Revista revoluciones. (2022). Vol. 4 Num. 7. pags. 26-40

Revista revoluciones https://revistas.inudi.edu.pe/rr ISSN: 2710-0499 ISSN-L: 2788-0480 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

Imágenes y representaciones de la educación de las mujeres en el Río de la Plata revolucionario

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rr.2022.07.003

Resumen

Este artículo busca explorar como es que dos diarios del Río de la Plata revolucionario: Mártir, o Libre (1812) y El Observador Americano (1816) representaron a las mujeres dentro de sus secciones, sobre todo enfocado en la llamativa sección del segundo periódico llamada “Educación de la Mujer” y publicada en once de sus ediciones. Para lograr esto, se establecerá un balance historiográfico que presentará varios de los trabajos previos relacionados a este campo de estudio. Posteriormente, se establecerán los conceptos de teoría de género seleccionados para el análisis del contenido en cuestión y tras establecer el contexto que permitió el crecimiento de la prensa independentista, se trabajarán las diferentes ediciones de la sección descrita para poder comprender las imágenes e interpretaciones de la mujer reproducidas en esta prensa. Este trabajo permitirá darle mayor atención a contenido que, si bien ha sido tratado por otros investigadores, todavía cuenta con conclusiones por desarrollar relacionadas a trabajos sobre la mujer rioplatense en los años revolucionarios.

INTRODUCCIÓN

La declaración de la independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica realizada por el Congreso Constituyente reunido en Tucumán el 9 de julio de 1816 no representó el fin de los conflictos que llevaron a la separación rioplatense del Imperio Español. Todo lo contrario, faltaban muchos debates, que se darían con entusiasmo en la prensa del periodo, sobre la constitución a escribir, la forma de gobierno a elegir y como definir los conceptos repetidos por los patriotas: patria, libertad, igualdad. Y una discusión importante en esta prensa fueron los roles de los ciudadanos, y, en particular interés de esta investigación, cuál sería el rol de la mujer en la sociedad revolucionaria. Así, se presenta la oportunidad de preguntar: ¿Cómo se percibía a las mujeres y a su lugar en la sociedad rioplatense según la prensa independentista del Río de la Plata?

Habiendo establecido esta problemática, el objetivo será examinar la prensa rioplatense de una parte del periodo independentista (1810-1820) para identificar cual era el lugar que se le daba a las mujeres en la sociedad que estos escritores buscaban construir. En particular, se utilizará como fuente a El Observador Americano, cuya publicación en 1816 representa un evento muy cautivador ya que, en sus doce ediciones, este diario contó con una sección titulada “Educación de la muger”. Adicionalmente, pese a que la mujer tiene mucha menor presencia en su contenido, el diario Martir o libre de 1812 también será parte del trabajo. El marco teórico del análisis será construido a base de textos y presentaciones de figuras en la investigación de género como Joan Scott, Ana Lidia García, Sueann Caulfield y Claire Brewster.

El trabajo en cuestión comenzará por desarrollar el estado de la cuestión y como se han hecho las investigaciones antecedentes en esta intersección de la historia de la prensa con la historia de género dentro del espacio y tiempo de la independencia rioplatense. Posteriormente, se establecerán algunos conceptos desde la historia de género que serán de utilidad para el análisis de las fuentes en sí y se plantearán algunos conocimientos generales sobre la vida y rol de la mujer durante este periodo. Luego de haber establecido todo esto, el análisis de los periódicos será el foco de atención.

Si bien este no es el primer trabajo que utiliza a El Observador Americano como fuente, su contenido sobre la educación de las mujeres podrá ser de mucha utilidad para entender la mentalidad de esta época respecto a los roles de género y como estos se fueron configurando en los años posteriores a la independencia. Los años específicos que han escogido lo han sido ya que la historiografía de este tema ha mostrado limitaciones en cuanto a la década en cuestión, así que se considera que parte de la validez de esta investigación se encuentra en llenar un vacío historiográfico.

Para desarrollar estas fuentes, es necesario un estado de la cuestión en relación a la Historia del Género. Anteriormente a la década de 1990, los trabajos que existían no eran muy comunes y solían provenir de investigadores anglosajones. Esta ausencia de investigaciones estaba tan presente que Socolow (1984) la resaltó en su propio balance historiográfico, afirmando que “[las] mujeres han sido el objeto de examinación limitada, tanto en el trabajo de Socolow y en el de Rípodas. La historia de mujeres sigue siendo un área fértil para exploración” (p. 109). Como las otras naciones de América Latina, las investigaciones sobre la historia de Argentina desde la perspectiva del género comienzan a tener una mayor producción durante la década de 1990.

Sin embargo, evidencia de un cambio en las tendencias es el evento que llevó a la creación del libro Mujeres y cultura en la Argentina del siglo XIX, en el que Fletcher explicó “[En] el año 1992 se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires el congreso “Mujeres y Cultura en la Argentina del Siglo XIX” … Participaron treinta y cinco expositoras… ante un auditorio de más de doscientas personas” (1994, p. vii). Este libro representó un gran esfuerzo en describir la vida social, política y cultural de las mujeres. Y esta producción no se limitó al siglo XIX, ya que se escribieron tres tomos de Historia de la vida privada en la Argentina, dirigidos por Fernando Devoto y Marta Madero, en los cuales el rol de las mujeres en diferentes pueblos, ciudades y eventos es prominente en sus capítulos.

