Revista Innova Educación. (2023). Vol. 5 Num. 2. pags. 79-90

Revista Innova Educación https://revistas.inudi.edu.pe/rie ISSN: 2664-1496 ISSN-L: 2664-1488 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

Percepción del hostigamiento sexual en estudiantes en una universidad pública peruana

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rie.2023.02.005

Resumen

El objetivo de este estudio fue conocer la percepción del hostigamiento y acoso sexual de los estudiantes de una universidad pública en Huancavelica, Perú. El estudio corresponde a una investigación básica con diseño no experimental y de carácter descriptivo. La población estuvo compuesta por 3603 estudiantes de 19 carreras profesionales matriculados en el año 2021, de los que se extrajo una muestra probabilística. Se empleó el instrumento “Relaciones que vulneran los derechos de las personas” de Bardales y Ortiz (2012) adaptado a la realidad huancavelicana. Se identificó que un 28% de estudiantes universitarios ha sufrido acosos u hostigamientos sexuales, en su mayoría mujeres, mayormente han sufrido demandas de relaciones sexuales y comentarios ofensivos, la agresión ha sido recibida por personas extrañas y en espacios públicos. Se halló también que la universidad analizada cumple al brindar información previa sobre las acciones es a tomar ante este tipo de conductas, sin embargo, en carreras relacionadas con la ingeniería se presenta un mayor pensamiento patriarcal. Estos resultados, productos del estudio en esta universidad constituyen un punto de corte en el amplio estudio de la violencia de género en el sistema universitario peruano en particular, y una puesta en el escenario académico de la realidad universitaria.

1. INTRODUCCIÓN

El acoso sexual es considerado como “Comportamiento en función del sexo, de carácter desagradable y ofensivo para la persona que lo sufre. Para que se trate de acoso sexual es necesaria la confluencia de ambos aspectos negativos: no deseado y ofensivo” (Organización Internacional de Trabajo, s.f. p. 1).

Hasta hoy, en el campo de la investigación social o psicosocial se considera al hostigamiento y acoso sexual como una conducta agresora a la integridad de la persona, mayormente dirigida a las mujeres (Art. 13. Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, México, p. 7).

La teoría sociocultural coloca a la sexualidad dentro de una teoría de desigualdad de género, lo que significa el dominio jerárquico de los hombres sobre las mujeres, la violación es un atropello específicamente sexuado, por otra parte, del acoso sexual es la amenaza del castigo por ser mujer. El Estado tiene leyes en contra el acoso sexual pero no las hace valer (MacKinnon, 1979, p. 163).

El modelo piramidal es una propuesta de Bosch et al. (2009) contra la violencia hacia las mujeres. Está integrado por cuatro escalas: la primera escala cuya expresión es el sexismo que puede adoptar diversas formas, desde la misoginia hasta el neosexismo, la segunda, procesos de socialización, contendría normas de comportamiento derivadas de la ideología patriarcal; la tercera, expectativas de control, en la que los varones asumen mandatos del modelo tradicional, los que dan lugar al modelo de masculinidad y feminidad, imperantes en las sociedades patriarcales, la cuarta, factores desencadenantes, que son los considerados  como pérdida de poder  sobre las mujeres, por parte de los hombres, lo que  les exacerba, aumentando su violencia y; finalmente generando su estallido. Este se da en diversas formas y pueden manifestarse oralmente con piropos ofensivos, de manera presencial o virtual, tocamientos físicos, entre otros, tal y como explica (Cordero et al., 2019).

En la sociedad actual la violencia de género tiene una connotación muy común en países en desarrollo. Las causas y factores son muy diversos como las desigualdades sociales, históricas y culturales entre varones y mujeres y como estos permiten y aceptan diversos tipos de manifestaciones de esta forma de violencia (ONU, 2010; Ferrer et al., 2009; Bosch et al., 2009; Cárdenas, 2022). Es muy común que este tipo de violencia esté inmersa en espacios de trabajo, espacios públicos, universidades donde se replican los fenómenos sociales anteriormente citados (Vásquez et al., 2021).

