Revista Innova Educación. (2021). Vol. 3 Num. 2. pags. 349-359

Revista Innova Educación https://revistas.inudi.edu.pe/rie ISSN: 2664-1496 ISSN-L: 2664-1488 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

Trastornos de conducta alimentaria en estudiantes de educación secundaria

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rie.2021.02.004

Resumen

Sin duda es de interés de los profesionales de la educación y salud conocer las características de los trastornos en la conducta alimentaria en estudiantes de educación secundaria, que se encuentran en una etapa de formación conductual. Con ese fin se analizó los trastornos de conducta alimentaria, en estudiantes de educación secundaria de “La Pequeña Roma de América”, Juli, Puno, Perú (2019). Los sujetos de estudio fueron seleccionados de los 450 estudiantes de la Institución Educativa Secundaria María Asunción Galindo, la más representativa de la ciudad, con el fin de evaluar y sentar las bases del diagnóstico de los trastornos de conducta alimentaria, utilizado como instrumento el Test de Actitudes Alimentarias (EAT – 40), en el que participaron 58 estudiantes de segundo a quinto grado entre varones y mujeres, con una edad promedio (X=15.06, DE = 1.13. En el resultado se confirmó un riesgo-trastorno del 48.3% así mismo se pudo evidenciar una prevalencia de 37% en mujeres y 10% en varones lo que confirma la presencia1 de trastornos de conducta alimentaria y supone hacerle frente desde la formación básica de los estudiantes para establecer una prevención conductual.

1. INTRODUCCIÓN

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son un tema de interés actual para la investigación clínica, pedagógica y básica (Rodríguez & Mina, 2008). Por lo tanto, es necesario que los profesionales de educación y salud tengan mayores conocimientos sobre la salud de los adolescentes,  debido a las características de este grupo etario que tiene necesidades específicas dentro de su población, ya que estos pueden padecer los TCA ya que son problemas relevantes de salud mental que afectan principalmente a mujeres adolescentes y jóvenes (Gaete, 2015; Gaete et al., 2012). Este grupo de enfermedades engloba a varias entidades que podrían ser crónicas y que varían desde, anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracón, en los cuales se ven distorsionados los patrones de la ingestión de alimentos (Mendez et al., 2008; Saucedo-Molina & Santoncini, 2010). El estrés y la adversidad psicosocial son los principales factores involucrados en el inicio y desarrollo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (Behar & Valdes, 2009), por ende es un tema de vital importancia en formación de los estudiantes. Por otro lado, la obesidad ha ido aumentando en proporciones epidémicas en el mundo y se presenta muchas veces desde la niñez hasta la senectud (Gonzalez et al., 2009). La obesidad en niños y adolescentes es una condición patológica caracterizada por un exceso de tejido adiposo y constituye la patología nutricional más frecuente y un problema inherente de  la salud y educación en países desarrollados y sub desarrollados (Llanos & Cabello, 2013).

Se puede especular que las mujeres están más inconformes con un cuerpo más grande que los hombres y que la presión por la delgadez en modelos de belleza sobre las conductas vinculadas al deseo de perder peso, el papel de la cultura occidental, los modelos corporales esbeltos y el mantenimiento de los trastornos alimentarios  es mayor en las mujeres (Hernández et al., 2012; Merino et al., 2001; Vaquero-Cristóbal et al., 2013). Existen en la actualidad unos estándares de belleza basados en modelos pro-delgadez, que son interiorizados por los adolescentes y los jóvenes (Vaquero-Cristóbal et al., 2013). Se ha mencionado también que la alteración de la percepción de la imagen corporal es un síntoma precoz de la presencia de los TCA como anorexia, bulimia y demás debido a que es un factor modificable, predisponente, perpetuante en el pronóstico de los desórdenes alimentarios y otros trastornos (Benel-Huerta et al., 2013; Sánchez-Villegas et al., 2001). Al mismo tiempo la imagen corporal percibida como método de evaluación del peso corporal tiene una validez diferente según las categorías sociodemográficas o de actitud (Sánchez-Villegas et al., 2001).     