En la posterior década se dieron varios desarrollos en el estudio de las independencias hispanoamericanas según la Historia de Género (Brewster, 2005; Davies, 2006; Quintero, 2001). Algunos de estos fueron Las mujeres de la Independencia: ¿heroínas o transgresoras? El caso de Manuela Sáenz de Inés Quintero o Las Mujeres, la Guerra y la Independencia Hispanoamericana de Claire Brewster. Ambos textos representan las distintas direcciones que se estaban tomando dentro de la sub-disciplina, ya que el texto de Quintero es un balance para analizar la caracterización de las heroínas de la independencia, sobre todo enfocado en Manuela Sáenz. De acuerdo a Quintero (2001):

De lo que se trata es de enfrentar la posibilidad de interpretar la actuación femenina en tiempos de la independencia fuera del marco restrictivo y moralizante de las heroínas, recuperar su condición de insurgentes, de mujeres que respondieron… violentando el discurso de la sujeción pasiva (p. 76).

Por otra parte, el trabajo de Brewster es menos historiográfico y busca informar sobre los roles que jugaron las mujeres en las rebeliones del fin del periodo colonial. Esto incluye a la rebelión de Túpac Amaru II, la independencia del Río de la Plata, Perú y Nueva Granada. Además, ella trabaja el concepto de ciudadanía formulado como resultado de estos cambios políticos y como las mujeres fueron rápidamente apartadas de esta nueva sociedad. Brewster (2005) afirma que “Las mujeres pueden haber sido valiosas durante las luchas por la independencia, pero una vez que se logró la independencia, se esperaba que regresen a sus tareas de bordado” (p. 36).

METODOLOGÍA

Lo más llamativo de la historiografía del género y el Río de la Plata revolucionario en esta década es la aparición de trabajos que utilizan la prensa para sus investigaciones (Auza, 2006; Molina, 2008; Palermo, 2005). Y lo más particular es que tres de estos introducen a El Observador Americano a la historiografía en cuestión: Mujeres Profesionales que Ejercieron en Argentina en el Siglo XIX de Alicia Itatí Palermo; El poder de la opinión pública: Trayectos y avatares de una nueva cultura política en el Río de la Plata, 1810-1852 de Eugenia Molina; y La condición social de la mujer rioplatense de la Revolución de Mayo a la Organización Nacional 1810-1860 de Néstor Tomás Auza. Palermo describió brevemente su sección sobre la educación de la mujer, mientras que Molina exploró la tertulia femenina dedicada a leer el diario. El desarrollo más interesante es el de Auza, ya que explora una de las cartas escritas por una mujer en El Observador Americano para mostrar como un grupo de mujeres auto-cultivadas intelectualmente no se sentía comprendida por su sociedad.

La última década ha sido productiva en lo que concierne a la historiografía de género y las independencias hispanoamericanas (Aguirre y Morán, 2010; González, 2011; Guardia, 2013; Manso y Margall, 2018; López, 2019; Moran y Pérez, 2020; Ortemberg, 2011; Pita, 2019; Serrano, 2019). En particular, se han elaborado una serie de trabajos que ha continuado la exploración de la educación de la mujer en la independencia rioplatense desde la prensa de la época, incluyendo a El Observador Americano. (Batticuore, 2016; Morán, 2012, 2017, 2018; Rivera y Morán, 2021). Entre estos se encuentra La lectora de periódicos de Graciela Batticuore, el cual es usado para plantear un imaginario de la lectora de periódicos más colectivo y cuestionar las ambigüedades del diario.  No obstante, la mayor cantidad de trabajos sobre este diario han sido producciones de Daniel Morán.

En Educando al bello sexo en América del Sud. La imagen de la mujer en el discurso político revolucionario, 1810-1816, Morán incluyó al Observador junto a otros diarios del Río de la Plata para abordar la imagen y educación de las mujeres en este tiempo. Continuando, este diario también fue incluido en La revolución y la guerra de propaganda en América del Sur: Itinerarios políticos de la prensa en Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile en su análisis de la educación popular, además de citar al trabajo de Molina. El interés del historiador en la educación de las mujeres llevó al trabajo en el que le dedicó mayor atención a El Observador Americano: Las “jacobinas de la revolución”: Imágenes y representaciones de la mujer en la prensa de Buenos Aires (1810-1816). Dicho trabajó fue a mayor profundidad a explorar las intenciones políticas detrás de su publicación de dicha sección. Recientemente, Monserratt Rivera publicó Mujeres en la Prensa Hispanoamericana en Tiempos de Revolución: Los casos de Lima, Caracas, Buenos Aires y Santiago de Chile en colaboración con Morán, en el cual El Observador Americano fue parte de un análisis comparativo en el que se abordó con detalle la importancia de la educación en la retórica independentista.

