Revista Innova Educación. (2022). Vol. 4 Num. 2. pags. 201-212

Revista Innova Educación https://revistas.inudi.edu.pe/rie ISSN: 2664-1496 ISSN-L: 2664-1488 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

El maestro universitario en la era digital

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rie.2022.02.013

Resumen

La investigación analizó y reflexionó sobre el futuro de la docencia universitaria dentro de un mundo globalizado-digital. El problema de estudio, muestra que un pequeño porcentaje de docentes han logrado adaptarse a los medios tecnológicos, principalmente, en países tercermundistas. En tal sentido, el objetivo de este estudio fue esbozar ideas para fortalecer el perfil del docente universitario a través del dominio responsable de la tecnología. Para esto, proponemos como tesis, la capacitación docente constante en didáctica y pedagogía digital, que nos inserte en una nueva era científica universitaria. En conclusión, la pedagogía universitaria se encuentra obligada a cambios que favorezcan a la humanidad, por lo que pensar hoy, en una docencia universitaria sin tecnología digital parece equivocado.

1. INTRODUCCIÓN

El maestro digital, es aquel que se encuentra a la vanguardia de novedosos métodos de comunicación y enseñanza, a través de la ciencia tecnológica coherente al contexto. Bajo esa premisa, Suárez et al. (2021) sentencian que, convertirse en un docente digital depende necesariamente de la iniciativa que muestre éste, para cambiar lo tradicional por lo innovador, no obstante, esta debe ir acompañado de una formación práctica y sistemática que facilite la conversión del maestro.

Por su parte, el catedrático es aquel que “crea horizontes para transformar las políticas y prácticas en función del desarrollo profesional” (Suárez et al., 2021, p. 44). En tal sentido, es un líder político-social que intenta viabilizar soluciones a través de una ciencia hermanada con la tecnología y sus numerosos soportes del campo académico.

El panorama del docente universitario digital a nivel mundial es claro, la pandemia ha agilizado la tecnologización en los centros educativos, y con ello, al docente en todas sus áreas y niveles. El docente ha adquirido nuevas estrategias de enseñanza – aprendizaje, sobre lo último, controlar por ejemplo el uso adictivo de los estudiantes a los aparatos y medios tecnológicos es un problema que se pretende contrarrestar incorporando la tecnología al sistema educativo como se presenta en países de avanzada (Medina, 2021).

Se conoce que, en el viejo mundo, se ha constituido el “Espacio Europeo de Educación Superior” iniciada en Bolonia, la cual presenta una Comisión Tecnológica que se encarga de tecno-digitalizar la educación universitaria y presenta como objetivos:

mejorar la empleabilidad de los titulados, fomentar la movilidad –incluso entre el mundo académico y la industria– y promover una información transparente y de alta calidad sobre las posibilidades de estudio, investigación y resultados de las instituciones […] originando el fomento de la adquisición de distintas competencias transversales y el plurilingüismo para una mejor comunicación educativa entre naciones mediante el fomento de la metodología AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lengua) y la competencia en TIC (Gil-Serra y Roca-Piera, 2020, pp. 2-3).

No obstante, esta modernización universitaria debe acompañarse, como proponen Reis et al. (2021) con mejores competencias informáticas–digitales del docente, las cuales están relacionadas con un conjunto de habilidades, conocimientos, actitudes y disposiciones de adaptabilidad docente en el entorno globalizado, donde la información puede ser localizada, evaluada y utilizada de distintas maneras.  De modo que, las políticas de tecno-digitalización universitaria, acompañado con mejores competencias digitales del docente convierten a la educación universitaria en una pedagogía didáctica, innovadora y futurista.

Así, se pretende que el docente universitario vea más allá del presente y reflexione sobre el futuro y su educación como parte del sistema de evolución social, habla pues de una cibercultura futura, donde los cambios del conocimiento se encuentran acorde al tiempo histórico y no se retrasen producto de una enseñanza universitaria pasadista en método y recursos (Lévy, 2000). La cibercultura universitaria que se propone entonces, también es un medio de apoyo docente, donde este encuentre información cada vez más diversa y relevante, a través de ello, pueda generar nuevos conocimientos científicos.

