Revista Innova Educación. (2022). Vol. 4 Num. 1. pags. 172-186

Revista Innova Educación https://revistas.inudi.edu.pe/rie ISSN: 2664-1496 ISSN-L: 2664-1488 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

Docencia ética para construir una cultura de paz

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rie.2022.01.013

Resumen

El presente ensayo, reflexiona sobre la ética docente como ingeniero social, constructor de una ciudadanía con cultura de paz en contexto de globalización y deshumanización.  Este estudio tuvo como objetivo brindar ciertas directrices y estrategias para consolidar y fortalecer al docente como creador social y constructor de paz.  A través de la escucha, diálogo y resolución de aquellas problemáticas de su realidad tales como la corrupción, inseguridad ciudadana e irresponsabilidad social, asignando a la educación la construcción de esas nuevas ideas que permitirán crear una realidad diferente a partir de la libertad y la paz como un dominio ético y solidario. Metodológicamente, la investigación se ha realizado bajo el enfoque cualitativo, descriptivo, analítico, explicativo y comparativo, acudiendo a referentes mundiales en temas de cultura de paz. Se concluye que una cultura de paz y compromiso vivencial es posible desde el campo de la educación centrado en el docente ético.

1. INTRODUCCIÓN

El docente ético es todo aquel comprometido con el avance personal y académico de su estudiantado, por ende, su interacción pedagógica trasciende a la enseñanza cognitiva hacia la formación de un individuo integro en todos sus aspectos. La enseñanza ética por tanto tiene que ver con las vivencias reflexionadas por el docente donde Sabater (2022) refiere que “la paradoja es que tenemos que educar a otros para un mundo que no vamos a conocer (…) Los maestros deben gozar de períodos para reciclar sus conocimientos y sus modos pedagógicos”.

Respecto a la cultura de paz, esta refiere a un ambiente sin conflicto, situación que evidentemente no se presenta en el actual contexto de la humanidad, por lo que, se opta por imaginar un mundo posible desde la configuración de un proyecto con miras hacia la vida plena (García, 2021).

Asimismo, la pedagogía ética se desarrolla plenamente desde la noción de justicia social, donde el docente interfiere para bien en la praxis social del estudiantado y los conduce hacia la autocrítica, como también, “obliga a preguntarnos por el sentido y la intencionalidad de nuestras acciones” (Izquierdo y García, 2021, p. 100).

Se sabe que la docencia ética para la paz en el contexto nivel mundial, según Herrero (2021), se encuentra en un proceso reconstructivo que nos propone reflexionar entorno a qué pensamiento se ha instaurado en la humanidad para no practicar una educación pacífica y ética; todo parece indicar que, la política, la cultura dominante y los medios de comunicación han insertado a la humanidad a una lógica de destrucción, exclusión y violencia. Así entonces, la pedagogía ética y pacífica no parece tener un espacio en las instituciones superiores a nivel mundial, toda vez que los factores mencionados actúan en todas partes.

Una vida maravillosa comienza con una sonrisa alegaba nuestra madre Teresa de Calcuta (1910), incitándonos abordar estas interrogantes: ¿Es posible un mundo pacífico? ¿Qué tipo de sociedad estamos erigiendo? ¿Cuál es el rol del maestro ético? ¿Cómo difundir una educación para la paz? ¿Es rentable ejercer una cultura de paz? ¿Es viable construir una sociedad solidaria? ¿Es posible la unidad en la diversidad? ¿Posiblemente dejamos en ruinas el hábitat de las futuras generaciones? ¿Acaso el ser humano es violento por naturaleza? ¿Cuál es el objetivo de una cultura de paz? King (1929) pretendiendo responder nos compromete a edificar una cultura de paz humanística.

El propósito del ensayo no es responsabilizar directamente al docente en torno a la construcción de una cultura de paz homogénea, sino reflexionar y comprometernos como sociedad en su conjunto a construir una cultura universal de paz, bajo el liderazgo del docente ético, abriendo espacios al análisis y debates que aporten de forma cualitativa al tema.