Para poder trabajar las representaciones de la prensa independentista, es necesario establecer ciertos conceptos de género que serán referenciados y utilizados al trabajar las fuentes primarias. Una primera idea importante a tener en cuenta son los elementos del género que planteó Joan Scott en El género: Una metodología para el análisis histórico. La importancia e influencia de este texto para la Historia del Género no tiene comparación y este artículo no es excepción. De acuerdo a Meyerowitz (2008), “’Género’ se convirtió en una autoridad validadora detrás de trabajos monográficos que movieron al género al centro de campos especializados en los cuales anteriormente había estado en los márgenes” (p. 1351). Los conceptos a utilizar son “Símbolos culturales…conceptos normativos… instituciones sociales/organizacionales… [y] las identidades subjetivas o genéricas” (Scott, 1993, p. 35-36). Sin embargo, es importante utilizar herramientas y conceptos que vayan más allá del famoso trabajo de Scott. Después de todo, el orden simbólico fue también desarrollado por Pierre Bordieu en Campo de poder, campo intelectual, donde se hace referencia a como los sujetos masculinos y femeninos son determinados mental y corporalmente, creando jerarquías sociales.

Otro elemento valioso a trabajar es el determinismo biológico, idea descrita por Lucía Provencio Garrigós en La pregunta del género en los Procesos Independentistas Latinoamericanos. Esta consiste en que las mujeres deben quedarse en el ámbito doméstico debido a las leyes normativas de la naturaleza, excluyéndolas si de los procesos políticos al sostener que era natural que a los hombres les tocase ocuparse del gobierno, la guerra y la acción intelectual, mientras que las mujeres tenían que volcarse en la familia, en la maternidad. (Provencio Garrigós, p. 52, 2014).

Ana Lidia García elaboró en Historia de las mujeres del siglo XIX: algunos problemas metodológicos que, a lo largo del siglo XIX, se consideraba que se debía educar a las mujeres ya que “la mujer, como educadora ilustrada de sus hijos, proporcionará una base sólida para la socialización adecuada de estos y la transmisión de valores sociales y morales. debía tener mejor educación para…transmitirles valores morales y sociales” (García, p. 225, 1998). Ella también desarrolla que los roles de género son las construcciones que se establecen alrededor de los hombres y mujeres e indican que procesos deben llevar.  Al mismo tiempo, Lidia García presenta que el género y su construcción son elementos fundamentales de los discursos políticos. Lo complementó Provencio Garrigós al afirmar que el género se construye en relación a conceptos sociales y políticos como ciudadanía, nación, revolución y trabajo.

Un último elemento que merece elaboración es la diferencia entre el registro de una mujer en la historia y la imaginación o descripción realizada por un hombre que actúa de espectador, descrito por Sara Beatriz Guardia en Un acercamiento a la historia de las mujeres. Esto es fundamental ya que gran parte de lo que se va a trabajar van a ser imágenes sobre las mujeres creadas por hombres, lo cual se hará notar cuando aparezcan en el texto las opiniones aparentemente legítimas de mujeres de la época y muestren sus diferencias prácticas con lo planteado de forma especulativa o teórica dentro de los diarios. De acuerdo a Guardia (2013), “La mayoría de veces las mujeres han sido imaginadas, descritas o relatadas… la imagen de las mujeres ha sido una creación masculina… [y] a lo largo de los siglos crearon un modelo de conducta y personalidad para las mujeres (p. 369).

DESARROLLO

Con las invasiones inglesas de 1806 y 1807, una serie de cambios agitan a Buenos Aires. En particular, los impresos y folletines oficiales se difunden con mayor actividad, dando pie a la creación de una gran cantidad de periódicos. Después de todo, con el desarrollo de la Revolución de Mayo y el establecimiento de la libertad de imprenta en el Río de la Plata, se expande una profunda necesidad de difundir información y propaganda política. De acuerdo a Molina (2008):

 La discusión se enriqueció cuando se multiplicaron los papeles y la lucha facciosa generó los primeros opositores, Mártir o Libre, primero, y El Grito del Sud, después… Quebrado el monopolio de la Gazeta, aparecieron luego los que tomaron partido en diversas materias relacionadas con la nueva organización institucional… abordaron críticamente diferentes cuestiones, desde el controvertido federalismo a la viabilidad del proyecto monárquico (p. 226).

El prospecto de la independencia entusiasma a personajes como Bernardo de Monteagudo, que busca una ruptura fuerte de la dominación española y lo cual manifestaría en una serie de diarios como Mártir, o Libre o,El Independiente, el primero de estos durando nueve números de marzo a mayo del 1812. Según Beltrán (1943), “con más libertad para emitir sus opiniones… Monteagudo continuó con renovados bríos su campaña democrática. Puede afirmarse que la influencia del periodismo en el espíritu popular empieza a afianzarse con el Mártir o Libre” (p. 75).