He de ahí la importancia de identificar las conductas y cogniciones de la conducta alimentaria en edades tempranas en vista de que tienen mayor riesgo de desarrollar algún TCA severo en edades adultas (Franco-Paredes et al., 2017). La imagen corporal percibida como una estimación del estado nutricional, tal vez podría aplicarse como una medida indirecta de la adiposidad entre los hombres delgados y entre las mujeres delgadas y con sobrepeso (Sánchez-Villegas et al., 2001).

El Índice de Masa Corporal (IMC) también se usa de forma amplia como factor de riesgo para el desarrollo o la prevalencia de distintas enfermedades (Suárez & Sánchez, 2018). Las diferencias  en la calidad de la dieta según el IMC, y también su relación con las actitudes y la influencia de los factores socioculturales en el desarrollo de los TCA (Hernández et al., 2012). En el tema de los trastornos alimentarios, una de las variables trabajadas es la del perfil corporal que divisan las personas, esta se ha asociado frecuentemente con la modificación dañina de las costumbres alimentarias, hasta llegar a constituir un problema de salud (Sánchez-Villegas et al., 2001).

Las cogniciones adquiridas sobre la imagen corporal tienen una relación directa en las etapas de formación (Franco-Paredes et al., 2017) en particular en la educación secundaria, por lo que en el presente trabajo de investigación realizamos la caracterización de los trastornos de conducta alimentaria según el sexo, según IMC, y determinamos la prevalencia de este trastorno.

2. MÉTODO Y MATERIALES

El presente estudio fue de diseño descriptivo simple, de corte transversal es decir observacional y de base individual este tuvo un propósito descriptivo y analítico (Reyes & Sánchez, 2017; Rodriguez & Mendivelso, 2018), se obtuvo la información de estudiantes de la Institución Educativa Secundaria más representativa de la Pequeña Roma de América denominada “María Asunción Galindo” en Puno Perú (2019), la variable de estudio fue el trastorno de conducta alimentaria. Para esta investigación se utilizó la técnica exploratoria y de recolección de datos por medio del cuestionario, esta nos permitió recolectar información mediante preguntas estructuradas y cerradas. El instrumento utilizado fue seleccionado por su replicabilidad y validez demostrada en diferentes estudios que representa el Test de Actitudes a la Alimentación (EAT 40)  el cual consta de 40 preguntas que están catalogados en 5 indicadores, los mismos que recolectan la información en una escala psicométrica, teniendo como posibilidades de respuesta: siempre, casi siempre, a menudo, a veces, pocas veces y nunca; para los ítems 1, 18, 19, 23, 27 y 39 se puntúan A=0, B=0, C=0, D=1, E=2, F=3 y el resto de ítems A=3, A=2, C=1, D=0, E=0, F=0, así mismo el instrumento cuenta con una confiabilidad del 88% (Garner & Garfinkel, 1979).

El punto de quiebre propuesto para la clasificación fue de 20 puntos para la población normal, 30 a la población en riesgo y en los casos clínicos se sitúa en 50. El instrumento también presenta una escala de valoración inversa para que de este modo no se sugestione al estudiante a marcar una misma respuesta (Garner & Garfinkel, 1979), con lo que se demuestra la capacidad del EAT-40 para predecir el riesgo de TCA, diferenciando entre personas con riesgo alimenticio y las que no lo poseen (Salazar, 2012).

Tabla 1. Operacionalización de variables

Variable

Indicador

Sub Indicador

Actitud

Alimentaria

Normal

20

Riesgo

30

Trastorno

50

Sexo

Femenino

Masculino

Talla

Centímetros

Peso

Kilogramos

Edad

>14

15

<16

IMC

Bajo

Normal

Sobrepeso

Fuente: Elaboración propia

La población se constituyó por 450 estudiantes de la Institución Educativa Secundaria María Asunción Galindo del distrito de Juli, provincia de Puno que se encuentra ubicado geográficamente sobre los 3889 metros sobre el nivel del mar, denominada también como La Pequeña Roma de América. Se realizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, debido al acceso permitido por los directivos y autoridades de la institución, se autorizó a un total de 3 secciones de los distintos grados que oferta esta institución obteniendo el total de 75 estudiantes como muestra para el presente estudio de los cuales 17 alumnos no registraron su asistencia teniendo finalmente como total 58 alumnos muestreados, aproximadamente el 20% de la población de estudio, lo que resultó representativo de la población. Para que el presente estudio se vea descrito con mayor detalle se incluyeron variables que nos permitirán caracterizar la investigación realizada tales como peso, talla sexo, edad, así mismo se hizo el cálculo del índice de masa corporal para tomarlo como descriptor en los resultados de este estudio, tal como se puede apreciar en la tabla 2.

