Estos movimientos campesinos condujeron finalmente a las reformas agrarias que se iniciaron durante el gobierno militar del general Pérez Godoy en 1963 y terminaron durante el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado de 1968 a 1975 (Huanca-Arohuanca, 2023). Fueron alentadas por la pequeña burguesía intelectual y los partidos políticos de izquierda y centro-izquierda.

Estas reformas se iniciaron durante el gobierno militar del general Pérez Godoy. Los campesinos andinos en general pudieron devolver una parte importante de las tierras que les habían sido robadas y recuperar gradualmente su dignidad como resultado de los movimientos campesinos que se produjeron y de las reformas agrarias que propugnó el gobierno.

Por primera vez se sienten considerablemente más liberados como ciudadanos. En la década de 1920, entraron en una fase de la vida que se vio reforzada por el reconocimiento legal de su sociedad.

La migración de personas de zonas más rurales a entornos más urbanos

Después de la Segunda Guerra Mundial, se produjo otro acontecimiento social que coincidió con los movimientos campesinos. Este evento fue la migración de campesinos del campo a la metrópoli, principalmente a la ciudad de Lima. Otra forma de movilización social que ha sido significativa en el pasado reciente de la nación puede ser caracterizada por el hecho de que juega un papel aquí. Los campesinos han luchado no sólo por reclamar sus tierras, sino también por abrir una nueva brecha hacia el exterior, con la esperanza de asegurar un futuro más favorable para ellos (Martínez, 1980; Matos, 1984; De Soto, 1986; Altamirano, 2000).

A pesar del fenómeno de la movilización campo-ciudad, que ha acortado las distancias y acelerado el proceso de transformación, el número de miembros de la comunidad contabilizados en cada censo no ha variado mucho. La suerte de la población campesina ha cambiado, concretamente el descenso precipitado del número de jóvenes que viven en las comunidades campesinas. Los miembros más jóvenes de la población, tanto hombres como mujeres, así como, en menor medida, los miembros más antiguos del censo comunitario, se han visto significativamente afectados por este movimiento migratorio. Aunque algunos de los miembros de la comunidad con talento se han trasladado fuera de las comunidades, el estatus de las mismas ha encontrado formas de continuar.

En las últimas décadas, estos procesos de continuidad local y la ocasional migración y retorno de grupos campesinos han asegurado la continuidad y supervivencia de estos antiguos grupos campesinos peruanos. Esto ha sido posible gracias a la periódica migración y retorno de grupos campesinos. La migración influye en el ritmo de crecimiento de la población de los pueblos por los que pasa, pero también contribuye a paliar los problemas de hacinamiento y de distribución desigual de los recursos.

Muchas veces, el proceso de modernización de los pueblos se ve favorecido por las acciones de los miembros de la comunidad migratoria, así como de los descendientes de los miembros de la comunidad que ahora viven en las principales ciudades de la nación, así como en otros países. Además, es beneficioso para las familias campesinas y las propias comunidades porque los migrantes contribuyen en forma de donaciones, remesas y otros tipos de colaboración. Altamirano (1996, 2000) ha escrito ampliamente sobre este tema.

La crisis económica de las últimas décadas ha agravado las preocupaciones de las familias campesinas al limitar el mercado urbano para sus excedentes y perturbar su proceso productivo interno. Como consecuencia de la implantación de tecnologías avanzadas, las opciones de empleo asalariado en los centros mineros están disminuyendo. El declive de las empresas industriales y comerciales urbanas repercute negativamente en el acceso de los hombres rurales a un empleo complementario.

Incluso como asalariado, el campesino no tiene oportunidades alternativas para una vida mejor en otros campos de trabajo. Esto significa que los miembros de la comunidad no pueden separarse de su comunidad de origen, y los que han emigrado tienden a regresar. Además, a pesar de los limitados recursos disponibles en cada comunidad, los jóvenes que no emigran y los que regresan tras migraciones infructuosas tienden a incorporarse a las listas de miembros de la comunidad.

En tiempos de crisis, las disparidades entre el crecimiento de la población y la disponibilidad de recursos llevan a los migrantes a convertirse en nuevos vendedores informales en las calles y plazas de Lima y de las principales ciudades de provincia (Matos, 1984; De Soto, 1986).

Estas masas sin hogar han tomado los campos, arenas y cerros del valle de Lima para encontrar un lugar donde habitar (Meneses, 1998).

Según Degregori, Blondet y Lynch (1986), son los conquistadores de un nuevo mundo y, según José Matos Mar, son la causa del desborde popular. Estos procesos se produjeron debido al agotamiento de las oportunidades de vida digna en las pequeñas comunidades campesinas y a la falta de diversificación productiva en las distintas regiones del país, que podría haber proporcionado empleo permanente a la mano de obra existente y, por tanto, frenar la migración a las ciudades costeras. Ambas causas contribuyeron al aumento de la migración a las ciudades costeras.