A nivel mundial, muchos organismos internacionales han adoptado posición sobre esta problemática, creando normativas que en primera instancia estaba ligada al centro de trabajo, posteriormente, esta normativa, ha sido ampliada a otros contextos, como el educativo, tal es el caso en el Perú, con la Ley 27942 (Prevención del hostigamiento sexual) y el Decreto Legislativo 1410 que precisa el concepto de hostigamiento sexual e incorpora el término de acoso sexual sostiene que la persona que a través de cualquier medio y de manera continua vigila, hostiga tratando de obtener contacto con otra persona, sin su consentimiento, alterando el desarrollo de su vida será reprimido con pena privativa de su libertad. Estas normas abarcan tanto espacios laborales como educativos (Diario El Peruano, 2019).

En el ámbito universitario el hostigamiento y acoso sexual están presentes y en la mayoría de universidades todavía se considera de manera invisible, existiendo responsabilidad compartida entre los miembros de la academia, ante la desidia de sus comportamientos para enfrentar y erradicar este delito (Lizama-Lefno &   Hurtado, 2019; Varela, 2020); los estudiantes califican estos fenómenos como abusos de control, intimidación o poder contra los más débiles y que  estas instituciones académicas adoptan actitudes  permisivas y que  se trazan una cortina de humo para no visibilizarlos (Karami et al., 2020).

Las opiniones de estudiantes y docentes que emergen de las manifestaciones de hostigamiento y acoso sexual en los campos universitarios son controversiales porque se identifican en ellos, muchas veces, la ideología   patriarcal, llevándolos al “dejar y al dejar pasar” y conservando el “status quo” de dicha problemática (Alonso-Ruido et al., 2020).

Se han desarrollado varios estudios al respecto en las diversas universidades del mundo, donde los resultados muestran violencia de género en porcentajes mayores para las mujeres. Tal es el caso de en Alemania en 2012, donde se identificó que el 54.7% de estudiantes sufrieron acaso sexual y 3.3% víctimas de violencia sexual (Damm, 2019). En el caso de México, han aumentado considerablemente las denuncias de acoso sexual y violencia de género en México en estos últimos años (Varela, 2020).

En ese sentido, la presente investigación buscó conocer las percepciones de los estudiantes universitarios en una universidad de la ciudad de Huancavelica, con el fin de conocer cómo se da el hostigamiento y acoso sexual en su contexto educativo. El propósito de la investigación es conocer en qué medida se realizan estas conductas a pesar del marco legal, moral y normativo frente a al acoso, de modo que pueda deducirse si estas medidas son efectivas o no son válidas ni aplicadas en la realidad.

2. MÉTODO

El estudio corresponde a una investigación básica, con enfoque cuantitativo, ya que se indagó el estado actual de los fenómenos de estudio, sin transformar la realidad, tiene un diseño descriptivo de corte transversal.

Población y muestra

La población de estudio estuvo conformada por 4 339 estudiantes de ambos sexos, cuyas edades oscilan entre 20 y 21 años, pertenecientes a las carreras profesionales de Educación inicial, Educación Primaria, Ciencias Sociales y Desarrollo Rural, Matemática, Computación e Informática, Enfermería, Obstetricia, Derecho, Economía, Administración, Contabilidad, Ingenierías: Zootecnia, Civil, Agronomía, Agroindustrial, Minas, Electrónica y Sistemas. Se tuvo una muestra no probabilística de 3603 de los cuales, 1.497 son mujeres y 2.106 son varones.

Técnicas e instrumentos

Se emplearon las técnicas de la encuesta, análisis documental. El instrumento empleado fue el cuestionario “Relaciones que vulneran los derechos de las personas” de Bardales y Ortiz (2012) que fue adaptado al contexto de la ciudad de Huancavelica a la realidad huancavelicana, este instrumento consta de cuatro dimensiones: 1) Percepciones sobre hostigamiento o acoso sexual; 2) Tipo de hostigamiento o acoso sexual; 3) Información recibida sobre acoso u hostigamiento sexual; 4) Situación de acoso sexual padecida. El instrumento tiene un coeficiente de validez de 0.922962963, de aplicación online.

Los datos se procesaron a través del paquete estadístico SPSS y se usó la estadística descriptiva como tablas de frecuencia y gráficos; la estadística inferencial para la contratación de la hipótesis de investigación mediante la Rho Spearman.