Para la recolección de datos de esta investigación se contó con la participación de 3 estudiantes de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno que pertenecen a la Facultad de Ciencias de la Salud, Escuela Profesional de Nutrición Humana con conocimientos sobre el tema de medidas antropométricas básicas así como recolección de datos mediante cuestionarios; quienes fueron capacitados previamente en estos procedimientos, basándose en la normativa y protocolos de la antropometría básica de la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría (ISAK). Para este estudio todos los estudiantes y docentes fueron debidamente informados sobre los objetivos del trabajo, así como se les prestó la asistencia necesaria durante la recolección de la información.  

Para procesar la información recolectada en esta investigación se utilizó hojas de cálculo en la que se realizó la tabulación de la información, para lo cual un especialista en estadística realizó la plantilla de las sabanas de datos, para posteriormente los investigadores poder completar la investigación. A continuación, el mismo realizo el análisis estadístico utilizando cuadros de distribución de frecuencias fórmulas de prevalencia, y gráficos procesados en el programa SPSS versión 23 para finalmente realizar el análisis y discusión de los mismos.

Podemos decir que en este estudio la relación entre varones y mujeres aproximadamente es de 2 a 5 respectivamente de acuerdo con la tabla 2, así mismo se muestra mediante frecuencias porcentuales las características de los estudiantes que participaron en el estudio.

Tabla 2. Descriptivos de los Estudiantes

Variable

Ítem

fi

fi%

Sexo

Femenino

41

70,7%

Masculino

17

29,3%

Grado

2do

18

31,0%

4to

17

29,3%

5to

23

39,7%

Edad

<14

18

31,0%

15

14

24,1%

16>

26

44,8%

IMC

Bajo Peso

6

10,3%

Normal

38

65,5%

Sobre Peso

14

24,1%

                                    Fuente: Elaboración propia

3. RESULTADOS

Para explicar los resultados utilizamos una tabla de distribución de frecuencias que nos muestra la clasificación de trastornos de conducta alimentaria calculados mediante la clasificación propuesta en el instrumento EAT40 (Garner & Garfinkel, 1979), resultando que el 48.3% de los estudiantes de la Institución Educativa Secundaria María Asunción Galindo padecen de riesgo o trastorno de conducta alimentaria, este porcentaje es muy preocupante, por lo que en detalle nos indica que el 29.3% de los sujetos de estudio se encuentran  propensos a padecer un trastorno y más alarmante aún que el 19% ya padece de trastornos de conducta alimentaria. Desglosando el análisis según sexo observamos que el 17.2% de estudiantes mujeres padecen este trastorno, a diferencia de los estudiantes varones con un porcentaje de 1.7%. Todo este grupo debería recibir ayuda psicológica de un especialista dado que se encuentran fuera de los valores normales establecidos en el instrumento (Mara et al., 2016).

Tabla 3. Distribución de frecuencias de Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) según sexo de los estudiantes Institución Educativa Secundaria María Asunción Galindo de Juli, 2019

 

Sexo

Femenino

Masculino

Total

fi

fi%

fi

fi%

fi

fi%

TCA

Normal

19

32,8%

11

19,0%

30

51,7%

Riesgo

12

20,7%

5

8,6%

17

29,3%

Trastornos

10

17,2%

1

1,7%

11

19,0%

Total

41

70,7%

17

29,3%

58

100,0%

Fuente: Elaboración propia

Se realizó la agrupación de la variable TCA agrupándola por sexo y según el IMC como se aprecia en la tabla 4, de este modo se caracteriza a los sujetos de estudio con la finalidad de evaluar los ratios de prevalencia de este trastorno. Donde se evidencia una frecuencia preponderante en estudiantes de sexo femenino que corresponde al 24,1 % de las estudiantes de sexo femenino, quienes presentan un IMC que puede ser considerado normal (Selem-Solis et al., 2018), pero sin embargo las mismas ya se encuentran en la población de riesgo y con trastorno de conducta alimentaria. Por otro lado, el exceso de sobrepeso en varones supone un riesgo elevado ante los trastornos alimentarios debido a su condición física.