Los hombres no eran los únicos con entusiasmo por el fin de la dominación española, ya que varias mujeres participan en los conflictos revolucionarios de diversas formas. Según Gutiérrez (2014), “la participación de la figura femenina en el proceso independentista y la importancia que tuvo su implicación es irrebatible. Desde las jefaturas de hogar o desde cualquier otra posición en la unidad doméstica familiar (p. 16). Este periodo representaría un cambio de mayor dimensión respecto a la forma en la que las mujeres se relacionaban con los conflictos militares y su rol en estos se comienza a hacer más presente. De acuerdo a Acree (2013), “fue durante este periodo de independencia en los territorios que se volverían Uruguay y Argentina donde el registro de mujeres participando en la retórica de guerra y haciendo uniformes comienza a aparecer” (p. 216). 

La independencia, entonces, representó una oportunidad para participar en la política nacional como no habían podido hacerlo durante la época colonial, con la ilusión de conquistas sociales incentivando el continuo involucramiento.  Es importante resaltar que estas discusiones respecto al rol de las mujeres suelen casi siempre estar centradas en mujeres con el suficiente estatus para leer y escribir, lo que da protagonismo exclusivamente a mujeres blancas. Di Meglio (2019) afirmó que “Muchas mujeres en las elites discutieron asuntos públicos en reuniones sociales (tertulias) o juntándose en grupos pequeños. Esto fue una preocupación para ciertos hombres, ya que tal comportamiento estaba en contra del rol subordinado reservado para las mujeres” (p. 5).

Esta posibilidad de cambios se manifiesta en una serie de diarios que comunican diversa información sobre las mujeres y su rol en el futuro de la patria. Y así es como, en el contexto de la instalación del Congreso de Tucumán, frente a un Buenos Aires con una prensa activa y una sociedad que prometía cambios para deshacerse del oscurantismo colonial, aparece un diario como El Observador Americano. Elaborado por Don Manuel Antonio Castro, el cual tiempo después sería gobernador de Córdoba, su prospecto y 12 números se circularon a lo largo de 1816. Castro era una figura con menos intenciones radicales que alguien como Monteagudo, pero igual defendía la patria, solo que con la idea de llevar a cabo una monarquía moderada.

Es importante resaltar que estas discusiones respecto al rol de las mujeres suelen casi siempre estar centradas en mujeres con el suficiente estatus para leer y escribir, lo que da protagonismo exclusivamente a mujeres blancas. La historia de las mujeres negras es una trabajada con menor frecuencia. De acuerdo a Di Meglio (2011), “La libertad tenía un costo elevado, el de poner el cuerpo en la guerra, pero la mayoría de los esclavos…prefirió ese riesgo a mantener su servidumbre. Las mujeres, por supuesto, no tuvieron esa posibilidad” (p. 448). Sus múltiples capas de discriminación (por su simultaneo rol como afroargentinas y como mujeres) son una problemática que, pese a la urgencia de su discusión histórica, no serán abordadas durante esta investigación.

Como se indicó anteriormente, El Observador Americano ha sido un objeto de estudio frecuente en los últimos años ya que fue el “primer semanario porteño que dedicó una sección fija, en cada uno de sus números, al tema de la educación de las mujeres” (Batticuore, p. 502, 2016). Desde la introducción oficial de la sección, el autor busca explicar cuando es su propósito con ella:

Deberemos pues empezar nuestros trabajos por manifestar á las señoras mugeres las prácticas viciosas que deben corregir… Haremos lo posible por descubrir las conseqüencias ruinosas que ellas les traen á sí mismas y el influxo que tienen en la deprabacion de las costumbres públicas.

Esto es un notable contraste con lo que este describió previamente en la misma edición del periódico, ya que, al explicar cuál era la importancia de la sección desarrollada, este resaltó su gran disgusto a que, en la sociedad porteña, no se le dé importancia a que las mujeres aprendan a leer. Pese a que su crítica más llamativa se relaciona a como las instituciones sociales (como la familia y el gobierno) no han permitido una mayor instrucción para las mujeres, el autor va a poner casi todos sus esfuerzos a intentar moldear las identidades genéricas de las mujeres sin plantear mucho interés por una sociedad que vaya más allá en cuanto a sus reformas.  Plantear el concepto de orden simbólico es útil en esta parte del trabajo, ya que muestra como las jerarquías sociales de los sujetos masculinos/femeninos no son cuestionados estructuralmente, sino que el autor busca que mejoren sus actitudes personales para que cumplan mejor sus deberes ya establecidos:

Ya probarémos á su tiempo que si el abuso no se destierra por las mugeres mismas, jamás conseguirán salir de la obscuridad de su presente destino…sin que ellas lo entiendan, reducen á un círculo muy limitado el imperio de sus atractivos.

En las mismas palabras del periódico, la formación de mujeres lectoras se da para “hace[rlas] interesantes en el trato familiar, y disponer[las] a cumplir con afición y discernimiento los tiernos deberes de amigas, de esposas y de madres” (p. 7689). La imagen de la mujer porteña e ilustrada que el autor se propone a formar es la imagen de una mujer que entiende su posición en la jerarquía y la respeta. Una interesante muestra de esto es que, cuando este comenta que escuchó a mujeres cuestionar la autoridad de las críticas a su pudor (relacionado a usar vestimenta “inapropiada”) que venían de autoridades masculinas el periodista no pudo evitar el utilizar esta situación como excusa como para imaginar un mundo terrible en el que los hombres no tendrían motivación para buscar la grandeza y las mujeres se prostituirían:

Supongamos un Pueblo donde las flaquezas de las mujeres fuesen tan comunes y tolerables... Un día solo de este desorden bastaría para hacer co-/nocer sus horrendos resultados… quadro espantoso de mujeres prostituidas… hombres sin educacion, hijos sin Padres… un Estado sin vínculos, sin industria, sin poblacion… basta: es imposible escribir estas líneas sin estremecerse.