La transformación y perfección profesional es un proceso constante acorde a los nuevos tiempos y sus avances. La tecnología ha cambiado las formas de vida y presenta nuevos senderos hacia el progreso. Las universidades deben asumir paradigmas digitales que contribuyan a la ciencia, reconfigurando el papel docente hacia el futuro y nuevas oportunidades de desarrollo a través de la cibercultura.

Desde finales del siglo pasado, el uso tecnológico ha ido creciendo paulatinamente, sin embargo, la pandemia de la Covid-19 intensificó este panorama enormemente involucrando a la educación en su plenitud, “desencadenando un replanteamiento de la prestación de servicios educativos en todos los niveles. El uso intensivo de todo tipo de plataformas y recursos tecnológicos para garantizar la continuidad del aprendizaje” (Giannini, 2020, p. 6).

Por consiguiente, el docente ha debido replantearse su actividad académica con el fin de fortalecerse en materia digital y brindar un nuevo rostro educativo a sus estudiantes. La universidad como centro científico debe mostrar nuevas herramientas que faciliten el aprendizaje ante las nuevas exigencias. De esta realidad surge la necesidad de plantear la cibercultura en que los docentes se presenten como los líderes educativos y guías de la nueva enseñanza digital.

2. MÉTODO

El presente ensayo siguió un enfoque cualitativo de tipo hermenéutico debido a que optamos por seguir la metodología de comprensión, análisis y reflexión del tema tratado con el fin de dar una solución o aclarar el panorama sobre la misma.

En cuanto a los materiales, acudimos a refrentes mundiales en el campo de la divulgación científica, así como a trabajos académicos aparecidos en importantes repositorios académicos como Scopus y Web Of Science. De igual manera, utilizamos fichas de análisis bibliográfico para ordenar las ideas expuestas en el presente.

3. DESARROLLO

3.1 Problemas y alcances para formar maestros digitales

Las prácticas pedagógicas del pasado muestran aún estructuras sólidas que cuesta ser abandonada por los docentes, esto al ver facilitado en su accionar educativo al mantener una educación por repetición y no por descubrimiento. Así, encontrar maestros digitales es un problema que se relaciona con la reflexión de estos y su pesar por entrar al mundo moderno, por lo que, variados trabajos académicos, como el de Hernández et al. (2018) solicitan que:

La formación del docente debe ser integral desde una perspectiva que integre a la tecnología como un recurso para la enseñanza y la obtención del aprendizaje del estudiante y ello lleva a la formación de un docente con un manejo reflexivo, constructivista y evaluador en la obtención de nuevos productos (p. 682).

Así, debemos saber que, velar por el óptimo desempeño del docente universitario, productor de conocimiento e investigador, es una labor fundamental de las universidades que, en algunos casos, parecen limitarse a transmitir información. Se requiere una educación de calidad, donde la investigación y la producción docente vaya de la mano, apoyándose en herramientas tecnológicas que incentiven la cientificidad futura.

El catedrático entonces, debe presentarse a la vanguardia investigativa, orientar y formar universitarios competentes para las futuras problemáticas desde una ciencia de calidad, donde la globalización del conocimiento sea una realidad a través de la tecnología, lo cual significa, según Walker (2020), crear caminos científicos serios acorde a las otras realidades sociales que fortalezcan el trabajo académico y los lazos institucionales en pro de la colaboración científica a gran escala, regional y mundial.    

Figura 1

Características del docente científico

Un docente universitario es pues un lector y aprendiz constante. La lectura es un medio para continuar aprendiendo y permitirse abrir nuevos debates, críticas y reflexiones. El docente universitario debe orientarse a esta actividad para renovar constantemente su proceso pedagógico y mostrar nuevos contenidos a sus estudiantes. En este sentido hablamos de un lector estratégico, que capitalice su aprendizaje y oriente a sus estudiantes a seguir la línea para ampliar las miradas académicas.

Ahora bien, esta lectura permite también innovarse constantemente al docente, no solo desde lo teórico, sino también, desde la didáctica y sus nuevos mecanismos digitales. Sabemos que la didáctica facilita el aprendizaje del estudiante, para esto, el docente debe contar y dominar recursos que faciliten su proceso de enseñanza, por tanto, debe mostrar siempre una actitud positiva y exploratoria hacia la tecnología y su valor pedagógico, el cual permite procesar la información de una manera más clara y rápida generando nuevos entornos académicos dentro del mundo globalizado.