Los modelos de la organización comunal

Como refiere Robles (2004) en el Perú hubo varios modelos de organización comunal como las siguientes:

Estructura administrativa

A lo largo de su historia, la administración de las comunidades campesinas en Perú ha pasado por varias fases. El régimen de los envarados, que se estableció durante la época del dominio colonial, y el régimen de las direcciones comunales, que se instauró en la República a partir del establecimiento de la Constitución en 1920, pueden ser los dos períodos más significativos de su experiencia con sus tipos de gobierno. Con la creación de las reducciones de indios en Toledo, los españoles impusieron el primer modelo de administración comunal a los indígenas de la zona.

Los conquistadores españoles optaron por crear cabildos, también conocidos como ayuntamientos, que funcionaban de forma similar a como lo hacían en las comunidades rurales españolas del siglo XVI. Se trataba de un paralelismo con el sistema de mandones de los ayllus incas, que se basaba en el curacazgo. Estos concejos se organizaban utilizando el curacazgo como base. Los cabildos de las reducciones comenzaron a funcionar con el alcalde de Vara, que era la máxima autoridad, y una serie de regidores y alguaciles que se encargaban de llevar a cabo las múltiples responsabilidades administrativas. Estas tareas incluían el regadío, la agricultura, la ganadería, el mantenimiento de los límites, la gestión del culto religioso y otras tareas similares.

Hasta 1926, cuando aparecen los primeros pueblos reconocidos oficialmente por la ley, este sistema estuvo vigente durante toda la época colonial y el primer siglo de la República. En los últimos ochenta años, la segunda etapa de la experiencia administrativa de las unidades campesinas ha pasado por tres modelos distintos.

El sistema presidencial

En la actualidad, las localidades están sometidas administrativamente a la normativa emitida por el Estado. El régimen de competencias y administración de la organización comunal se rige por las disposiciones de la Ley Nº 24656, La Ley General de Comunidades Campesinas establece en sus artículos 16 a 21 que las comunidades campesinas se regirán bajo el sistema presidencial.

Según los términos de esta ley, el presidente actúa como representante oficial de la comunidad ante todas las autoridades. Puede estar acompañado o no por una junta directiva, que puede incluir o no al vicepresidente, al secretario, al director fiscal y a otros directores, según el tamaño de la organización. La Asamblea General de los miembros de la comunidad, la Junta Directiva Comunal y, en su caso, las Comisiones Especiales de Actividades o Anexas conforma sus órganos de gobierno. Estas entidades conforman la estructura de gobierno de la comunidad.

Dentro de las comunidades campesinas pueden existir otras organizaciones dependientes de la comunidad. Algunos ejemplos de estas organizaciones son las cooperativas, las empresas comunales y las empresas multicomunales. Es posible que algunas comunidades se fusionen con otros grupos gubernamentales o comerciales, como las Sociedades Agrarias de Interés Social (SAIS). En cada una de estas situaciones, la comunidad tiene una elección en la que se eligen sus dirigentes, administradores y representantes. Esto se lleva a cabo de acuerdo con la Ley General de Comunidades Campesinas y los Estatutos de cada comunidad.

El régimen cooperativo

Un gobierno presidencial ha asumido el papel de la estructura administrativa cooperativa que antes existía en las comunidades rurales. Estas comunidades fueron creadas originalmente como cooperativas agrícolas. La estructura de la organización cooperativa se estableció en la época del general Juan Velasco Alvarado, cuando supervisaba la dictadura militar reformista. Estas entidades campesinas pasaron al paradigma de la organización cooperativa de acuerdo con el Estatuto Especial de las Comunidades Campesinas, que fue aprobado por el gobierno de la época mediante el Decreto Supremo Nº 37-70-AG.

En consecuencia, este decreto fue emitido en 1970. La administración comunal se estructuró de manera similar a la de otros tipos de cooperativas, ya que contaba con una Asamblea General de Comuneros, un Consejo de Administración y un Consejo de Vigilancia. Este paradigma organizativo, que estuvo en uso desde febrero de 1970 hasta abril de 1987, cuando fue sustituido por la Ley General de Comunidades Campesinas, fue denominado por los campesinos como la junta bicéfala. Esta ley entró en vigor al mismo tiempo.