3. RESULTADOS

Tabla 1

Distribución de frecuencias ante el reactivo “nunca sufrí situación acosadora”

 

Frecuencia

Porcentaje

Si

1008

28.0

No

2595

72.0

Total

3603

100.0

Tabla 2

Distribución de frecuencia ante el reactivo “el acoso sexual se da porque uno lo permite”

 

Sexo

 

Femenino

 

Masculino

 

Totalmente en desacuerdo

731

48.8%

534

25.4%

En desacuerdo

536

35.8%

860

40.8%

De acuerdo

173

11.6%

549

26.1%

Totalmente de acuerdo

57

  3.8%

163

  7.7%

 

La tabla 2 se observa que un 15.4% de estudiantes afirman que el acoso ocurre porque la víctima lo permite, esto implica entonces que subsisten residuos culturales o patriarcales ligados al machismo que tienen que superar.

Tabla 3

Tabla cruzada sobre percepción de algún hecho de hostigamiento o acoso sexual

 

Sexo

Total

Femenino

Masculino

No

Recuento

429

986

1415

%

28.7%

46.8%

39.3%

Si

Recuento

1068

1120

2188

%

71.3%

53.2%

60.7%

Total

Recuento

1497

2106

3603

%

100.0%

100.0%

100.0%

En la tabla 3 se aprecia que la gran mayoría de estudiantes mujeres tienen conocimiento de hechos de acoso sexual en su universidad. Estos datos, revelan que es bastante común que se manifiesten estas conductas, es importante la identificación de estos sucesos para estar alertas frente a situaciones estresantes y peligrosas.

Tabla 4

Información recibida por cada carrera profesional respecto de la prevalencia de hostigamiento sexual ocurrido

Carrera Profesional

Ítem

Total

No

%

Si

%

 

Agronomía

35

34.3%

67

65.7%

102

Ingeniería Agroindustrial

28

48.3%

30

51.7%

58

Ingeniería Ambiental y Sanitaria

83

40.9%

120

59.1%

203

Ingeniería Civil

89

52.7%

80

47.3%

169

Zootecnia

66

51.2%

63

48.8%

129

Ciencias Sociales y Desarrollo Rural

56

29.8%

132

70.2%

188

Educación Inicial

52

23.2%

172

76.8%

224

Educación Primaria

45

33.6%

89

66.4%

134

Matemática, Computación e Informática

63

46.0%

74

54.0%

137

Obstetricia

55

24.3%

171

75.7%

226

Administración

85

35.7%

153

64.3%

238

Contabilidad

93

39.4%

143

60.6%

236

Economía

96

42.7%

129

57.3%

225

Derecho y Ciencias Políticas

102

34.7%

192

65.3%

294

Enfermería

78

36.3%

137

63.7%

215

La tabla 4 muestra que las carreras profesionales que más información previa recibieron fueron Educación Inicial 76% y Obstetricia 75.7%. Aquellas carreras con menos información proporcionada, Ingeniería Civil 52.7% e Ingeniería de Zootecnia Agroindustrial 51.2%. Ello estaría mostrando que los estudiantes de carreras humanísticas tienen mayor información en la prevalencia de hostigamiento, debido a la propia naturaleza de su formación en ciencias sociales y fenómenos culturales. Al contrario, en carreras de ingeniería, conformadas en su mayoría por varones no se tienen muchos cuidados o mecanismos de difusión ante la manifestación de conductas de acoso.

Tabla 5

Distribución de frecuencias ante el reactivo ¿Quién te brindó información?

 

No

 

Si

 

Amigo(a)s

2860

79.4%

743

20.6%

Padres

2419

67.1%

1184

32.9%

Profesor

2035

56.5%

1568

43.5%

Empleador

3480

96.6%

123

3.4%

Hermano

3209

89.1%

394

10.9%

Familiares

2551

70.8%

1052

29.2%

Policía

3235

89.8%

368

10.2%

Universidad

2447

67.9%

1156

32.1%

La tabla 5 muestra quienes brindaron información respecto del hostigamiento y acoso sexual, lo que mostraría las responsabilidad y compromiso de estos agentes en velar de alguna manera con la seguridad emocional y fisiológica de los participantes en el estudio. Pudiéndose inferir también que está relacionado con las funciones que cumplen en la sociedad. Se puede inferir que la Universidad analizada está cumpliendo con este aspecto.

Tabla 6

Distribución de frecuencias ante el reactivo ¿dónde ocurrió este acoso sexual?