Yendo a mayor detalle, la tesis patriarcalista sobre el modelo de feminidad en esta segunda década del siglo XIX suele describirse como la idea de que las mujeres tenían que dedicarse a la familia y la maternidad. De esta forma, el gobierno y la guerra pasaban a ser total responsabilidad de los hombres, siendo su rol de género el asumir este tipo de cargos. El Observador Americano no busca perturbar o cambiar estos roles, lo cual es sobre todo notable en la primera edición de la sección: “Los niños que se confían a sus cuidados en la infancia maman, por decirlo así, con la leche doctrinas puras y exemplos de virtud que los predisponen a recibir con docilidad y afición una enseñanza mas elevada” (p. 7658). Todo el diario muestra esta estructura también, ya que el lenguaje utilizado en todas las otras secciones (Política, Exterior, Jurisprudencia) muestra muy poco interés en incorporar a las mujeres a sus discusiones. El rol asignado a las mujeres es uno claro para el diario y, como se señaló anteriormente, el cuestionar un aspecto como la presentación estética estaba fuera de lo aceptable.

Algo parecido sucede en el diario Mártir, o Libre, ya que las mujeres solamente son mencionadas o descritas en el diario en contextos que remarcan su rol como esposa y madre, como: “no todos nacen para ser héroes: el padre anciano llorará la pérdida de sus hijos, la sensible esposa asistirá con ternura al sacrificio de su consorte” (p. 5884-5885). Cualquier otra función es invisible en este periódico, indicando una imagen cerrada de lo que una mujer podía o debía ser según los conceptos normativos patriotas.

Para el autor, es importante el uso de conceptos relacionados a la ilustración, lo que muestra las influencias políticas que lo llevaron a realizar esta sección constantemente. En su visión, las mujeres porteñas se encontraban en sumergidas en la obscuridad. Para el autor, el concepto de civilización y de nación era inseparable de la ilustración femenina, ya que esta era una raíz de prosperidad. La imagen de la mujer ilustrada era una que buscara mayor formación intelectual, ya que la lectura es vista por el autor como un aspecto elemental para ser “ilustrado”. Es por esto que le dedica dos secciones detalladas al tema de la literatura, explicando que ellas deberían buscar “buenos libros”, en vez de dedicarse a leer novelas y comedias. No obstante, tampoco considera que deberían buscar textos que las hagan “tomar un tono magistral”. Según el diario, hay un punto medio entre una dieta rigurosa y “quedarse sin comer”.

Uno de los fundamentos de los roles de género y de la postura del periódico respecto a lo que se debe lograr con la instrucción de la mujer es que hay ciertos elementos de la sociedad, política y cultura que deben mantenerse por las leyes de la naturaleza. Este determinismo biológico es una constante en El Observador Americano y se puede encontrar en la mayoría de sus secciones, con el ejemplo más común siendo el describir a las mujeres como el “bello sexo”. Toda una serie de menciones a la mujer se hacen buscando exaltar su belleza y sus atractivos, como “hermosa mitad de nuestra especie”, “favorecidas de la naturaleza” o “sus encantos”. Lo que todo esto causa es que se muestren estas características como esenciales en las mujeres y se amarren los conceptos a la representación e imagen femenina. Esta tendencia de relacionar a las mujeres con su belleza será un punto de discusión más adelante.

Por supuesto, el diario y su determinismo biológico van más allá que solo la vinculación con la belleza, ya que estas “leyes naturales” aparecen en varias partes. Cuando se refieren a la lectura de buenos libros que les recomiendan a las lectoras del diario, una de las razones por las cuales se pide un “balance” o punto medio es porque el consumir demasiados libros eruditos produciría “efectos perniciosos” al sexo. Afortunadamente, en la siguiente edición del diario, se explicó con más detalle esta creencia:

No queremos formar un areopago de señoras, ni exigir de ellas una dedicacion al estudio semejante, ni en mucho á la de los hombres de carrera; este es un extremo incompatible con el destino que les ha señalado la natu-raleza.

Una gran curiosidad es que el diario reconoce la existencia de mujeres que le han dedicado más tiempo a la lectura y hasta han resultado ser escritoras respetadas. Sin embargo, la opinión postulada es que casos como estos solo logran existir en circunstancias muy específicas que no pueden ser generalizadas. En otras palabras, su “desafío” a la naturaleza no puede ni debe ser exaltado. Esta apelación a la naturaleza se repite en el comentario anteriormente descrito que El Observador Americano realiza como respuesta a mujeres que dudaban de la presión social que recibían por su pudor:

Pero si la ley que impone á las mujeres el pudor como su deber mas esencial, se dirige á consultar otros bienes que deben ser comunes á los dos sexos, y sin los quales la sociedad afrentaría á la naturaleza… ¿Qué sería   de las relaciones de la sangre de esas pequeñas sociedades que forma la naturaleza?