Personería jurídica

Como consecuencia de ello, el sistema de personalidad jurídica que anteriormente había dotado a la comunidad campesina de un estatus ante la ley fue sustituido por un régimen cooperativo de organización comunal. En la década de 1920, los grupos indígenas iniciaron los procesos de reconocimiento oficial que mandaba la Constitución de 1920. Estos procesos se llevaron a cabo bajo un marco de autoridad que estaba encabezado por el representante legal de la comunidad indígena. Este líder contaba con el respaldo de una junta directiva, que estaba formada por un presidente, varios secretarios y otros miembros.

En el proceso de selección del representante legal de cada pueblo debían participar personas alfabetizadas y que supieran leer y escribir. La principal obligación que se le imponía era la de hablar en nombre de su grupo frente a muchas otras comunidades, organismos gubernamentales y empresas privadas. En muchas comunidades que contaban con una alta proporción de ciudadanos que no sabían leer ni escribir, los representantes legales elegidos se veían obligados a contar con el asesoramiento de personas ajenas a la comunidad.

El representante legal se encargaba de todo tipo de trámites comunitarios, incluidos los relativos al reconocimiento de la comunidad, los conflictos de tierras con las comunidades vecinas y los propietarios de la época, y todos los trámites que fueran necesarios para la comunidad. Este enfoque se utilizó hasta el mes de febrero de 1970. Durante ese período, el Estatuto Especial de las Comunidades Campesinas pasó a ser legalmente vinculante.

Comunidad de campesinos y empresas cooperativas

A pesar de que el modelo presidencialista sirve para organizar eficazmente el funcionamiento interno de las comunidades, en el transcurso de los últimos diez años se han hecho varios intentos de establecer diversos tipos de régimen interno mediante nuevos arreglos gubernamentales. En la época en que Alberto Fujimori fue presidente de Perú, se promulgaron dos leyes que modificaron ampliamente la forma de gobernar los pueblos campesinos. En julio de 1995 se promulgó la Nueva Ley de Tierras Nº 265050, y la Ley de Tierras de las Comunidades Campesinas de la Costa es la Ley Nº 26845.

Con estas nuevas regulaciones, el fujimorismo se esforzó por alterar el régimen interno de las comunidades y fomentar la forma de organización empresarial como parte de una apuesta por la modernización de lo rural, que incluía la liberalización de la tierra. Esto se hizo en nombre de la reforma del régimen interno de las comunidades.

En realidad, los instrumentos legales que evolucionaron como resultado de los esfuerzos de la administración gobernante han sido deshechos por las comunidades campesinas que se están desintegrando, particularmente en la región costera. Quienes cultivan artículos agrícolas comerciales son los asentamientos costeros que controlan vastas extensiones de tierra. Además de estar mejor equipados con la tecnología actual y situados más cerca del mercado y las instituciones financieras, estos pueblos tienen más opciones para modificar sus modelos organizativos.

MÉTODO

A partir del método hipotético deductivo propuesto por Popper (1977), que se refiere a que ya existe un marco teórico que al construir una hipótesis debe ser contrastado en la realidad social de manera deductiva conocido procedimental y metodológicamente como cuantitativo.

Junto a esto, también se ha incluido un diseño de investigación de carácter no-experimental, descriptivo y causal, a cuya operancia se le ha atribuido las técnicas e instrumentos de este dominante enfoque, considerando rastreos documentales (Canaza-Choque, 2021; 2022a; 2022b; Canaza-Choque et al., 2021; Canaza-Choque et al., 2022; Canaza-Choque y Huanca-Arohuanca, 2019; Huanca-Arohuanca, 2022a) y un nivel de análisis explicativo que identificará los efectos de la influencia que tienen las políticas neoliberales en la organización social de la comunidad campesina de Kunurana Bajo (Puno).

RESULTADOS

Efectos de política neoliberal en la organización social

Los resultados de la investigación en relación a los efectos de la política neoliberal en la organización social de la comunidad campesina de Kunurana Bajo, están en relación a los siguientes aspectos a ser tratados en este acápite como evidencias empíricas: En relación al acceso y comportamiento de la economía de mercado, al acceso y tenencia de la tierra y a los grados de emigración del campo a la ciudad.

Los campesinos como jefes de familia de la comunidad campesina de Kunurana Bajo frente a la interrogante ¿ancestralmente y por rotación de cultivo como se cultivaba? responden el 38% que fue la papa, el 21 % manifestaba que fue la quinua, la cebada el 17 %, la oca el 14% y el 10 % respondió que cultivó el haba, conforme se puede apreciar en la tabla 1.

Tabla 1.