A partir de diversos problemas que enfrenta cotidianamente la humanidad; ecológicos, desigualdad económica-social, discriminación étnica, terrorismo global, entre otros males robustecidos por el discurso de la competitividad individualista, el consumismo y confusiones sociales que terminan por rendir culto histórico a personajes que han derramado sangre en nombre de la libertad, como también, a individuos mediáticos que aparecen superiores, generando, como sugiere Galtung (2011), una “actitud, conducta y contradicción” humana que arriesga a una sociedad carentes de sólida cognición, hacia una irremediable autoeliminación.

Ante esta coyuntura, cabe ejercitar la siguiente tesis, el ejercicio consciente y liderazgo pedagógico de la docencia ética como ingenio social comprometido con el desarrollo sostenible, hace viable la construcción de una cultura de paz desde la educación hacia la sociedad universal, capaz de convivir armoniosamente y heredar un espacio esperanzador a las generaciones futuras. Es oportuno entonces, como sostuvo King (1929), hacerlo ahora, impulsar a las personas hacia la erradicación de toda injusticia social para construir y poder heredad un mundo de fraternidad, entendiendo que un mundo mejor es posible gracias a una cultura de paz.

2. MÉTODO

El presente trabajo se ha realizado bajo el enfoque cualitativo de tipo hermenéutico y analítico-reflexivo. El trabajar con una población no determinada nos permitió centrar nuestro trabajo en analizar las fuentes bibliográficas encontradas para plantearnos las preguntas de manera más exactas, así como los objetivos, las propuestas desarrolladas y las discusiones. 

Respecto a los materiales de investigación trabajamos con información extraída desde el internet, específicamente desde YouTube para sacar información de los referentes globales, así como también, se trabajó con revistas digitales de alto impacto para proporcionar al lector mayor seguridad del trabajo en cuanto a las informaciones vertidas en el presente.

3. DESARROLLO

3.1 Problemas para educar docentes éticos

A nivel mundial existe una carencia de normativas claras que delimiten y castiguen severamente las conductas anti-éticas del docente en temas como la apropiación de investigaciones ajenas a través del plagio, actitudes frente al estudiantado, entre otros. El no frenar esta situación se transforma en una problemática de reeducación docente.

Cuyas políticas educativas tampoco han considerado la elaboración de normativas éticas que distingan las prácticas lícitas en el espacio digital. Estas dificultades son aún más relevantes cuando involucran contextos de aprendizaje escolar, pues, la ausencia reglamentos que normalicen el comportamiento de los usuarios propicia instancias de vulneración del estudiantado (Bustos, 2021, p. 90).

Este conflicto del buen actuar docente entonces hace que nos cuestionemos, ¿es posible una educación para la paz?, la Unesco como conciencia neurálgica de la educación mundial propone la necesidad de construir la paz en la mente de los hombres y mujeres como inherente a la formación humana. Aspira anclar el respeto en su Weltanschauung, a lo desconocido entre individuos y naciones, como también, a valorar al otro como así mismo desde el campo educativo, el espacio cognitivo y emocional inexcusable a nivel planetario.

Persiguiendo este discurso de la esperanza, la educación para la paz a partir de una autorreflexión humana, es parte nuclear paradigmático de la educación como sugiere Chomsky (2012), propagandística de una pedagogía del auto descubrimiento, donde se cuestiona el ser humano sus acciones y busca romper con lo tradicional-negativo de la vida a través de nuevas alternativas morales que se repitan en el mundo educativo. Así, se propone cambiar la mentalidad desde las escuelas, cuestionándose ¿Hasta qué nivel el ser humano es capaz de producir violencia?, ¿acaso no es posible transitar al lado de los buenos a partir de la formación ética del sistema educativo?

La posibilidad de consumar socialmente esta educación para la paz, como refutación ante las adversidades de los poderosos y tóxicos que aún no entienden que también perecerán si descuidamos y cedemos ante los discursos intolerantes posmodernos de la globalización, es entender al sistema educativo como una herramienta para la paz,  que en el caso de la docencia se integra un compromiso o una responsabilidad que incluye calidad de la enseñanza y lo que esto implica, a saber; amor, creatividad, motivación, autoconocimiento, e incentivación con rotunda oposición a la desidia mental, mediocridad, pereza, creándose como una persona consciente, reflexiva, autodidáctica y autónoma convirtiéndose en ser con un deber social ineludible, por ser un profesional, un servidor público con derechos y obligaciones. Que puede o no facilitar el disfrute de la vida presente y futura gracias al fortalecimiento de una educación solidaria. En tal sentido, Gluchmanová (2017) propone que:

Definitivamente, debería ser el objetivo de la investigación teórica en la ética de la docencia y sus aplicaciones prácticas el resolver no sólo problemas morales dentro del proceso educativo, sino incluso en relación con el esfuerzo por aumentar la importancia, el lugar y la posición de la profesión docente en la sociedad. Sin embargo, mientras los docentes no sean capaces de reflexionar sobre esta necesidad y la necesidad de unir la solución teórica y práctica de los problemas (incluidos los éticos) en relación a los esfuerzos de la profesión   docente, será   difícil   esperar   que   el   estatus   socio-económico   del   docente   en   nuestra sociedad cambie fundamentalmente (p. 64).

Coincidiendo con Pérez (2011), nueva educación tiene que enfocarse en renovadas prácticas que busquen la libertad del hombre hacia actuaciones que permitan construir una paz universal, donde no se frenen las propuestas de la buena acción por motivos exógenos a las creencias negativas del hombre como la falta de positivismo de cambiar el mundo. Así, las políticas educativas y discursos escolares deben orientarse a una reflexión común y convivencia solidaria integral, poniendo en práctica la trinidad pacifista planteada por Galtun (2011): conciliación para superar los traumar del ayer, mediación dialógica para la solución de conflictos del presente y construcción de proyectos sostenidos para el mañana como paz positiva. Se escribe aquí una agenda social de paz educativa para todas y todos.

3.2 Docencia ética o ingeniería social como actor central de la paz

Figura 1

Características del docente ético

El creador social bajo el enfoque de la pedagogía ética irrumpe el escenario académico – social en su tratamiento de emular a Cristo con amor revolucionario. Asume con respeto y dignidad cada día su rol educador apertrechándose en un patrimonio ético como paradigma, esta que demuestra su poder generador de paz en la esfera personal, social y profesional; y con el que cuenta todo individuo que pretende llegar a la felicidad personal y social (Menchú, 2018).

La concepción de vida del respeto a sí mismo para generar respeto hacia su familia y amistades, reflexivamente conduce a una mirada hacia el pasado en materia educativa, cómo el individuo fue construyendo el presente constantemente bajo un enfoque de respeto al posicionarse en cualquier conflicto en el lugar del otro. Esta forma de vida sugiere un futuro de praxis pacífica, sostenible en el tiempo, donde la relación docente-estudiante sugieran “relaciones interpersonales lo suficientemente profundas como para conocer bien la realidad, las motivaciones y los intereses del alumnado, al que se quiere devolver una imagen positiva de ellos mismos, y se necesita tiempo para que se establezcan relaciones de confianza” (Vázquez y Escámez, 2010, p. 15).

El docente ético en su construcción de líder y mediador de paz, genera necesariamente espacios en la familia y en las escuelas donde demuestra, pone en praxis y entrena sus actitudes para cohabitar en armonía consigo mismo y con los demás desde su paz interior, vive pues en la mística del ejemplo, lidera en diálogo sincero al grupo, perdona y concilia permanentemente, como también pone en práctica la fidelidad de pareja como eje central de la edificación incesante de la familia.

La semilla de paz se cultiva y germina al interior de una familia, nuestra pequeña sociedad, como paradigma, prospera y experimenta avances y retrocesos entorno al mencionado núcleo. En ese sentido, vemos en el actual contexto peruano una corriente negativa que indica que más de medio centenar de mujeres fueron sacrificadas por sus parejas que alguna vez juraron amarla.

Partimos sin saber qué es la paz, aprendemos desde las experiencias y creencias en la familia y el fascinante viaje de la vida, donde el creador social provoca una cultura de paz que la mantiene a lo largo de las experiencias cotidianas como una rutina innovadora desde empezar el día hasta culminarla.

Agendemos nuestra vida personal desde lo más sencillo a lo más complejo, asumiendo el reto de forjarse conciliador en los conflictos, viendo la vida bajo una regla que aspire al desarrollo familiar y sostenido, haciendo un testimonio de nuestras vivencias siempre dispuesto a servir a los demás, una narrativa que impulse al resto a pensar y ver que una vida en familia–comunidad, es una vida plena de amor y comprensión (Francisco I, 2015).