Las pocas (casi inexistentes) menciones del género femenino en Mártir, o Libre van por la misma línea, como el ejemplo de la “sensible esposa” citado anteriormente.

Todo lo explicado anteriormente tiene mucho valor como imágenes de la mujer según El Observador Americano y Mártir, o Libre, pero uno de los elementos que más contribuye al estudio de este tema son las dos cartas enviadas por la Sociedad del Observador Americano, una agrupación de mujeres que se decidió juntar para leer el diario y llevar sus consejos a la práctica. Lo que hace a ambas cartas tan valiosas para el trabajo realizado es que sus prioridades y deseos muestran una clara diferencia con lo que se planteaba en la sección Educación de la mujer.

Primeramente, la segunda carta, atribuida a Emilia P, cuenta algunas ocasiones en las que, pese a que la escritora había estado educándose y haciéndose una persona con un mayor intelecto, su apariencia física y su moda recibieron mucha mayor atención, tanto al caminar por la calle como al visitar un evento social. Tomando esto en cuenta, ¿cuál era el sentido de educarse para pertenecer una sociedad con los mismos hombres qué les otorgan las mismas condiciones civiles?

Nosotras no podemos aspirar á los empleos, y acomodos que se apropíaron exclusivamente los hombres por la ley del mas fuerte… Uds. Tienen razon de aconsejarnos una mejor educacion, pero tendrían mucha mayor, si tratáran de reformar primero la educacion de los jóvenes, que han de ser nuestros maridos, es decir, nuestros amos de por vida… no habrá revolucion, que mejore nuestra condicion civil.

Su comentario sobre la ley del más fuerte refleja una crítica al determinismo que los autores del diario anteriormente defendieron. Igualmente, esta mujer no comprende porque los cambios en las identidades subjetivas habría de mejorar su condición civil, cuando nada de lo que sucede alrededor de esta condición ha sido alterado. Para ella, si no cambia la educación de los hombres, el proyecto de El Observador Americano es uno incompleto. Y los editores del diario respondieron afirmando que “la inspiración” de los atractivos naturales es algo que debe ser comentado en ciertos contextos. Además, agregaron que los hombres son libres de preferir la belleza a los talentos.

Si los hombres prefieren muchas veces la belleza á los talentos á ellos toca justificar las razones de su eleccion… los jóvenes, que encontraron á V. en el paseo hicieron muy bien en a V. mil favores dirigidos a su hermosura, ya que en aquel exercicio no pudieron descubrir sus talentos.

Por otra parte, la primera carta cuenta con preguntas para los escritores de El Observador Americano: ¿Por qué los repiten lo mismo que ya conocemos? ¿Cuál es el punto de instruirse para tener mayores conocimientos cuándo su destino no tendrá grandes mejores ya que la sociedad no les da importancia?

Para que corrijamos nuestros defectos que bien los conocemos sin que no los adviertan, es preciso que se nos estimule con la esperanza de algunas ventajas de que nos hallamos pribadas. Para continuar en la humillación de nuestro destino con menos pena, casi es conveniente que seamos estúpidas…empiecen por anunciar esas grandes mejoras y esa importancia que habremos de tener en la sociedad como una conseqüencia de sus planes…si los planes no han de pasar de bellas teorías, no es razonable.

Mientras que los autores del diario parecían estar solo interesados en “enseñarle” a las mujeres que conductas no repetir, algunas de ellas consideraban que sería más conveniente describir los cambios a las instituciones que debían suceder en la sociedad independentista. Enfocarse en conductas individuales solo logra que la mujer, a nivel personal, adquiera mayores conocimientos, mientras que las instituciones conceptos normativos y símbolos culturales que las limitan se quedan estáticos. La respuesta que El Observador Americano dio a esta carta fue una afirmación de apoyo frente a “sus enemigos” y la promesa de una propuesta más sustancial.

Concluimos, prometiendo manifestar en los números siguientes la posibilidad de la mejora, que nos hemos propuesto en la suerte del bello sexo, y la mayor ó menor extensión, de que es capaz según los esfuerzos, que hagan en la empresa las mugeres mismas.

Desafortunadamente, la existencia de solo doce números de El Observador Americano hace imposible saber que tanto se buscaba cumplir la promesa. Lo que si se hizo en las últimas dos ediciones del diario fue publicar una cita de origen desconocido que describía lo que los escritores buscaban construir en la sociedad. Esta cita, si bien no fue elaborada por los editores de El Observador Americano, muestra diferencias con lo planteado en todas las ediciones previas de esta sección, reconociendo la importancia de cambios sociales que den a las mujeres mayor capacidad de obrar.