Práctica de cultivos ancestrales para la subsistencia familiar

Cultivos

Número

%

01

Papa

16

38

02

Quinua

9

21

03

Cebada

7

17

04

Oca

6

14

05

Habas

4

10

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

Tal como se puede apreciar en la tabla 2, los campesinos como jefes de familia de la comunidad campesina de Kunurana Bajo, frente a la interrogante ¿Actualmente y por rotación de cultivo como se viene cultivando? Responden el 52 % que es la quinua, el 14 % manifiestan que es la papa y la cebada; mientras que los que responde en el 12 y 08 %, es la oca y habas.

Tabla 2.

Práctica de  cultivos en la actualidad para el mercado

        

Cultivos   

Número   

%      

01

Quinua

22

52

02

Papa

6

14

03

Cebada

6

14

04

Oca

5

12

05

Habas

3

8

 Total                     

 

42             

100  

Fuente: Elaboración propia (2015).

Los pobladores campesinos como jefes de familia de la comunidad campesina de Kunurana Bajo, frente a la interrogante ¿Cómo diversificación de su producción que otros cultivos viene practicando actualmente? Frente a esta interrogante, responden el 45 % que es la alfalfa, el 14 % manifiestan que es la cebada forrajera y el 21 % responde que es el cultivo de las hortalizas.

Tabla 3.

Diversificación de producción de cultivos

Cultivos

Número

%

01

Alfalfa

19

45

02

Cebada forrajera

14

34

03

Hortalizas

9

21

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

Acerca del destino de la producción de los cultivos de pan llevar (quinua, papa, cebada, oca, habas) los jefes de familia de la comunidad campesina de Kunurana Bajo responden que ahora actualmente es el siguiente: el 77 % refiere que destinan para el mercado el cultivo de la quinua, seguido por el cultivo de la papa en el 12 % y el 07 refiere que destina el cultivo de la cebada. Mientras que los cultivos de la oca y habas son destinados en el 02 %, respectivamente.

Tabla 4.

Destino de la producción para el mercado

Cultivos

Número

%

01

Quinua

32

77

02

Papa

5

12

03

Cebada

3

7

04

Oca

1

2

05

Habas

1

2

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

En relación a los hábitos de consumo Los hábitos de consumo de la población de la comunidad campesina Kunurana Bajo está en relación al consumo conocido como ancestral y de forma actual. Como se puede apreciar en la tabla 5, los miembros de la comunidad campesina de Kunurana Bajo como jefes de familia frente a la interrogante ¿Ancestralmente, es decir que antiguamente en base a que cultivos fue el consumo ya sea en el desayuno, almuerzo y comida? Respondieron el 26 % que fue en base a la quinua, el 24 % dijo que su alimentación fue en base a la papa, el 21 % respondió que fue en base a la cebada; mientras que el 17 y 12%, manifestaron respectivamente, que su alimentación antiguamente fue en base a la oca y habas.

Tabla 5.

Hábitos de consumo ancestral

Productos

Número

%

01

En base a la quinua

11

26

02

En base a la papa

10

24

03

En base a la cebada

9

21

04

En base a la oca

7

17

05

En base a las habas

5

12

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

Los miembros de la comunidad campesina de Kunurana Bajo como jefes de familia frente a la interrogante ¿Ancestralmente, es decir que antiguamente en base a que cultivos fue el consumo ya sea en el desayuno, almuerzo y comida? Respondieron el 26 % que fue en base a la quinua, el 24 % dijo que su alimentación fue en base a la papa, el 21 % respondió que fue en base a la cebada; mientras que el 17 y 12 %, manifestaron respectivamente, que su alimentación antiguamente fue en base a la oca y habas.

Tabla 6.

Formas de hábitos de consumo en la actualidad

Productos

Número

%

01

En base a la quinua

11

26

02

En base a la papa

10

24

03

En base a la cebada

9

21

04

En base a la oca

7

17

05

En base a las habas

5

12

Total

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

En relación a la tenencia de medios de transporte A la interrogante formulada ¿Con qué medios de transporte cuenta (bicicleta, triciclo, moto lineal, motocar, unidad móvil?. Respondieron el 29 % que cuentan con moto lineal y el 21 % que cuenta con bicicleta, como se puede apreciar en la tabla 7.

Tabla 7.

Tenencia de medios de transporte

Productos

Número

%

01

Unidad móvil

3

7

02

Modo lineal

12

29

03

Motocar

3

7

04

Triciclo

4

10

05

Bicicleta

9

21

06

No tiene

11

26

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

En relación a la tenencia de productos electrónicos Considerando que en la comunidad campesina de Kunurana Bajo existe la dotación de fluido eléctrico motivo por el que la mayoría de los pobladores responden a la interrogante ¿Con qué artefactos electrónicos cuenta usted? Responde el 45 % que cuentan con televisor a colores, 26 % con radio transistor, 10 % con computadora y licuadora, respectivamente, 07 % con DVD y 02 % con Laptop.