 

Total

%

No sufrí acoso sexual

2782

77.2%

En otro lugar

281

7.8%

En la escuela

148

4.1%

En el trabajo

85

2.4%

En la academia

81

2.2%

En la universidad

78

2.2%

En una institución pública

74

2.1%

En la casa

72

2.0%

En el hospital, clínica, consultorio médico

2

0.1%

En la tabla 6, se observa que la mayoría de estudiantes no sufrieron acoso sexual. Sin embargo, quienes si fueron víctimas de ello señalan que los lugares más habituales son calles, restaurantes, bus, en viaje, redes sociales, denotando que son los lugares más peligrosos donde se exponen a situaciones de acoso u hostigamiento sexual y no se puede tener confianza ni en los hogares o instituciones educativas debido a la persistencia de rezagos culturales donde prima la concepción machista o patriarcal de muchas personas, que en su mayoría son varones.

Tabla 7

Distribución de frecuencias situaciones específicas de hostigamiento sexual

 

No

 

Si

Demanda de relación sexual

3504

97.3%

99

2.7%

Contacto físico (tocamiento)

3333

92.5%

270

7.5%

Correos o mails acosadores

3320

92.1%

283

7.9%

Promesas de trato preferente a cambio de favores sexuales

3472

96.4%

131

3.6%

Comentarios sobre alguna parte de su cuerpo

3282

91.1%

321

8.9%

Objetos sexualmente subjetivos poster gráficos ilustrados o enviados vía internet

3475

96.4%

128

3.6%

Acoso sexual por llamadas telefónicas o mensajes de textos

3373

93.6%

230

6.4%

Comentarios sexuales

3272

90.8%

331

9.2%

Amenaza o trato hostil por el rechazo al

  acoso sexual                                                                                                                                                

3491

96.9%

112

3.1%

En la tabla 7 se detallan qué tipo de conductas de acoso de manifestaron en la universidad, se denota que la conducta más frecuente es la demanda de relación sexual. Además, se identificó que estas conductas están presentes con mayor frecuencia en las siguientes carreras según orden de mayor frecuencia a menor: Obstetricia, Educación Inicial, Derecho y Ciencias Políticas, Ingeniería ambiental y sanitaria, Economía, Administración, Contabilidad, Enfermería, Zootecnia, Agronomía y Educación Primaria.

Tabla 8

Distribución de frecuencias ante el reactivo ¿quién ejerció el acoso?

 

Frecuencia

Porcentaje

No sufrí acoso sexual

2772

76.9

Persona extraña

414

11.5

Familiar

62

1.7

Amigo/a

165

4.6

Colega de trabajo

37

1.0

Jefe, coordinador, superior

25

0.7

Profesional de la salud

13

0.4

Docente/profesor/otro profesional del ámbito educacional

48

1.3

Otro

67

1.9

La mayoría de estudiantes fueron acosados por personas extrañas. Aun así, hay casos notables ejercidos por un docente o un jefe de trabajo, lo que supondría que el acoso sucede indistintamente de jerarquías, grados, cargo o función, aprovechando la valía de la jerarquía para ejercerlo. Respecto a cómo se sintieron, se identificó que las sensaciones fueron incomodidad, temor, indignación, ofensa, impotencia, vergüenza, y humillación, a un mínimo porcentaje no presentó ninguna afectación emocional. Todas estas manifestaciones son de carácter psicológico y emocional, implicando efectos negativos en el bienestar de las personas.

En otros resultados respecto al acaso, las victimas manifestaron que un mínimo porcentaje presento denuncias en Comisarías, DEMUNA, Dirección académica del centro, Fiscalía, Recursos Humanos, Centro de Atención a la Mujer, etc. EN muchos casos se sufrió de represalias, aunque la mayoría afirma que estuvo conforme con su denuncia.

4. DISCUSIÓN

Los resultados muestran que en general, la mayoría de estudiantes rechazan la idea de que el acoso sexual u hostigamiento se produce porque uno/una lo permite, lo provoca, o son “coquetas”. Hallazgos similares se encontraron en la investigación de Herrera et al. (2018) quienes observaron que 1 177 mujeres mencionaron la misma percepción de acoso sexual en sus instituciones educativas. Aunque se hallaron mujeres que rechazan esta consigna e indican que la víctima permite el acoso, lo que estaría reafirmando los hallazgos de Alonso-Ruido et al. (2021) que identificaron actitudes permisivas y negativas, especialmente en varones, una gran la mayoría del alumnado presentaba esta conducta.