Yo no puedo conciliar la libertad con las cadenas, que arrastran las mugeres, en todas circunstancias en que podrían obrar libremente. Una muger hace parte del estado. A la par de los hombres, ellas están obligadas á procurarse la subsistencia con un trabajo asiduo… ellas no gozan de la libertad, de que disfruta el mas estupido de los hombres.

CONCLUSIONES

El objetivo de esta investigación era examinar las imágenes y representaciones de las mujeres y su educación. A través de los dos diarios trabajados, queda claro que, pese a haber sido participantes en el proceso de independencia rioplatense, se percibía que el rol de las mujeres en la sociedad independentista del Río de la Plata era el de personas sin las capacidades de ser ciudadana, de tal manera que la única participación social importante que podían tener era por medio de la maternidad. Además, este rol era uno que no debía ser cuestionado, sobre todo en la década 1810-1820. Es por eso que un diario como Mártir, o Libre las mantiene como un agente externo a la discusión política y solo describe su existencia en el contexto de su rol como madre. Cualquier cuestionamiento o información sobre su educación no era lo suficientemente relevante para sus editores como para recibir un espacio en su diario.

En cuanto a El Observador Americano, en este diario, la “educación de las mujeres” consiste en ejecutar una serie de cambios individuales para poder cumplir sus roles de mujer con mayor efectividad: que lean más para cumplir poder ser madres ilustradas, que no se vistan de manera inapropiada y que respeten esto sin atreverse a contradecirlo. Su educación no busca cuestionar los conceptos normativos del género, su orden simbólico o su determinismo biológico, es más, busca reproducirlos por medio de un discurso con el objetivo de ponerle freno a cuestionamientos reformistas. Basándose en este diario, la educación de la mujer, en la década 1810-1820, no exigía más que algunos cambios en las identidades subjetivas de las mujeres.

Sin embargo, las dos cartas de mujeres lectoras publicadas y comentadas en El Observador Americano (y la furia del diario al comentar que escucharon a mujeres cuestionar las normas sobre el pudor) muestran que, pese a respetar el diario y sus comentarios sobre asuntos de la mujer, existían mujeres con críticas. Desde el trato que recibían de parte de los hombres hasta su rol asignado como madres o esposas sin poder político o libertades ciudadanas, estas generalmente critican las estructuras de género y los conceptos que, por medio de instituciones sociales y organizativas (como la iglesia o la misma prensa), se les imponen durante su vida.

Finalmente, la ausencia de la mujer en Mártir, o Libre lleva a preguntarse cuantos de los diarios rioplatenses independentistas guardaban sus menciones de la mujer para solo ocasiones en las que se pudiera remarcar su rol de género. Además, se puede afirmar que las críticas y dudas planteadas en las cartas de las mujeres pueden ser contrastadas con la prensa de mujeres que surgiría en el Río de la Plata en las décadas posteriores del siglo XIX. Encontrar y analizar el origen de la cita utilizada en las últimas dos ediciones también ayudaría a conocer más sobre la intención de los editores.