Es en el ámbito personal donde se hace latente nuestra predisposición a abrir nuevos espacios de esperanza, donde se construye nuestro patrimonio moral iniciado en el hogar. “La paz comienza con una sonrisa”, afirmaba Calcuta (2016), hecho que aún no se ha llevado a la praxis pedagógica debido al modesto dominio de la inteligencia emocional, postergando así el empoderamiento de los valores prístinos que nos ha permitido nuestra supervivencia.

Este mismo creador social protagoniza una exitosa vida profesional, inspira carismáticamente, genera pasión ética por la responsabilidad, el respeto de todas las ideas y etnias enrolado de fino humor que convierte al aula en un espectáculo académico difícil de abandonar. El buen vivir pedagógico, genera rentabilidad académica y muestra un discurso educador y tolerante imitando las clases de Jesucristo más allá de sus creencias religiosas, sencillamente viendo a Cristo hombre en la formación de seres humanos que garantiza una educación moral acicalado de paz, sobreponiendo el compartir sobre la absurda competencia virulenta y tóxica que gravita hoy.

A pesar de que no existe la certeza en estos tiempos digitales, la comunidad educadora bajo el enfoque ético inspira esforzándose conocer intrínsecamente a los estudiantes, proporciona pues sentido a su profesión resolviendo conflictos, ejerciendo filosóficamente la práctica de no violencia de Gandhi (1869), donde se evita la competencia que origina fricciones en la naturaleza humana y se olvida comparar y alegrarse con la derrota de los compañeros.

El compromiso del docente o ingeniero social es para consigo mismo y con la sociedad que se hace evidente; considerando la aptitud como la labor de esta a través de una actitud constante hacia el crecimiento y la humanización.

La autoexigencia y la conciencia crítica en todo profesional, pero en particular el que está involucrado en la docencia; los conocimientos o habilidades deben ir acompañados de una sólida formación ética que le permitan ponderar juiciosamente las implicaciones de sus acciones para consigo mismo y para con los demás.

Consientes que hoy nada es suficiente, pero que es importante arriesgar sabiendo que el sistema educativo de hoy está abocado solo a formar personas exitosas y no felices, se hace importante y fundamental que la vida profesional del docente sea plenamente humanista, que despliegue toda su capacidad de asociar las ideas construyendo paradigmas de un ser capaz de disfrutar un venturoso porvenir.

La ética fundamental del profesional según Cortina (2014), es la “ética de la responsabilidad, de lo que asumes y de los que haces”. Un maestro, es un ejemplo de multitud, modelo ético a seguir por la comunidad académica y social, responsable en la formación de estudiantes flexibles, tolerantes, sencillos, disciplinados y perseverantes.

El ejercicio social del docente ético se ve pauteado por sus mismas condiciones dialécticas propias de la sociedad que debe escudriñar la paz como norte de justicia, exalta pues una vida digna al enseñar que hacer el bien a los demás debe ser algo natural y no una práctica forzada, asumiendo el respeto como clave del sustento de las ideas, cultivando la generosidad orgánica global.

En la sociedad como una escuela enorme, como dijo Gülen, (2015), los docentes deben hallar mecanismos para ubicar las vías arteriales del sentir estudiantil, donde los direccione ininterrumpidamente hacia el buen vivir dejando marcada la mente y actividad del educando, se trata pues de refinar la mente y los corazones de quienes escuchan más allá de una clase, sino una lección de vida. Es claro que esta diversidad pedagógica se convierte en una formidable ventaja humana y responsabilidad social para la preservación de una sociedad más justa reflejada en la vida cotidiana, impregnando huellas dignas de ser imitadas como los nuevos modelos sociales (influencer) en una generación nueva (milenial) camino a la generación X.

En suma, un maestro ético es un tutor arquitecto, centrado en el ser, actor que habla bien de todos, que construye una familia solidaria, que jamás expresa sucesos negativos del estudiante y trabaja “todos los días para volvernos la mejor persona, para ser feliz y estar obligado a transformar a las personas bajo la misma lógica” (Bucay, 2014). Por lo que podemos decir que, “tanto la práctica moral como la conciencia moral constituyen una unidad indisoluble y dos lados necesarios e interdependientes de toda actividad” (Ramos y López, 2019, p. 188). 