Los resultados también muestran que fueron mujeres la mayoría de población que recibió información sobre acoso sexual y los hechos que pueden darse en este tipo de conductas, del mismo modo la mayoría de estudiantes de carreras vinculadas a las ciencias sociales y humanas fueron quienes recibieron estos tratos, con mucho menor porcentaje en estudiantes de ingeniería coincidiendo con Alonso-Ruido et al. (2021) cuyos resultados en su estudio evidencian que el alumnado tiene poco conocimiento del acoso sexual, no reciben formación que les otorgue herramientas que les permitan identificarlo y combatirlo; que el acoso sexual es habitual en el entorno académico, pero que está invisibilizado; se perciben actitudes permisivas por parte de los docentes y de la universidad, considerando que no hay una verdadera implicación para intervenir en estas situaciones.

Además, se tienen las evidencias acerca de la persona que les brindó mayor información, para la mayoría de la muestra fueron los profesores quienes actuaron como consejeros en estos asuntos. Esto coincide con Bardales y Ortiz (2010), que identificaron que un 46,1% de profesores de colegio o universidades brindó información, seguidos de padres (40,8%) y en donde lo recibieron también concuerdan en resultados, docente escolar 50%, hogar (19,7%) y la universidad (15,8%). Entendiéndose que son las personas que está más cercanas a los estudiantes y los lugares que mayor confianza le atribuyen.

En cuanto al acoso sexual recibido, se denotó un mayor porcentaje en estudiantes mujeres tanto en espacios académicos como otros; este porcentaje de mujeres universitarias que afrontaron esta violencia de género constituye un problema que debe ser abordado por las autoridades universitarias para contribuir a su erradicación, antes que este fenómeno se agrande. Estos resultados tienen similitud con los de Carrillo (2017)  que manifiestan que los tipos de acoso sexual como piropos o comentarios no deseados, miradas morbosas, burlas, bromas o comentarios incómodos sobre su vida sexual, roces, contacto no deseado, presión, entre otros, son lesivos para las personas, se coincide entonces con Mosquera (2016), que logró caracterizar a la vivencia del acoso sexual callejero como un fenómeno generalizado que modifica la dinámica y relaciones entre hombres y mujeres en varios ámbitos; constituyéndose en una de las variantes de expresión de violencia de la población femenina universitaria que persiste como violación fragante de los derechos humanos.

Asimismo estos resultados estarían confirmando los hallazgos de Castro y Rivera (2015) que en el mapa de la violencia contra la mujer, manifiestan que se pudo determinar que el Índice de Intensidad de Violencia contra la Mujer (IIVM) es mayor en las zonas rurales y en la región sierra, siendo los departamentos de Cuzco (=22.81), Arequipa (=21.79) y Callao (=20.75) los que presentaron II VM superiores, mientras que los departamentos con menores niveles del IIVM fueron La Libertad (=13.05), San Martín (=13.41) y Pasco (=13.77), puesto que en el presente estudio las afectadas representan el 34.3% de mujeres sufrieron hostigamiento o acoso sexual del total del 41. 5% (1497) como integrantes de la población de estudio (3 603 total).

En relación al tipo de hostigamiento sexual predominante, se evidencian que la demanda de relación sexual es el más frecuente. De igual manera los resultados a nivel de carreras profesionales muestran que esta conducta es más frecuente en las facultades de Derecho y Ciencias Políticas, seguido de Enfermería, Primaria, Obstetricia y Contabilidad; en relación a tocamientos, se evidencia mayor hostigamiento o acoso en Obstetricia, Educación Inicial, Derecho y Ciencias Políticas, Enfermería, Economía, Ingeniería Ambiental Y Sanitaria, Contabilidad, Administración, Educación Primaria y Agronomía. Estos datos son coincidentes con los resultados del estudio realizado por Fernández y Ledesma (2017) que dan lugar a su planteamiento que el pensamiento que prevalece en las mujeres, es que ellas son las que tienen la culpa de ser acosadas y hostigadas sexualmente por su forma de vestir o de arreglarse con ropas entalladas o cortas, al seguir siendo percibidas como un objeto sexual al que se toma cuando se desea, con la idea de que están para complacer al hombre y éstas, lejos de solidarizarse con las demás mujeres, se juzgan de manera severa (p.17).

