Revista Innova Educación. (2019). Vol. 1 Num. 3. pags. 313-326

Revista Innova Educación https://revistas.inudi.edu.pe/rie ISSN: 2664-1496 ISSN-L: 2664-1488 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

El poema “En la Calle” de José Paniagua Núñez bajo el análisis del discurso

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rie.2019.03.005

Resumen

El objetivo de este trabajo fue analizar e interpretar el poema “En la calle” de José Paniagua Núñez. El método de investigación fue la hermenéutica y la técnica fue el Análisis del Discurso, para lo cual se consideró las siguientes dimensiones: a) dimensión textual, b) dimensión semiótica, c) dimensión enunciativa y d) dimensión pragmática.  “En la calle” es una construcción lingüística que cumple con los criterios de textualidad. A nivel semiótico, da a entender que la calle en si es un elemento que vive y siente junto al autor el paso inevitable del tiempo, evocando recuerdos y sensaciones con las cuales proyecta su nostalgia. A nivel enunciativo, Paniagua se expresa en primera persona incluyendo a la calle misma, no se trata de un “yo” sino de “nosotros”, mientras expresa sentimientos cargados de subjetividad y reflexión. Finalmente, a nivel pragmático, el enunciador cumple con transmitir ideas al lector u oyente con la intención de producir reflexión.

1. INTRODUCCIÓN

La poesía es el arte de la expresión por excelencia.  Arte milenario del cual se sirven las mentes brillantes para proyectar sus más nobles sentimientos y sus más sinceras apreciaciones de lo real y lo metafísico.

Según Vergara (2015) gracias a la poesía, leer o escuchar un texto breve cargado de imágenes y metáforas, hace que la reflexión se haga presente. Se trata pues de una reflexión interpretativa, no solamente lingüística, que nos hace conscientes de lo que significa el uso del lenguaje. Aquel que se involucra con la poesía se prepara en el método de la hermenéutica y los campos que referentes a la interpretación del significado. Para Álvarez (2013) la poesía es producir conocimiento al margen de la mentalidad tecnocientífica y la racionalidad instrumental, además de una posibilidad de búsqueda para conocer al hombre, al mundo y a Dios.

Por otro lado, hablando del lenguaje en la literatura, Hernández (2001)  nos dice que es más que la realización de un sistema; es aquello que permite al hombre construir una representación de la realidad y, de ese modo, apropiarse de ella. Analizar el lenguaje es ver al hombre en su estado más puro e íntimo y el acto de hablar equivale a la realidad en movimiento. Como manifestación de la lengua, la literatura es su estado definitivo, más refinado y más elevado. Analizar el discurso literario es descifrar la esencia del hombre. Al hablar de un discurso literario se intenta restituir las obras a los espacios donde son producidas y evaluadas.

Según  la propuesta de Núñez (2019) y Sucari (2017) el análisis del discurso, un sujeto productor crea un poema construyendo un  discurso en el que opta por distintos puntos de vista. Enunciar constituye una acción con intención comunicativa que produce algún efecto en el lector o receptor. Un poema es un producto lingüístico que cuenta con cohesión y coherencia además de tener sentido y significación.

La calle es una temática que ha sido tratada por diferentes poetas, entre los cuales resalta  Vallejo quien se refiere a la calle personificándola; “Cuando la calle está ojerosa de puertas, y pregona desde descalzos atriles trasmañanar las salvas en los dobles” (Vallejo,1922). También tenemos a Benedetti quien resalta a la calle como un elemento fundamental de las vivencias de quienes viven ahí; “Ah si pudiera elegir mi paisaje elegiría, robaría esta calle, esta calle recién atardecida en la que encarnizadamente revivo y de la que sé con estricta nostalgia el número y el nombre de sus setenta árboles” (Benedetti, 1998).

El objetivo de este trabajo de investigación es analizar e interpretar el poema En la calle de José Paniagua Núñez de acuerdo a las consideraciones teóricas del Análisis del Discurso. Para ello es necesario considerar dimensiones. Núñez (2019) plantea las siguientes: a) dimensión textual (caracterización del poema como texto); b) dimensión semiótica (determinación del sentido y significación del poema); c) dimensión enunciativa (caracterización de las voces); y d) dimensión pragmática (contexto).

Es pertinente mencionar que no existen referencias de autores que hayan tratado, según las dimensiones del análisis del discurso, al poema “En la calle” de José Paniagua Nuñez.

José Paniagua Núñez, más conocido en el ambiente literario puneño como “Jóspani”, como nos dice Velásquez (2009) es un poeta y periodista puneño nacido en 1929. Gran exponente de la poesía puneña por su carisma y constancia. Gran amigo de Dante Nava y de todos aquellos que hicieron tradición poética en Puno. Cuenta entre sus obras títulos como: “Presencia de Lejanía” (1962), “Triptico literario”, “Tránsito de amor”, “Pequeña biografía para un gran maestro”, y “Fantasía del silencio” (1996). También destacaron sus publicaciones en el diario “Los Andes”.