3.3 Cultura de la paz como fruto de la educación solidaria

Figura 2

Pedagogía de paz y solidaria

La paz definida por Newton-Evans (2012) se comporta y comprende desde dos frentes, el primero tiene que ver con las condiciones externas, donde todo tipo de guerra y confrontación es eliminado por el hombre, mientras que el segundo se encuentra vinculado al ser del individuo, a cómo este maneja este su bienestar personal y paz interior sin conflictos. Así, Newton-Evans nos reta a cultivar la cultura de paz para situarse al alcance del disfrute de los ciudadanos, más aún, si esta cultura se estudiada científicamente a nivel mundial a partir de la última década del siglo XX como tópico transdisciplinar y no se ha priorizado en nuestro país su debate interdisciplinario.

Ahora, en plena contienda mundial y, al estar a tiempo, es apremiante tornar nuestro principio humano de supervivencia hacia la convaleciente madre naturaleza para velar conscientemente de ella, aspirando una convivencia armoniosa con nuestro medio ambiente, coincidiendo con la reflexión del gran jefe Seatle (1855): “cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, la hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos”.

Consecuentemente, es fundamental empoderar desde sistema educativo, el cultivo de la responsabilidad de respetarnos a nosotros mismos para llevar las bondades del respeto hacia la paz. Esta es una labor pendiente propuesta por Dalai Lama (2016), “nosotros tenemos la responsabilidad de traer la paz”, propuesta ineludible del deber social al encontrarnos en una época afiebrada donde la educación no supera en la mayoría de casos la vaga concepción de transmisión de conceptos y teorías, no enfocándose en el desarrollo personal y autorrealización de los estudiantes para una nueva socialización donde se visualice plenamente las virtudes de cada individuo en el mundo (Kárpava y Juárez, 2020).

Precisamente, este statuo quo posmoderno invita enarbolar el discurso del desarrollo sostenible como manifestación utópica de las personas, se intenta pues crear un planeta próspero acudiendo a una acción cooperante universal, pretendiendo poner fin a la pobreza, la desigualdad, la discriminación y los horrores del planeta, apostando por una educación práctica de calidad humana.

Los Derechos Humanos son innatos e inherente a cada ser humano, enarbolan la bandera de la paz al escribir en su primer capítulo que todos nacemos libres e iguales, sirve entonces como punto de partida para ser puesta en práctica en cada interrelación humana, principalmente, desde el sistema educativo donde se opera sostenidamente el respeto y la responsabilidad de enfrentarnos al desarme mundial para apagar el fuego corrompido que incendiaría el mundo entero.

Se trata de una democracia participativa basado en la reflexión horizontal como la punta de lanza para generar la paz, pues este sistema directo incita cumplir y vigila las interrelaciones de la vida diaria basado en consensos culturales-organizativos en beneficio del país de acuerdo a leyes que jueguen a favor del entendimiento entre seres humanos.

Todos somos diferentes y eso nos hace únicos en el planeta, capaz de interactuar desde la piel más clara a la más oscura, desde cualquier nivel cultural, social y académico, apelando a la diversidad conciliadora de entenderemos para lograr la felicidad de todos. Desde perspectiva de género surgido en el siglo XX, como enfoque necesario y pragmático en la vida cotidiana para mejorar el bienestar de la relación entre ambos géneros, se presenta también la oportunidad de interactuar en igualdad de condiciones con el objetivo de aportar al desarrollo de la sociedad hacia un bien común.

 En resumen, es preciso interrogarse: ¿Es posible manejar nuestras emociones para instruir una cultura de paz?, al respecto, Goleman responde de manera positiva, puntualiza que la activación de la mente humana, guiado por una buena educación mediadora de paz, finalmente genera valores y actitudes positivas como tolerancia hacia los demás, por lo que, “enseñar y aprender actitudes y virtudes pro sociales como el altruismo, la cooperación, el pensamiento sistémico y apertura hacia el otro conlleva a un bienestar común” (Newton, 2012).