Referencias

  1. Acree Jr, W.G. (2013). Divisas and Deberes: Women and the Symbolic Economy of War Rhetoric in the Rio De La Plata, 1810-1910. Journal of Latin American Cultural Studies, 22 (2), pp. 213-257.
  2. Auza, N.T. (2006). La condición social de la mujer rioplatense de la Revolución de Mayo a la Organización Nacional 1810-1860. Hispanic Research Journal, 7 (1), pp. 57-69. https://doi.org/10.1179/174582006X86030
  3. Aguirre, M. y Morán, D. (2011). La educación y la imagen de la mujer en la independencia del Perú. Revista Historia de las Mujeres, 2011-2012, pp. 1-12. https://www.cemhal.org/anteriores/2011_2012/No_142.pdf
  4. Batticuore, G. (2016). La lectora de periódicos. Cuadernos de Literatura, XX (40), 491-510. DOI: 10.11144/Javeriana.cl20-40.lldp
  5. Beltrán, O. (1943). Historia del Periodismo Argentino. Pensamiento y Obra de los forjadores de la patria. Editorial Sopena Argentina. https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/32715
  6. Brewster, C. (2006). Las mujeres, la Guerra y la Independencia Hispanoamericana. En Brewster, C., Davies, C. y Owen, H. (eds), South American Independence: Gender, Politics, Text (pp. 2-36). Liverpool University Press.
  7. Davies, C. (2006). Unequal States: Gender in Latin American Independence. Hispanic Research Journal, 1 (7), pp. 3-10.
  8. Di Meglio, G. (2011). La participación popular en la revolución de independencia en el actual territorio argentino, 1810-1821. Anuario de Estudios Americanos, 68 (2), pp. 429-454. https://doi.org/10.3989/aeamer.2011.v68.i2.545
  9. Di Meglio, G. (2019). Recent historiographical approaches to the process of independence in Argentina. History Compass, 17 (11), pp. 1-10. DOI: 10.1111/hic3.12597
  10. Fletcher, L. (1994). Introducción. En Fletcher, L. (com), Mujeres y cultura en la Argentina del siglo XIX. pp. vii-x. Feminaria Editora.
  11. García, A.L. (1998). Historia de las mujeres del siglo XIX: algunos problemas metodológicos. En Bartra, E. (eds), Debates en torno a una metodología feminista (199-228). Casa abierta al tiempo - Universidad Autonoma Metropolitana.
  12. González, J.C. (2011). Representaciones de las mujeres en la Independencia desde la historiografía colombiana. HistoReLo, 3(5), pp. 169-190. http://www.scielo.org.co/pdf/histo/v3n5/v3n5a7.pdf
  13. Guardia, S.B. (2013). Un acercamiento a la historia de las mujeres. En Guardia, S.B. (ed), Historia de las mujeres en América Latina (pp. 365-372). CEMHAL – Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina.
  14. Gutiérrez, S. (2014). Mujeres Rioplatenses al Servicio de la Revolución: Algunos Aportes de Ignoradas Heroínas. Naveg@merica, 12, pp. 1-34. https://revistas.um.es/navegamerica/article/view/195381/159871
  15. López, M.P. (2019). Mujeres e Ilustración durante la Independencia. Boletín Cultural y Bibliográfico, LIII (97), pp. 5-17. https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/20878/21277
  16. Manso, G. y Margall, G. (2018). La Historia Argentina Contada Por Mujeres. Ediciones B.
  17. Meyerowitz, W. (2008). A History of “Gender”. American Historical Review, 113 (5), pp. 1346-1356.
  18. Molina, E. (2008). El poder de la opinión pública. Trayectos y avatares de una nueva cultura política en el Río de la Plata 1800-1852. Universidad Nacional del Litoral. https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/19778
  19. Moran, D. (2012). Educando al bello sexo en América del Sur. La imagen de la mujer en el discurso político revolucionario, 1810-1816. En Escanilla, S., Morán, D. y Silveira, A. (Eds.), Plebe, sociabilidad y revolución. El Perú y el Río de la Plata en el contexto de las guerras de independencia (2-36). Grupo Gráfico del Piero.
  20. Moran, D. (2018). Las “jacobinas de la revolución.” Imágenes y representaciones de la mujer en la prensa de Buenos Aires (1810-1816). Tiempos Modernos, 2 (37), pp. 148-160. http://www.tiemposmodernos.org/tm3/index.php/tm/article/view/3417/790
  21. Moran, D. (2017). La revolución y la guerra de propaganda en América del Sur. Itinerarios políticos de la prensa en Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile (1810-1822) [Tesis de Doctorado, Universidad de Buenos Aires]. http://repositorio.filo.uba.ar/handle/filodigital/6112
  22. Moran, D. y Pérez, J. (2020). “No solamente los nobles y los ricos, sino los plebeyos y mucha parte de las mujeres”. El discurso político de la prensa sobre la educación popular durante la patria vieja (1812-1814). Cuadernos de Historia, 53, pp. 229-253.
  23. Ortemberg, P. (2011). Apuntes sobre el lugar de la mujer en el ritual político limeño: de actrices durante el virreinato a actoras de la independencia. Estudios Interdisciplinarios de América Latina, 22 (1), pp. 105-128. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3758615.pdf
  24. Palermo, A.I. (2005). Mujeres Profesionales que Ejercieron en Argentina en el Siglo XIX. Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, 12 (38), pp. 59-79. http://www.scielo.org.mx/pdf/conver/v12n38/2448-5799-conver-12-38-59.pdf
  25. Pita, R. (2019). Resistencia y reivindicaciones de las mujeres en las guerras de independencia de Colombia: una aproximación a través de sus cartas y reclamaciones. ARENAL, 26(2), pp. 609-630.
  26. Provencio Garrigós, L. (2014). La pregunta del género en los Procesos Independentistas Latinoamericanos. En Beatriz, S (Ed.). Primer Congreso Internacional. Las Mujeres en los Procesos de Independencia de América Latina. CEMHAL – Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina.
  27. Rivera, M. y Morán, D. (2021). Mujeres en la prensa hispanoamericana en tiempos de revolución: Los casos de Lima, Caracas, Buenos Aires y Santiago de Chile. Revoluciones, 3 (5), pp. 73-87.
  28. Quintero, I. (2001) “Las mujeres de la Independencia: ¿heroínas o transgresoras?”. En Potthast, B. y Scarzanella, E. (Eds), Mujeres y naciones de América Latina: problemas de inclusión y exclusión (57-76). Iberoamericana Editorial.
  29. Scott, J. (1993). El género: Una categoría útil para el análisis histórico. En Cangiano, M. y Dubois, L. (eds), De mujer a género: Teoría, interpretación y práctica feminista en las ciencias sociales (7-50). Centro Editor de América Latina.
  30. Serrano, A. (2019). Escritura y opinión política de las mujeres durante la Independencia de la Nueva Granada. Boletín Cultural y Bibliográfico, LIII (97), pp. 59-75 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7200751
  31. Socolow, S. (1984). Recent Historiography of the Río de la Plata: Colonial and Early National Periods. The Hispanic American Historical Review, 64 (1), pp. 105-120. https://www.jstor.org/stable/2514467
  32. Fuentes primarias
  33. El Observador Americano. (1816).
  34. Mártir, o Libre. (1812).