Tabla 8.

Tenencia de equipos electrónicos

Equipos

Número

%

01

Computadora

4

10

02

Laptop

1

2

03

Televisor

19

45

04

DVD

3

7

05

Radio

11

26

06

Licuadora

4

10

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

En relación al acceso y tenencia de la tierra Respecto a la relación al acceso y tenencia de la tierra para el usufructo y acciones de cultivo de productos de pan llevar para las familias de la comunidad campesina de Kunurana Bajo, conforme se puede apreciar en la tabla 9, los jefes de familia responden frente a la interrogante formulada ¿Cómo es el acceso a la tenencia de tierra para el cultivo de productos para el sustento de su familia? Luego de manifestar que el acceso de la tierra ha sido por herencia y por parcelas en el 100 % de los casos; responden en el 43 % que cuentan con más de 05 parcelas, el 36 % refiere que cuenta entre 03 y 04 parcelas y el 21 %, responde que cuentan con 01 y 02 parcelas.

Tabla 9.

Acceso y tenencia de la tierra

Parcelas

Número

%

01

01-02 parcelas

9

21

02

03-04 parcelas

15

36

03

Más de 05 parcelas

18

43

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

Como se puede apreciar en la tabla 10, en relación a lo concerniente al proceso de migración de los miembros de la familia de la comunidad campesina de Kunurana Bajo, frente a la interrogante formulada ¿Quiénes son los que más migran fuera de la comunidad en su familia? Los jefes de familia responden en el 64 % que son los jóvenes que sus edades oscilan entre 15-20 años, el 21 % refiere que emigran los jóvenes cuyas edades oscilan entre 21-30 años y el 12 %, responde que migran aquellos cuyas edades están entre 31-40 años; seguido por el 03 % que señalan que migran aquellos cuyas edades están en más de 41 años.

Tabla 10.

Proceso de migración del campo a la ciudad

Migración

Número

%

01

15-20 años de edad

27

64

02

21-30 años de edad

9

21

03

31-40 años de

edad

5

12

04

Más de 41 años edad

1

3

Total

 

42

100

Fuente: Elaboración propia (2015).

DISCUSIÓN

El análisis situacional como caracterización de la organización social de la comunidad campesina de Kunurana Bajo se da bajo la pertenencia de 02 organizaciones sociales reflejadas en que responden pertenecer a la comunidad campesina y empresa asociativa: 69% dicen pertenecer a la comunidad campesina y un 31% dicen pertenecer a la empresa asociativa.

Sin embargo, es necesario aclarar que responden (conforme se puede confirmar en la tabla 2) el 100 % refieren que pertenecen en ambos casos a la organización social de la comunidad campesina de Kunurana Bajo.

Este comportamiento tiene su fundamento en que la organización social campesina es heterogénea; por cuanto, según Clotear (1986) el mundo del campesinado es extremadamente diverso en su composición. No sólo por las razones obvias de ecología, geografía y cultura, sino también por la disponibilidad de recursos, niveles y composiciones de ingresos, tipos de organizaciones, interacciones con el mercado, etc. Esta heterogeneidad no sólo existe a nivel familiar, sino también a nivel de comunidades y regiones.

Porque, por otro lado, según Robles (2004) destaca el hecho de que la comunidad campesina en Perú es la organización rectora de los trabajadores agrícolas del país. Es la institución que más directamente se vincula con la tierra y sirve como órgano de representación del campesinado organizado. Tiene un recorrido importante y se remonta a la azarosa historia de nuestro país. Los invasores quechuas reorganizaron los ayllus preincaicos bajo el sistema decimal para mantener la estructura fundacional estable del sistema sociopolítico del Tahuantinsuyo. Sus orígenes se pierden en los períodos precolombinos, con la reconfiguración de los ayllus preincaicos por parte de los conquistadores quechuas.

Además, en la actualidad, las funciones administrativas de las comunidades se llevan a cabo de acuerdo con las normas que ha establecido el Estado. Las disposiciones de la Ley Nº 24656, conocida como Ley General de Comunidades Campesinas, dictan la estructura de la autoridad de la organización comunal, así como la administración que la dirige. Esta ley, en sus artículos 16 a 21, obliga a las comunidades campesinas a funcionar bajo una forma de gobierno presidencial.

La ley establece que el presidente es la representación legal de la comunidad frente a todas las autoridades, y esta responsabilidad recae en el presidente. Está apoyado por una junta directiva que incluye al vicepresidente, al secretario, al fiscal y quizá también a otros directores, cuyo número depende del tamaño de la organización.