3.4 Propuestas para construir una cultura de paz

Figura 3

Construcción de una cultura de paz

La prédica religiosa a través de Cristo estimula también a reflexionar masivamente acerca del trato al prójimo, es pues una política que jamás debiera dejársela de lado al momento de construir y/o desarrollar la calidad humana. En este punto, el espíritu del docente ético debe encontrarse también en alianza con lo extraterrenal, con lo que genera la religiosidad en el individuo que lo termina por convertir en un gestor competente de relaciones interculturales y constructor de paz social al modificar la actitud interna del ser (Galtung, 2011).

De lo que se trata entonces es de erradicar la violencia y sus distintas ramificaciones sociales reflejados en aspectos como lo económico y la corrupción, mejor aún, prevenir la violencia es de lo que se trata aceptando en primer término su existencia

como algo uniforme sino complejo, diverso y contextualizado. Después han de buscarse las causas de los actos violentos, teniendo en cuenta que no existen personas tipo. La violencia no es más que el acto visible de una escalada conflictiva que no se ha resuelto satisfactoriamente a través de un proceso de relaciones donde intervienen directa e indirectamente personas y donde la confrontación de intereses genera un cúmulo de problemas (Soriano, 2009, p. 327).

Así nos preguntamos: ¿En qué espacios construimos la paz? ¿En la vida real y virtual? Respondemos, en todo los espacios y vivencias posibles, en los claustros de estudios, en el espacio de la familia y el territorio de la sociedad siguiendo un solo y único sendero capaz de llevarnos hacia un desarrollo sostenido como un imperativo mundial, coincidiendo con las ideas de Gandhi (2013) “No hay camino para la paz, la paz es el camino” (p. 21), empujándonos plantear derroteros para resolver conflictos de toda intensidad promoviendo estrategias de paz, izamos estas propuestas a manera de hipótesis, abierta a discusiones alturadas, fusionando la dimensión práctica y teórica. Y una estrategia para la paz es saber hacer transacciones ganar-ganar implica, entre otras cosas: fortalecer un trabajo cooperativo en grupo.

Por otro lado, la UNESCO clama también una igualdad social que va desde las clases hasta el género, todo esto a través de una nueva mentalidad del hombre con miras hacia el futuro. Con ello, invita al docente a ejercer perentoriamente desde el territorio educativo un rediseño y gestión de acción multidisciplinaria movilizando a la sociedad, denominándose esto todos por la paz, en el que se ejecuta marchas y festivales pacíficos a favor de la paz mundial y se compromete a las personas representativas y famosas como: deportistas, escritores, artistas, intelectuales, (modelos sociales) influencers, youtubers, empresarios, científicos y líderes políticos con altura moral a levantar la misma bandera y clamor.

¾    El pedagogo enarbola su pancarta, héroes y heroínas de la paz, lo cual modifica nuestros paradigmas del culto a los “héroes” que derramaron sangre, tributados y tallados en mármol en las calles y las páginas de la historia reemplazándolos por nombres de personas anónimas que derrochan amor a la humanidad, como nos pide Malala Yousafzai, eduquemos a cada niño del planeta para construir una verdadera cultura de paz.

¾    Empodera el cooperativismo moral a través de una sinergia interinstitucional activa, poniendo en acción la movilización colectiva, cruzada por la paz, donde se propaga la rentabilidad que genera la cultura de paz en contraposición al saldo de conflictos a lo largo y ancho del planeta. Conscientemente asumen esta cruzada los municipios, las empresas, las instituciones privadas, universidades y todas las asociaciones en pro del buen vivir.

¾    Implementar, según Ortiz (2015), “como guía y orientador el docente ha de ser un conciliador por excelencia con una gran capacidad de escucha y de respeto por el otro”. Así, como mediador y gran negociador de conflictos el docente ético fomenta la creación de los observatorios de paz utilizando los medios virtuales en pro de evaluación de paz y las buenas prácticas armoniosas desde el espacio universitario y el ministerio de justicia.