Tabla 4. Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) según su Índice de Masa corporal (IMC) de los estudiantes de la Institución María Asunción Galindo de Juli, 2019

SEXO

IMC

TCA

Normal

Riesgo - Trastorno

 

fi

fi%

fi

fi%

 

Femenino

Bajo Peso

1

1,7%

2

3,4%

 

Normal

13

22,4%

14

24,1%

 

Sobre Peso

5

8,6%

6

10,3%

 

Masculino

Bajo Peso

2

3,4%

1

1,7%

 

Normal

7

12,1%

4

6,9%

 

Sobre Peso

2

3,4%

1

1,7%

 

Total

Bajo Peso

3

5,2%

3

5,2%

 

Normal

20

34,5%

18

31,0%

 

Sobre Peso

7

12,1%

7

12,1%

 

Fuente: Elaboración Propia

 

Para el cálculo de la prevalencia de estudiantes en riesgo y con trastorno mental se realizó la agrupación de la variable dada su mejor presentación y estructuración de información relevante en el presente estudio que se observa en detalle en la tabla 5.

Tabla 5. Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), agrupada según sexo de los estudiantes de la Institución María Asunción Galindo de Juli, 2019

 

TCA

Total

Riesgo-Trastorno

Normal

Sexo

Femenino

fi

22

19

41

fi%

53,7%

46,3%

Masculino

fi

6

11

17

fi%

35,3%

64,7%

Total

fi

28

30

58

fi%

48,3%

51,7%

Fuente: Elaboración propia

Se realizó el cálculo de la prevalencia, utilizando la distribución de frecuencias de la tabla 5, la que nos proporciona información de las frecuencias y porcentajes, para realizar este procedimiento se utilizó la formula general de prevalencia determinada por:

Prevalencia=  (Estudiantes con Riesgo o Trastorno)/(Total de Personas)  x 100

Prevalencia de TCA en mujeres:

P_((Riesgo-Transtorno| Mujeres) )=22/58 x 100

P_((Riesgo-Transtorno| Mujeres) )=37 %

Prevalencia de TCA en varones.

P_((Riesgo-Transtorno| Varones) )=6/58  x 100

P_((Riesgo-Transtorno| Varones) )=10 %

Fuente: Elaboración propia.

El riesgo y trastorno en las actitudes ante la alimentación presenta una prevalencia mayor en las adolescentes de sexo femenino con 37% del total, así como en los adolescentes de sexo masculino con 10% del total de los resultados. Así mismo se encontró asociación entre el IMC y el riesgo y trastorno de actitudes ante la alimentación. El EAT-40 como instrumento para tamización de datos resultó ser un instrumento útil para la detección de las actitudes ante la alimentación en escolares y factores relacionados, aunque se necesitan nuevos estudios que ayuden a la contribución de dicho tema de investigación.

4. DISCUSIÓN

Este trabajo nos ha permitido determinar el nivel de TCA y caracterizarlo con ayuda del IMC y el sexo. Los resultados de la investigación aportan muchos datos que confirman las conclusiones y planteamientos de la exploración realizada.

En ambos sexos, las variables relacionadas con la imagen corporal aumentan el riesgo de conductas alimentarias significativamente. Los síntomas depresivos, la baja autoestima y el IMC aumentan el riesgo entre las mujeres, y el deseo por la musculatura, nivel socioeconómico y el área de estudio entre los hombres (Santoncini et al., 2016).

En el estudio realizado por Zapata et al. (2018) se menciona el sexo femenino como factor de riesgo asociado a TCA, lo cual coincide con lo encontrado en el presente trabajo. La muestra en cuanto al género masculino fue de un porcentaje muy bajo, por esta razón se sugiere continuar el estudio con esta población la cual es poco estudiada.

En cuanto al IMC ha sido probado en diferentes estudios como un importante indicador en la predicción de la insatisfacción corporal, ya que al aumentar su valor aumenta la distancia entre la figura real y la ideal, y en consecuencia el descontento con el propio cuerpo. Esto sucede en especial en sujetos con sobrepeso u obesidad, teniendo así mayor probabilidad para el desarrollo de alteraciones en sus hábitos alimenticios y riesgo de TCA (Jones, 2004).