Al respecto de la producción de Paniagua, en donde encontramos el poema “En la calle”, Padilla expresó: “Este poemario de Jóspani se nos figura una copa de vino añejo, fino y exquisito, como son los buenos vinos que acostumbramos tomar, de aquellos que aun cuando lo hemos bebido hasta la última gota, nos deja en la boca su rico aroma y ese sabor delicioso producido por el sol entre la arena y el mar”.  (Padilla, 1997).

En una publicación periodística Payi (2013) refiere que Paniagua Núñez, constituye una leyenda viviente para la intelectualidad de Puno. Su pluma y sus comentarios han de ser tomados referente por su gran conocimiento cultural y experiencias en diferentes aspectos culturales y coyunturales de Puno.

2. MÉTODO

La investigación obedece al enfoque cualitativo basado en los postulados de Creswell (1997). Como método de estudio se emplea la hermenéutica de Heidegger (2008), destaca la utilización de la eidética y la heurística los cuales corresponden a la corriente fenomenológica considerado por Husserl (1991), así mismo, el estudio se fundamenta en la corriente existencialista basándose en Sartre (1973). Para una mejor comprensión, se aplica las posturas epistémicas del estructuralismo en la dimensión antropológica y lingüística tomando en cuenta a Corvez  (1972), y del positivismo lógico basándose en Russell (1949).

En el objeto de estudio, se emplea la técnica de análisis del discurso poético, a partir de las propuestas de (Cassany, 1999; Van Dijk, 1980; Van Dijk, 1996) y las de Calles (1997) quien además define al discurso poético como un acto donde el hablante lírico produce un discurso ficticio, literario, perteneciente al género conocido hoy como ‘lírica’. Finalmente, como modelo de interpretación las propuestas de (Calles, 1997; Núñez, 2019; Sucari, 2017) estructurado en cuatro dimensiones:

a) Dimensión textual

De Beaugrande & Dressler (1997) conciben al texto como una unidad comunicativa que satisface criterios que incluyen a la cohesión que se manifiesta en la sintaxis superficial del texto y la coherencia que se manifiesta en un nivel más profundo mediante la continuidad de sentido que caracteriza al escrito.

La dimensión textual, para Satriano & Moscoloni (2000) se refiere a la estructura del discurso en diferentes niveles de descripción, que, a su vez, requiere de la sintaxis (descripción de categorías) y de la semántica (descripción del significado de las palabras, de las oraciones y hasta del discurso).

Esta dimensión permite describir la textura del discurso poético, las unidades textuales (enunciados, estrofas) del poema y permite también analizar la coherencia y la cohesión. De esa manera un poema, en su totalidad, es considerado texto (Bernárdez, 1993; González, 2003; Núñez, 2019).

b) Dimensión enunciativa

La enunciación es un proceso en el cual se manifiesta el dialogo entre el enunciador y el enunciatario (yo-tu). El emisor y receptor transmiten información, pero, si se toma en cuenta el punto de vista del discurso el sujeto emerge como subjetividad a través de una serie de marcas que dejan su huella en el proceso discursivo entendido como un proceso de interacción comunicativa complejo (Benveniste, 1970; Calles, 1997; Calsamiglia & Tuson, 2012; Sucari, 2017). 

Esta dimensión permite la construcción del sujeto discursivo, así como, la modalización que según Calles (1997) puede ser entendida como un proceso discursivo de categorías (textual, pragmática y semántica) los cuales tienen lugar en el acto de la enunciación, y la polifonía según la propuesta Ducrot (1988) se refiere a la clasificación de las voces del discurso como el sujeto empírico (el autor) y el sujeto lirico (personaje que utiliza el autor en el texto).

Así mismo, esta dimensión es la identificación de distintas voces que se activan en el discurso poético (sujeto empírico) y también describe el punto de vista del hablante, la imagen que tiene de sí y del enunciatario (Kerbrat, 1972; Núñez, 2019; Sucari, 2017).

C) Dimensión semiótica

Según Peirce (1965)la semiótica se propone el análisis de la dimensión significante de todo hecho desde el momento en que se asigna su pertinencia. Así mismo, Magariños de Morentin (1996) considera a la semiótica como una metodología de las ciencias sociales o humanas que involucra un análisis de manera que en un texto un enunciado cumpla ciertos requisitos.

Esta dimensión es la determinación del sentido y de la significación del poema, teniendo en cuenta que todo lo que hace el hombre tiene significado. Además, mediante esta dimensión se puede determinar los semas, los lexemas y la isotopía (Bernárdez, 1993; Bobes, 1973; Karam, 2014; Núñez, 2019; Sucari, 2017).