¾    Considerando que la paz es una necesidad, el más grande reto del docente indulgente es sembrar, cocrear la paz familiar como nos sugiere Bucay (2020) como clave neurálgico de la humanidad, esta que se basa en la tolerancia y en la escucha con generosidad, paciencia y amabilidad con el fin de evitar prejuicios, agresión verbal y ataques físicos. Esta paz nuclear entonces genera predisposición a perdonar centrándose en la sinceridad y fidelidad.

¾    Comprometer al Ministerio de educación la ejecución de talleres de coach itinerantes dirigidos a toda la comunidad del sistema educativo denominado Transformación interior propuesta por Calle (2019), quien lo propone bajo el lema: “observarme, conocerme, descubrir lo que tengo que erradicar para cambiar de mí, logrando una transformación y auto realización”.

¾    Aprovechar el magistral tráfico de las redes sociales que mantiene absorto a la generación digital creando redes sociales de paz a través de plataformas, programas, videos promocionales de motivación hacia la paz haciéndolo virales. Abrir espacios de debates positivos y concursos que incentiven la práctica de paz, tolerancia y el amable vivir, premiar las buenas prácticas en estas redes fortaleciendo la sensibilidad hacia el otro con el objetivo de germinar un nuevo espacio humano hacia el amor incondicional reclamado por Naranjo (2015).

¾    Promover una educación formativa e integral a partir de un pensamiento crítico, sistémico y consciente en el sistema educativo para generar confianza ciudadana a través de las diferentes asignaturas como contenido transversal llamado conciencia por la paz.

¾    Renazcamos de nuestra zona de confort, apostemos por la utopía como medio para prosperar, esta que sostiene Mayor (2011), “los realistas nunca han hecho nada, nunca han cambiado nada porque aceptan la realidad”. Se trata de jamás dejar soñar por un mundo mejor donde se respire el aire tibio de la vida y libertad.

¾    Establecer escuelas de paz como asignatura obligatoria en el sistema educativo, desde la básica hasta el postgrado como nervio central del sistema educativo global ejecutando festivales de valores y democráticos a partir de condiciones equitativas.

¾    Impulsar maestrías y doctorados, cátedra de paz, considerando que Estados Unidos de Norteamérica tiene más de trescientos programas de postgrados en diferentes disciplinas mientras el Perú no cuenta con ninguno orientada a formar personas críticas, respetuosas y capaces de resolver conflictos.

¾    Crear una línea de investigación en cultura de paz donde se realice y fomente congresos, eventos sociales e intelectuales.

¾    Proponer alternativas sinérgicas con los actores políticos, congresistas, alcaldes, gobiernos políticos de paz de a través de normas legales que fomente la paz tolerancia, el respeto a la diversidad, al otro, estado de derecho, firmar acuerdos o tratados de armonía, personal y social invitando a reflexionar en el poder del perdón, ejecutando un festival por la paz, como política de estado de cada localidad. Como apuntaba Jacques Delors (1996) la verdadera pedagogía tiene el propósito de orientar a toda la sociedad, sin discriminación alguna, hacia el desarrollo de todas sus habilidades en su máxima expresión, potencializando la creatividad del individuo y haciéndole responsable de sus acciones y sus objetivos, es decir, hacia nuevos mecanismos de actuar en su entorno.

4. DISCUSIÓN

Existe por parte de las instituciones universitarias un serio problema por controlar la ética docente, las normativas no se presentan claros en este aspecto por lo que se siguen propagando casos de plagio entre otras conductas anti-éticas de los docentes universitarios. ¿Por qué es necesario un docente ético? simple, porque es este el punto de partida para generar una educación para la paz, entendiendo esto como un bienestar social que trasforma la conducta violenta del hombre en todos sus sentidos y lo catapulta hacia una nueva era de enseñanza-aprendizaje, donde desaprender las antiguas conductas negativas y aprender las nuevas positivas se convierten en una labor constante. 

Se ha desarrollado la ingeniería social como un tema importante en el que se considera al docente como ese actor ético esencial para la construcción homogénea de la paz. Donde el docente asume el papel de constructor del nuevo futuro a través de la praxis pedagógica ejemplar y se permite ser el mediador entre la paz interna y externa de cada estudiante a su cargo, generando de este modo un remolino transformador de vidas y de sociedad hacia la paz como eje de la humanización.  