A pesar de que el modelo presidencialista es el único que ha resultado exitoso en la organización interna de las comunidades, a lo largo de la última década se han intentado imponer formas alternativas de regímenes internos a través de nuevas normas gubernamentales. La Ley Nº 265050 Nueva Ley de Tierras, emitida en julio de 1995, y la Ley Nº 26845, conocida como Ley de Tierras de las Comunidades Campesinas de la Costa, fueron aprobadas bajo el gobierno de Alberto Fujimori, y ambas buscaban reformar el régimen general de las comunidades campesinas.

El fujimorismo quiso transformar el régimen interno de las comunidades y promover la forma empresarial de organización como una apuesta por la modernización del campo, incluyendo la liberalización de la tierra, y lo hizo con estas nuevas normas. Fue una apuesta por el triunfo del fujimorismo.

En realidad, los instrumentos legales surgidos del actual gobierno han repercutido en las comunidades campesinas en proceso de desintegración, especialmente en la región costera. Las aldeas costeras de gran extensión desarrollan productos agrícolas comerciales, están mejor equipadas con la tecnología contemporánea, están más cerca del mercado y de las instituciones de financiación y, por lo tanto, son más propensas a adaptar sus formas de organización.

Curiosamente, esta nueva forma de organización campesina de tipo productivo y asociativo, llamadas como “empresas asociativas” es también introducida en varias regiones de la sierra central y sur del extenso territorio peruano (Robles, 2004).

La influencia de la política neoliberal en la organización social de la comunidad campesina de Kunurana Bajo se ilustra con los siguientes factores en relación con la producción de cultivos para el consumo y la venta. La producción de los cultivos ancestrales, específicamente el cultivo de la papa representaba el 38 %, seguido por la quinua que representaba el 21 %, respectivamente. En la actualidad como efecto de la política neoliberal de inserción al mercado, el principal cultivo es la quinua, que representa el 52 %. De esta producción del cultivo de la quinua, se destina para el consumo del mercado el 77 %. Diversifican su producción con cultivos de la alfalfa en el 45 % y el cultivo de la avena forrajera en el 34 %.

Acerca de la práctica de los cultivos Borda y Quijandría (1990), hacen hincapié en la viabilidad económica de la agricultura campesina en la sierra de Perú, que se encuentra en los Andes. Intentan salvar el contenido teórico de la hipótesis “eficiente pero terrible” de Schultz (1964). Llegaron a esta conclusión tras definir claramente la idea de eficiencia económica y realizar un ejercicio de programación lineal. Comprobaron que en determinadas regiones no es posible aumentar en absoluto la renta de los agricultores o sólo es posible aumentarla en una cantidad muy pequeña utilizando los factores productivos ya disponibles.

En otros contextos, la posibilidad existe, siempre que haya productores evidentemente dominantes en la gestión de los elementos productivos y que su tecnología sea susceptible de ser transferida a otros contextos. La capacidad de los agricultores de aceptar la nueva tecnología o de difundir la tecnología existente (ambas cosas practicadas por los dirigentes) para aumentar sus ingresos depende de la capacidad que tengan para hacer frente a los desequilibrios que se producen, y la educación es muy importante para este fin.

Por otro lado, Cruz (2008) llega como una de sus principales conclusiones: Los efectos que produjo la adopción de la tecnología de alfalfa de secano en la estructura productiva de la Comunidad de Sacasco, es la instalación de 136 ha de alfalfa resistente al frio y a la sequía, en sus variedades como la Ranger, W325 y la W350. Productores que antes de la implantación de esta alfalfa no tenían ninguna parcela de alfalfa.

En la actualidad el 47.1% del total de productores tienen Bajo rango (una ha de alfalfa), el 29.4% tienen Medio rango (de una ha a dos ha de alfalfa), y el 20.6% tienen Alto el rango (de cuatro a más ha de alfalfa). La adopción de una nueva tecnología de alfalfa a secano ha permitido la modificación de la estructura productiva de la comunidad campesina de Sacasco.

Ahora con respecto a los hábitos de consumo, se tiene los siguientes resultados, según las tablas 7 y 8: habitualmente en forma ancestral el hábito de consumo estaba en base a la quinua y papa en el 26 y 24 %. Actualmente el hábito de consumo está en base al fideo y al arroz, expresado en el 52 y 14 %; como efecto de la influencia de la política neoliberal y el estar inserto en la aldea global.