En el análisis sociocultural realizado se estaría corroborando lo expresado en el modelo sociocultural respecto a la forma de manifestación del “sistema patriarcal” de relaciones imperantes en nuestra sociedad, que parte de la idea de que el acoso sexual refleja el desigual reparto de poder práctico y simbólico de hombres y mujeres. Concretamente MacKinnon (1979) considera que los autores que lo comparten postulan que el acoso sexual es un producto del poder desde un punto de vista cultural legitimado y de las diferencias de poder entre hombres y mujeres.

Además, se observa en los resultados que la mayoría de hostigamientos se dio en espacios públicos (calle, redes sociales, en viaje, en el bus, compromisos, restaurantes), ocasionado por personas extrañas, anónimos y en algunos casos personas con algún tipo de superioridad jerárquica. En el estudio de Tlalolin (2017) se identificó que la violencia en la universidad adquiere multiplicidad de caras, reproduce todas formas y comparte rasgos y manifestaciones de lo que ocurre en otros espacios públicos y privados como la calle, transporte, restaurantes, redes sociales, escuelas, centros de trabajo, etc. Otras investigaciones como el caso de una universidad mexicana, demostraron que se producía múltiples tipos de violencia sexual afectando a las estudiantes universitarias (Echeverría et al., 2017).

En cuanto a los sentimientos generados por estos tipos de hostigamiento o acoso sexual, se evidencia que la mayoría de víctimas sufrieron afectación emocional, con represalias ante denuncias, aunque conformes con los resultados de las denuncias. Se infiere que existe implicancia y afectación emocional y cognitiva en los afectados por este tipo de violencia que indistintamente puede identificarse como hostigamiento o acoso sexual, como lo sostienen Izurieta y Ocaña (s.f.) en su estudio de revisión en violencia sexual.

5. CONCLUSIÓN

Son pocos los estudiantes que muestran una existencia de una concepción patriarcal sobre el acoso o conductas de hostigamiento. La información previa que reciben en materia de conductas sexuales es constante y en su gran mayoría apoyada por maestros y la propia universidad. Entendiendo que es responsabilidad de esta la formación integral de sus estudiantes, por lo que se estaría cumpliendo con esta premisa. Sin embargo, la implicancia sociocultural con incidencia en una concepción patriarcal en carreras de Ingeniería es notable y hasta cierto punto, entendible en los resultados.

Las manifestaciones predominantes de los diversos tipos de hostigamiento o acoso sexual, en orden de prevalencia, son los comentarios sexuales, comentarios sobre alguna parte de su cuerpo, correos o e-mails hostigadores o acosadores, contacto físico (tocamientos), y llamadas telefónicas o mensajes de texto. Realidad que implica un riesgo mayor para las mujeres y una responsabilidad comprometida en contribuir para su disminución y erradicación.

Los sitios o lugares donde sucedieron las manifestaciones de hostigamiento o acoso sexual en contra de los estudiantes fueron espacios públicos como calles, restaurantes, buses, clubes o instituciones del entorno diario, como colegios, universidades y perpetrados por profesores de colegios, padres de familia o profesores universitarios poniendo en evidencia, un porcentaje preocupante de estos lugares y personas responsables de la integridad física y moral de estudiantes y/o hijos que vienen enfrentando un quiebre moral de graves connotaciones que pone en peligro la continuidad de sujetos emocionalmente saludables.

Las estudiantes mujeres son más afectadas que los varones en su estado emocional, sienten mayor temor por represalias, identifican consecuencias, denuncian en los sitios pertinentes, con resultados positivos en su mayoría. Estos resultados, productos del estudio en esta universidad constituyen un punto de corte en el amplio estudio de la violencia de género en el sistema universitario peruano en particular, y una puesta en el escenario académico, de una realidad de hostigamiento o acoso sexual que abarca su agresión a mujeres y varones cada vez con mayor fuerza.

Conflicto de intereses / Competing interests:

La autora declara que el presente proyecto no representa ningún conflicto de intereses.

Rol de los autores / Authors Roles:

No aplica.

Fuentes de financiamiento / Funding:

Las fuentes de financiación que dieron lugar a la investigación son de carácter personal y motivación profesional.

Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:

La autora declara no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

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