Wolfram (2018) dice que la didáctica digital docente, permite que discutamos “algunas experiencias y logros hasta hoy, que pueden ser relevantes para el desarrollo futuro de los medios digitales en la educación superior. Además, nos centraremos en sus implicaciones para una futura ‘universidad digital” (p. 2). Claramente, la información proveniente de la tecnología, como el internet, no se orienta por sí solas, son los docentes que, a través de su manejo consiente, adaptan la digitalización al ambiente universitario como una herramienta didáctica.  

3.2 Algunas características del nuevo docente universitario

Resiliente y creativo

Los estudiantes universitarios se muestran predispuesto a innovar y crear un conjunto de herramientas y programas que contribuyan con su entorno, sin embargo, esta actitud puede decaer si no encuentran un docente creativo y resiliente que apoye sus proyectos. Claramente, la creatividad se relaciona con la innovación y la tecnología.  Por tanto, el docente creativo es aquel que tiene la capacidad de convivir con las herramientas tecnológicas y sus conceptos para transformarlos en nuevos saberes aplicables en la sociedad; en consecuencia, manejar la resiliencia y la creatividad es fundamental para el docente que pretende reconstruir y reformular la educación (Siemens, 2006).

Esta resiliencia y creatividad docente debe presentarse acorde al siglo XXI y sus avances veloces que reconfigura muchas veces la manera de enseñar, aprender, como también, los problemas y sus alcances, por lo que, el docente debe estar dispuesto a reorientar sus actividades.

Líder y Gestor de emociones

Sin duda, la inteligencia emocional es un factor clave para saber manejar todo grupo humano y convertirse en un líder. Cuando hablamos de un docente guía, enmarcamos también su manejo de emociones para con él y los demás, facilitando un efectivo proceso educativo involucrando el ser con lo académico, y de esta manera, lograr según Duque et al. (2017) cohesionar trabajos en equipo desarrollando habilidades para un mejor manejo interpersonal y la suficiente capacidad para comprender las consecuencias que presentan sus acciones particulares sobre el resto.

El docente tiende a una mejora como líder y gestor de emociones que, al presentarse en escenarios de clases, mejora significativamente el desarrollo académico integral del estudiantado y la institución, generando un clima óptimo para insertarse en una educación integra en ciencia y alma. 

Poseedor de una cultura universal

Se sabe que los problemas y necesidades humanas no se encuentran delimitadas en un espacio geográfico, estas siempre se relacionan en contextos más globales que repercuten en cada fragmento del mundo. Así, el docente debe manejar una cultura global que le permita enfocar bien los problemas y posibilite una mirada más amplia de los sucesos a solucionar.

Este proceso de culturalización global permite finalmente convertir la cátedra en “una profunda interactividad, la apertura a la retroalimentación, el intercambio de recursos y conocimientos, y la voluntad de colaborar y brindar un apoyo ostensiblemente vasto a una gran cantidad de prácticas cotidianas contemporáneas” (Knobel y Kalman, 2018, p. 24).

No obstante, esta transdisciplinariedad que origina una cultura universal, y que deben tener en cuenta todos los docentes universitarios, no debe impedir que el docente logre experticia en alguna disciplina en particular que les permita destacar, lo que implica como propone Harari (2018), formarse como un docente crítico de la especialidad que pretende comunicarse y colaborar de una mejor y nueva manera con la comunidad social y académica, esto para una mejor forma de vida a través de habilidades altamente desarrolladas en el tiempo sobre un tema en particular.

Competente digital

La tecnología es un valioso recurso académico contemporáneo que ha recapitulado las maneras de almacenar, procesar y trasmitir el conocimiento del docente al estudiante (Orosco et al., 2021). Así, debe ser manejada por alguien competente, quien manipule la tecnología de manera ética y coherente con el entorno social.

Hablamos del docente como competente digital, quien posibilita con este medio la educación en distintos espacios, modalidades y tiempos. Ser competente tecnológico implica mostrarse acorde al avance digital del entorno y no forzarlos hacia la utilización de nuevos aparatos que no solucionen en primera instancia sus necesidades locales.