Sobre este comportamiento del hábito de consumo, Corrales y Forero (1992) en lugar de modificar las condiciones desfavorables en las que crece la economía campesina para maximizar su potencial de crecimiento y mejorar la sociedad rural, el despliegue del modelo neoliberal en el país aumenta las barreras en su camino. Además, disminuye la capacidad de la nación para abastecer las necesidades fundamentales de la población rural, al tiempo que destruye gravemente la relativa soberanía alimentaria alcanzada en las últimas décadas. Cuando el mercado global es visto como la despensa del país, la pérdida de seguridad alimentaria simbolizada por la producción de alimentos para el mercado interno, donde la economía campesina ha jugado históricamente un papel importante, pierde importancia.

En relación a la tenencia de los medios de transporte a los aparatos electrónicos y electrodomésticos accedidos en el mercado como resultado de los efectos de la influencia neoliberal se tiene: el 29 % de los pobladores como jefes de familia responder tener una unidad móvil como moto lineal que les sirve como principal medio de transporte, el mismo que ha reemplazado a la movilidad de la bicicleta, que es expresado en el 21 %. Ni qué decir a los ancestrales medios de transporte como el caballo, mula o burro.

Respecto a la tenencia de aparatos electrónicos y electrodomésticos, el 45 % de las familias de la comunidad campesina de Kunurana Bajo, dicen tener televisor a colores; seguido por 26 % que manifiestan tener un aparato radio transmisor. Según Calvento (2006) sostiene que el inicio del neoliberalismo se remonta a mediados del siglo XX, época en la que predominaban muchos modelos de Estado social en el mundo capitalista. Entre estos modelos se encuentra el Estado keynesiano. Incluso con este obstáculo, el austriaco Friedrich Von Hayek (1995) pudo publicar su libro Camino a la servidumbre.

A raíz de esta obra surgió el neoliberalismo, que supuso una grave amenaza para el estado de bienestar keynesiano. El neoliberalismo surgió a raíz de esta obra como una vehemente respuesta teórica y política (Barria-Asenjo et al., 2022) al estado intervencionista y de bienestar (Anderson, 1999). A esto hace referencia Bustelo (1998) el término Consenso de Washington se refiere a la corriente filosófica que se propaga por las Américas a través de estas instituciones. La adopción de este Consenso ha tenido como resultado el abandono de un modelo económico basado en la sustitución de importaciones y la adopción de uno que enfatiza la apertura económica como patrón productivo predominante.

En relación al acceso y a la tenencia de la tierra como efectos de la influencia de la política neoliberal en la comunidad campesina de Kunurana Bajo, se tiene el siguiente resultado que el 43 % expresa tener acceso y tenencia de más de 05 parcelas el mismo que expresa un proceso de micro parcelación de tierras. Robles (2004) afirma que las comunidades campesinas del Perú han buscado la reivindicación social, económica y política a través del conflicto por la tierra. Como demuestran Matos (1980 y 1984), Montoya (1989), Blanco (1972), Neira, (1964), y otros, el siglo XX fue una época de movilizaciones sociales sin precedentes que también afectaron al campesinado y a las comunidades andinas. En la lucha por la tierra que libró el campesinado durante los periodos colonial y republicano de la historia de Estados Unidos participaron muchas comunidades campesinas diferentes.

La batalla que decidió la conclusión de este conflicto tuvo lugar a mediados del siglo XX, concretamente en las décadas de los 50 y 60. Los campesinos lucharon durante estos años contra el dominio del gamonalismo y del Estado, ligado al gamonalismo. Restituyeron sus posesiones ancestrales en manos de los terratenientes en todo el territorio andino peruano, combinando su propia fuerza con la del pueblo, que había sufrido el despojo y la humillación durante más de cuatro siglos y medio. Esto lo lograron recuperando sus tierras ancestrales en manos de los terratenientes, tal y como señalan varios autores, entre ellos como Neira (1964); Kapsoli (1977); Sánchez (1981); y Ramírez (2002).

Finalmente, en relación a los procesos de migración del campo a las ciudades que ha traído consigo como efecto la política neoliberal en la comunidad campesina de Kunurana Bajo, expresa que el 64 % de las familias responden que emigran de la comunidad jóvenes que oscilan entre las edades de 15-20 años. Este proceso de migración tiene su explicación teórica en Robles (2004) Esto implica que los grupos de campesinos en el Perú buscaron la legitimidad social, económica y política a través de la migración del campo a la ciudad.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se produjo otro fenómeno social paralelo a los movimientos campesinos: la migración de campesinos del campo a la ciudad, con Lima como principal destino. Esta es la otra forma de movilización social que ha jugado un papel importante en la historia reciente de la nación. En su búsqueda de un futuro mejor, los campesinos han trabajado no sólo para recuperar sus tierras sino también para construir una nueva relación con el mundo exterior (Martínez, 1980; Matos, 1984; De Soto, 1986; Altamirano, 2000).