Finalmente, otro punto importante que se presenta como resultado es que la cultura de paz se exhibe como la meta al que de sebe llegar, entendiendo por cultura un movimiento homogéneo y sistemático que persiste indefinidamente, y que tiene como raíz de acción la educación solidaria, donde el hombre no entienda de diferencias sociales ni raciales y la libertad plena se convierta en una situación natural. 

No hay duda que el docente se presenta como un líder social y político desde cada espacio que participa, por lo tanto, este debe ser necesariamente una persona íntegra y ética para poder impartir una nueva educación y, por consiguiente, formar o construir una nueva sociedad en donde la paz, la igualdad y la libertad sean pilares del nuevo comportamiento o cultura humana.

Miras y Longás (2020) expresan claramente que, el liderazgo académico de un docente no debe confundirse como el principal liderazgo que presenta este, toda vez que el liderazgo ético es el punto de partida y, por ende, más importante para una buena interrelación maestro – estudiante, por lo tanto, se convierte en una virtud insustituible por el docente. Es decir, ambos autores colocan por encima del valor pedagógico del docente, el valor ético que estos poseen para poder pararse al frente de otras personas con ansias de aprender no solo lo nuevo, sino los aspectos positivos del hombre para su transformación.

Llegar a un mundo de paz necesita de una planificación seria, conjunta y eficiente por quienes se encuentran, principalmente, en el campo político. Su construcción es un ejercicio social constante que tiene como uno de los principales actores a los docentes y a su política de educación solidaria e inclusiva.

Así, se habla entonces de una responsabilidad social conjunta con algunos líderes visibles a la cabeza, donde el valor ético juegue un papel fundamental.  “En este sentido la identidad docente puede orientarse por ideales superiores al mero cumplimiento pedagógico” (Izarra, 2018, p. 10). Vale decir, debe pues el docente olvidarse que su labor recae exclusivamente en la enseñanza, sino co-crear conciencia que es este el motor de cambio social.

5. CONCLUSIONES

La docencia ética, ¿está en la obligación de ejercer una pedagogía ética en una generación digital, milenial dando paso a la generación X, donde el ingeniero social tiene la oportunidad de ser constructor, conciliador y mediador de la paz, aceptando a los demás en los espacios como la escuela, la familia y la sociedad?

Concientizar y masificar paradigmas o modelos, educar una generación tolerante, capaz de afrontar exitosamente las dificultades educativas para alcanzar equidad y metas de paz convirtiendo a la sociedad protagonista de un cambio mundial es tarea del docente ético como uno de los actores principales.

El resultado de la investigación propone reflexionar a la luz de la ciencia, replantear políticas educativas, equipar el patrimonio moral del docente y rediseñar estrategias colaborativas vivenciales, comprometiendo a toda la sociedad, co-liderado por el docente ético con vistas a los Derechos Humanos viendo al otro como a uno mismo.

Finalmente, la construcción de una cultura de paz universal es posible y perentorio si pretendemos prolongar nuestra estadía en la tierra. Quizás sea necesario predicar esta nueva cosmovisión, religión, cultura de paz, en todo el sistema educativo, familiar y espacios de la sociedad para lograr la supervivencia de la raza humana en mano de todos y todas.

Todos somos observadores participes de la realidad, pero estimulados por el proyecto de ser humanidad en conjunto, a través de la autoobservación, conocimiento y reconocimiento, de sí mismos y del otro por medio de la construcción, de nuevos paradigmas compartidos y colectivos por medio del diálogo y la resolución de pacífica de los conflictos.

Conflicto de intereses / Competing interests:

Los autores declaran que no incurren en conflictos de intereses.

Rol de los autores / Authors Roles:

David Auris Villegas: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, recursos, software, supervisión, validación, visualización, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Ethel Becerra Gutiérrez: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Nicomedes Esteban Nieto: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

José Quispe Almeida: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Ariana Arévalo Yerene: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Fuentes de financiamiento / Funding:

Los autores declaran que no recibieron un fondo específico para esta investigación.

Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:

Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

Referencias

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  3. Calcuta, T. (2016, 26 de agosto). Madre Teresa: "La paz comienza con una sonrisa". Sputnik Mundo. https://mundo.sputniknews.com/religion/201608261063071496-misionera-madre-teresa-cumpleanos/
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