Así, es importante que se manejen las TICS acorde al contexto, teniendo en cuenta que, si algún lugar carece de herramientas tecnológicas, la educación sincrónica procese sistemáticamente sus métodos hacia la digitalización que facilita y mejora la enseñanza, de manera paulatina y sin forzar los campos. Ahora bien, es claro que a la educación asincrónica también le falta aún mucho camino por recorrer, debido a las grandes brechas sociales que imposibilitan a una cantidad considerable de la población contar con herramientas y servicios tecnológicos que le posibiliten llevar clases de calidad a distancia.

Esta problemática (virtual-presencial) origina mientras tanto que el docente desarrolle una capacidad de manejar sus clases de manera remota o presencial con la misma eficacia. No obstante, sabemos que el manejo de las clases presenciales se muestra favorables para el docente que pretende conocer su grupo de trabajo y fortalecer los lazos socio-afectivos; hablamos de desarrollar capacidades blandas que permitan una mejor educación universitaria. Sin embargo, la capacidad pedagógica virtual es un proceso reciente por el que se debe empezar apostar, toda vez que la educación se dirige al mundo online que exige otra forma de tratos y nuevos mecanismos de conocimiento al otro.

Dentro de estos problemas, el docente también ha tenido que reinventarse y enfatizar la enseñanza asincrónica producto de la Covid-19, por tanto, debe manejar correctamente toda herramienta que le permita acercarse a sus estudiantes, rediseñando sus métodos hacia la digitalización y contribuyendo a la formación de un nuevo currículo acorde al contexto y sus nuevas necesidades científicas.

Figura 2

Importancia digital

Docente globalizado e hiperconectado

Es claro que, las nuevas tendencias de innovación y cambio tecnológico no pueden alejarse del campo educacional; las renovadas formas de recoger información y procesarlas a través de la tecnología y la hiperconectividad facilita el autoaprendizaje del estudiante (Sancho et al., 2018, p. 213). Evidentemente, la globalización conlleva a una evolución educativa y a un desafío docente que debe mostrarse en todo momento hiperconectado en comunicación e información que mejore su calidad educativa.

Esta hiperconectividad también implica indagar y comprender los movimientos e inquietudes de los jóvenes universitarios contemporáneos, es decir, conocer sus acciones académicas altamente relacionadas con lo digital. Este conocimiento conduce al docente a una nueva etapa académica en el que se sumerge en el mundo digital tratando de comprender la utilidad pedagógica que se le puede dar a esta herramienta que se encuentra totalmente arraigada en los jóvenes. La ciencia universitaria entonces, no parte solamente del conocimiento y adecuado manejo tecnológico, sino también, de conocer al universitario y su relación con lo digital.

3.3 Como formar maestros digitales en las universidades

Figura 3

Formación del docente digital

Más que una formación continua de las universidades para con el docente y su digitalización pedagógica, su formación depende de la reflexión que este realice en favor de una educación globalizada e internacional. Claramente, existe una necesidad de nueva comunicación entre docente y estudiante, por lo que esta necesidad también podría convertirse en un mecanismo de formación digital-pedagógica docente.

Según Freixas et al. (2022) otra manera de formar catedráticos digitales es haciéndoles saber a través de estudios poblacionales la brecha de modernización existente entre estos y sus estudiantes, los cuales deben acoplarse urgentemente hacia los nuevos mecanismos de comunicación para no alejarse sistemáticamente de los nuevos compromisos sociales que asumirán los educandos.

4. DISCUSIÓN

Los nuevos tiempos exigen nuevos mecanismos pedagógicos que se acomoden a las necesidades sociales y académicas. Los docentes universitarios claramente deben orientarse hacia la digitalización académica que les permita relacionarse de otra manera con sus estudiantes y apuntar hacia una nueva era científica. La educación tradicional por tanto debe desaparecer para abrir las puertas al mundo globalizado, donde el docente maneje las herramientas tecnológicas de manera didáctica, responsable y ética que posibilite nuevas experiencias educativas.

Esta necesidad tecnológica evidentemente se ha incrementado producto de la pandemia (Covid-19), el distanciamiento físico ha obligado a buscar otras alternativas educativas en el que instituciones, docentes y estudiantes se han tenido que acoplar masivamente. Vivimos pues en la era de hiperconectividad donde es imposible excluir la tecnología y el docente debe pasar a reflexionar sobre su accionar educativo y lo que quiere para el futuro científico de la sociedad. 