La población de cada caserío no ha cambiado mucho, a pesar de que el movimiento campo-ciudad ha acortado las distancias y acelerado el crecimiento. Lo que sí ha cambiado es el destino de la población campesina, sobre todo de las nuevas generaciones, ya que la población de las comunidades campesinas ha disminuido drásticamente. Este movimiento migratorio ha incluido principalmente a los miembros más jóvenes de la población (tanto hombres como mujeres), y los miembros mayores del registro comunitario han desempeñado un papel menos significativo.

La recesión económica de las últimas décadas ha agravado las dificultades de las familias campesinas al perturbar sus medios de producción interna y reducir la disponibilidad de mercados urbanos para sus excedentes. Como consecuencia de la alta tecnología desplegada, cada vez son más reducidas las perspectivas de mano de obra asalariada en los centros mineros.

La disminución del número de empresas industriales y comerciales que se encuentran en las zonas urbanas, en lugar de su crecimiento, restringe las oportunidades de trabajo complementario disponibles para los varones que viven en las zonas rurales. El campesino no tiene otras opciones prometedoras para mejorar su vida en otras áreas de trabajo, ni siquiera como asalariado, por lo que sigue trabajando como campesino.

Debido a esta realidad, los residentes de la comunidad son incapaces de desprenderse de la comunidad en la que se han criado, y los que han abandonado la zona por cualquier motivo son propensos a volver. Asimismo, los jóvenes que no emigran y los que regresan tras unas cuantas migraciones exitosas tienen tendencia a sumarse a la lista de miembros de la comunidad, a pesar de los limitados recursos a los que se puede acceder en cada comunidad.

Este es el caso tanto de los que no emigran como de los que sí lo hacen. Como resultado de estos desequilibrios entre la expansión de la población y en tiempos de crisis, la disponibilidad de recursos obliga a los migrantes a poblar las calles y plazas de Lima y las principales capitales regionales como nuevos comerciantes informales (Matos, 1984; De Soto, 1986).

Estos grandes grupos de desplazados son los que se han instalado en los campos de cultivo, cerros y arenales del valle de Lima para asegurarse una vivienda (Meneses, 1998). Son los “conquistadores de un nuevo universo”, como los denominan Degregori, Blondet y Lynch (1986), y los responsables del “desborde popular”, en opinión de José Matos Mar.

Estos procesos se produjeron como consecuencia del agotamiento de las oportunidades de vida digna en las pequeñas comunidades campesinas y de que la diversificación de la producción no se había desarrollado en las distintas regiones del país hasta el punto de poder dar empleo permanente a la mano de obra existente y, en consecuencia, contener el flujo migratorio hacia las ciudades del litoral. Ambos factores contribuyeron a la aparición de estos procesos.

CONCLUSIONES

De los efectos que son influenciados a la caracterización de la organización social de la comunidad campesina Kunurana Bajo por la política neoliberal está dada por la participación de 03 dimensiones: el acceso y el comportamiento del mercado; acceso y tenencia de la tierra, y el proceso de emigración del campo a la ciudad.

Respecto al acceso y el comportamiento al mercado, tiene relación con la producción de cultivos ancestrales que según el 38 % estaba dada por el cultivo de la papa; este comportamiento como efecto de la política neoliberal se ha modificado por el cultivo de la quinua en el 52 %, el mismo que es destinado en el 77 % al mercado.

Mientras que la diversificación de la producción estaba en relación a los cultivos de la alfalfa, cebada forrajera y hortalizas; otro factor de comportamiento modificado ha sido el hábito de consumo, donde ancestralmente en el 26 % manifestado por los pobladores estaba en base a la quinua y actualmente este hábito de consumo se ha modificado en base al fideo y al arroz en el 52 y 14 %, respectivamente; otros aspectos que la economía de mercado ha influido en las familias ha sido el acceso de los medios de transporte y aparatos electrónicos y electrodomésticos, donde el 29 % dice tener una moto lineal y el 45 %, refiere que tiene un televisor a colores.

Respecto al acceso y la tenencia de tierra está dada por la micro parcelación donde el 43 % de las familias dicen tener más de 05 parcelas. Finalmente, esta política neoliberal trajo consigo una emigración del campo a la ciudad expresado en el 64 % de la población joven, cuyas edades fluctúan entre 15 a años de edad.

Consideraciones éticas y financiamiento

Conflicto de intereses / Competing interests:

El autor declara que no incurre en conflictos de intereses.

Rol de los autores /Authors Roles:

No aplica.

Fuentes de financiamiento / Funding:

El autor declara que no recibió un fondo específico para esta investigación.

Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:

El autor declara no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

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