En diversas investigaciones internacionales en cuanto a los trastornos de la conducta alimentaria, se ha observado la percepción y las actitudes con relación al peso corporal encontrándose que las mujeres presentan mayor insatisfacción con el peso que los hombres; ellas quieren ser más delgadas aun teniendo un peso adecuado, confirmando los resultados de este estudio. Este factor sumado a la etapa de la adolescencia, representa un alto riesgo para desarrollar conductas alimentarias alteradas (Fajardo et al., 2017).

De este modo es común que cuando se realiza el diagnóstico de la patología u problema de salud esta se encuentre en un estado avanzado, esto debido a que la adquisición de los TCA tienen tendencia en la población actual, ya que es muy probable que esta conlleve a problemas con el corazón (cardiacos), riñón (renales), estomago (digestivos) e incluso el fallecimiento (Knightsmith et al., 2013), es muy importante impulsar actividades preventivas en las instituciones educativas, así como el planificar estrategias de salud para que estas ayuden al buen manejo y diagnóstico de TCA en función de un perfil que considere síntomas cognitivos, conductuales y emocionales y neurológicos que representen a los adolescentes (Maldonado-Ferrete et al., 2020). La etapa escolar es vital para facilitar la prevención, reintegración y la recuperación pues la afección suele ser menos grave o menos frecuente en el grupo etario observado en este trabajo de investigación (A. V. Losada & Rodrigez Eraña, 2019).

Por tanto, se puede concluir que este tratamiento debe ser considerado desde un enfoque interdisciplinario, incluyendo el trabajo de profesionales de la salud, educación y las familias (A. Losada & Bidau, 2017). Para esto es necesario considerar la implementación de campañas de promoción y prevención a través de información sobre estilos de vida saludables, que puedan orientar a los estudiantes que están en riesgo de padecer estas enfermedades (Lazo Montoya et al., 2015).

Finalmente, la presente investigación incita a que se tome razón de la importancia y el riesgo que presentan los adolescentes con los TCA, pero desafortunadamente, esta patología no es totalmente controlada, mucho menos tiene una intervención completa, ya que en la actualidad, son muchos los factores que dificultan la prevención, investigación y tratamiento de esta enfermedad, uno de ellos es la falta de formación de los profesionales de la educación y salud en este tema emergente (Gaete & López, 2020).  Se espera que los resultados de esta investigación del presente artículo ayuden inspiren y favorezcan a realizar acciones en el uso y planificación de una perspectiva más sólida en relación con los TCA.

5. CONCLUSIONES

Los trastornos de conducta alimentaria están presentes en la Pequeña Roma de América, Juli, Puno, Perú, y tácitamente en niveles alarmantes que deben ser tratados por las autoridades de educación de la región para reducir ese 49.3% de riesgo-trastorno encontrado en este estudio.

El IMC es determinante al momento de clasificar los trastornos de conducta alimentaria en estudiantes de educación secundaria, mostrándose como un estatus normal en promedio pero alarmante en los estudiantes de sexo femenino.

La ratio de prevalencia de trastornos de conducta alimentaria en estudiantes de educación secundaria es del 37% para mujeres y el 10% para varones, considerando las particularidades de esta población de estudio.

Los trastornos de conducta alimentaria no deberían ser un tema aislado a la labor docente y directiva de las Instituciones de Educación Secundaria, y se deben tomar acciones para corregir y evitar problemas conductuales en el futuro, debiendo considerar estudios con una población más extensa y considerando otras variables de la psique que ayuden a describir el estado de los estudiantes.

Agradecimientos / Acknowledgments:

Expresamos el agradecimiento a los docentes de la Escuela Profesional de Nutrición Humana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional del Altiplano, Perú.

Conflicto de intereses / Competing interests:

Los autores declaran que no incurren en conflictos de intereses.

Rol de los autores / Authors Roles:

Edward Torres: conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, escritura - preparación del borrador original, escritura - revisar & amp; edición.

Fred Torres: conceptualización, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, escritura - preparación del borrador original, escritura - revisar & amp; edición.

Fuentes de financiamiento / Funding:

Los autores declaran que no recibieron un fondo específico para esta investigación.

Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:

Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

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