La digitalización pedagógica permite al docente adquirir nuevas capacidades académicas como: una mejor relación con sus estudiantes y, por tanto, un mejor clima educativo, la formación constante a través de las distintas informaciones encontradas en línea, la capacidad de adaptarse y manejar adecuadamente las herramientas tecnológicas.

Asimismo, respecto a la información encontrada en internet, el docente debe estar preparado para sintetizar e impartir juicio sobre los contenidos, donde el estudiante identifique e imite la actitud crítica docente en toda institución universitaria científica y de avanzada sobre todo contenido académico.

Muchos creen que la tecnología apunta a la deshumanización del individuo y a la separación del hombre con su entorno, este es un enfoque negativo o pesimista de la tecnologización si consideramos que esta misma tecnología puede traer consigo enormes beneficios sociales a través de su incursión en la educación. La discusión de ambas posturas presenta su fundamento, pero lo cierto es que, el mundo globalizado favorece el empleo tecnológico como un facilitador social acorde a nuestros tiempos.

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que, “para integrar con éxito las TIC en educación no solo es necesaria una inversión en equipamientos y recursos sino, además, un despliegue formativo […] en el que el profesorado realiza un ejercicio de actualización en temáticas adyacentes a las TIC” (Fuentes et al., 2019, p. 36). Estamos hablando entonces de programas docentes que deberían ser financiados e impulsados por las instituciones universitarias y el estado si se pretende alcanzar una educación moderna que trascienda el contexto nacional. 

Surgen entonces críticas automáticas a la lentitud transformadora universitaria en países, sobre todo, tercermundista que no invierten en herramientas que acorten el tiempo y mejoren la calidad académica. Las universidades deben despegar al nuevo mundo bajo la acción del maestro como líder y guía responsable de la utilización tecnológica en el campo académico superior, entendiendo que el papel docente es redefinir el futuro apoyándose de toda herramienta contemporánea que encuentre para facilitar el proceso enseñanza-aprendizaje.

Se las conoce como herramientas tecnológicas porque sus informaciones o hallazgos no presentan una verdad absoluta, deben necesariamente ser analizados e interpretados por alguien capaz y apto tecnológicamente, para esto el docente universitario debe prepararse constantemente e integrarse en el mundo globalizado consciente del contexto, trazando nuevas metas acorde a las necesidades profesionales y sociales del entorno universitario, donde el docente pasa a discutir las preocupaciones académicas y sus avances hacia el futuro (Weinstein, 2018).

5. CONCLUSIONES

La tecnología ha crecido enormemente en los últimos años, abarcando toda acción del hombre desde actividades lúdicas hasta las más complejas labores científicas. Así, los recursos tecnológicos se han convertido en imprescindibles para el hombre moderno, por lo que, los centros universitarios no escapan de esta tendencia por incorporar toda tecnología en sus campus esperando mejores resultados académicos, más exactos y amplios.

No obstante, lo que se percibe es que existen aún una cantidad considerable de catedráticos que se niegan a dar el salto cualitativo hacia el futuro y persisten dentro de una educación tradicionalista, imposibilitando así la llegada de la cibercultura que modernice la educación a gran escala. Es aquí que sobresale el poder de la reflexión docente para cambiar de perspectiva y mostrar una nueva cara pedagógica hacia el futuro.

Con estos problemas, lo que se propone en primera instancia es intensificar los recursos económicos hacia una educación digitalizada desde el gobierno, pasando por las instituciones educativas universitarias privadas y públicas hasta el sector empresarial que finalmente se verá favorecido con mayor efectividad en el trabajo, a través de la innovación y la superación científica-tecnológica.

Finalmente, la propuesta principal gira entorno al docente universitario, el cual debe recibir constantes capacitaciones tanto prácticas como reflexivas que le permitan ver otras formas de ver la educación, donde la digitalización sea parte de ésta y pueda comunicarse fácilmente con sus estudiantes presentándose acorde al tiempo y las circunstancias.

Conflicto de intereses / Competing interests:

Los autores declaran que no incurren en conflictos de intereses.

Rol de los autores / Authors Roles:

David Auris Villegas: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, recursos, software, supervisión, validación, visualización, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Alonso Rojas Ganoza: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Freddy Jhonny Sachún Núñez: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Miriam Vilca Arana: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Walter Emilio Lino Huerta: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.

Fuentes de financiamiento / Funding:

Los autores declaran que no recibieron un fondo específico para esta investigación.

Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:

Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

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