Por otro lado,  Blanco & Bueno (1980) afirman que los lexemas constituyen la posibilidad de manifestación  de  las unidades  de  sentido.  La ausencia de los lexemas impide la manifestación de los semas, incluso podría dudarse de su existencia. Los semas y lexemas son necesarias para formar una isotopía, y, de acuerdo con Greimas (1973) la isotopía abarca un conjunto de categorías semánticas constituido a partir de la redundancia y su elección determina la reconstrucción de la coherencia global del texto.

d) Dimensión pragmática

Esta dimensión, según Blum-Kulka (2000) indica que ciertas expresiones lingüísticas poseen la capacidad de realizar actos comunicativos (actos de habla). Para Van Dijk (1987) la pragmática es especialmente lingüística que especifica en qué medida los actos de habla están en relación con estructuras gramaticales específicas del enunciado. Searle (1969) afirma que toda comunicación lingüística incluye actos Lingüísticos.  En su obra, Austin (1982) con respecto a los actos de habla, afirma que todos los actos tienen un carácter de acción, cuya clasificación es la siguiente: El acto locutivo es el que realizamos por el solo hecho de decir algo. El acto ilocutivo es el que se realiza al decir algo. El acto perlocutivo es el que se realiza por haber dicho algo.

La dimensión pragmática se refiere a la descripción del contexto en que fue escrito el poema, ayuda a determinar la intención comunicativa del emisor, (acto ilocutivo y acto perlocutivo) y permite determinar los efectos que produce el poema en los lectores (Alonso, 2009; Núñez, 2019; Placencia & Bravo, 2002; Sucari, 2017).

Por otro lado, Mey (citado por Van Dijk, 2000) afirma lo siguiente: "en una cultura, las presuposiciones pragmáticas constituyen el vínculo entre el habla y el mundo de los usuarios". Por lo tanto, la dimensión pragmática no solo constituye el estudio del lenguaje, sino también el contexto de donde el poema surge y cómo influye en la interpretación de su significado.

3. ANÁLISIS DEL POEMA “EN LA CALLE” DE JOSÉ PANIAGUA NUÑEZ

3.1.CORPUS DE ESTUDIO

EN LA CALLE

(José Paniagua Nuñez)

Las calles y yo conversamos

Sobre el viejo trajinar del día

Que se mece en las miradas.

Somos un beso furtivo

Chispeando con la energía eléctrica,

Y el temblor de nuestros labios

Que se incendian de amor.

Somos una sombra alargada

Sobre el perfil del tiempo

Que aún tiene mis sonrisas de niño

Mis lágrimas de adulto.

Cuando vamos de la mano

La calle y yo somos dos escolares

Que abrazamos las noches

Y golpeamos las madrugadas.

La calle y yo, dos almas sin norte

En algún puerto remoto,

Las palabras se mecen tercamente

Como barcos sin rumbo

Con los brazos del viento.

Yo y la calle, diálogo sin respuesta

Mientras pasa por nosotros raudamente

La niñez, la juventud, mis sueños.

La calle transpira cada instante

La vida del vecindario.

(Paniagua, 2013)

3.2. ANÁLISIS DEL POEMA EN LAS DIMENSIONES TEXTUAL, ENUNCIATIVA, SEMIOTICA Y PRAGMÁTICA

3.2.1. DIMENSIÓN TEXTUAL

En el poema que nos ocupa se observan ocho enunciados claramente identificables tal como se presenta en la Tabla 1, los cuales están interrelacionados y en conjunto forman el texto.

Tabla 1 Enunciados del poema

1.      Las calles y yo conversamos sobre el viejo trajinar del día que se mece en las miradas.

2.      Somos un beso furtivo chispeando con la energía eléctrica, y el temblor de nuestros labios que se incendian de amor.

3.      Somos una sombra alargada sobre el perfil del tiempo que aún tiene mis sonrisas de niño, mis lágrimas de adulto.

4.      Cuando vamos de la mano la calle y yo somos dos escolares que abrazamos las noches y golpeamos las madrugadas.

5.      La calle y yo, dos almas sin norte en algún puerto remoto.

6.      Las palabras se mecen tercamente como barcos sin rumbo con los brazos del viento.

7.      Yo y la calle, diálogo sin respuesta mientras pasa por nosotros raudamente la niñez, la juventud, mis sueños.

8.      La calle transpira cada instante la vida del vecindario.

En este análisis de la cohesión del texto se observan algunos elementos cohesivos. En el primer enunciado el elemento cohesivo es el relativo “que”, el cual cumple la función de relacionar el agente “el viejo trajinar del día” con la acción “se mece en las miradas”. En el segundo enunciado tenemos la conjunción “y” que adiciona el agente “el temblor de nuestros labios” a “energía eléctrica”. Se observa también en este enunciado el relativo “que” en función de relacionar la acción “se incendian de amor” con los agentes antes mencionados. En el tercer enunciado también observamos una anáfora, “que” relaciona la acción “tienen mis sonrisas de niño, mis lágrimas de adulto” con el agente “sombra alargada sobre el perfil del tiempo”. Así mismo se aprecia una elipsis verbal en la que la coma reemplaza al verbo tiene. Ya que la palabra “Somos” se repite al principio del segundo tercer enunciado con el fin de poner énfasis en la expresión, se trata de una reiteración léxica. En el cuarto enunciado la conjunción aditiva “y” une las acciones “abrazamos las noches” y “golpeamos las madrugadas”, las cuales a su vez se relacionan con los agentes “la calle y yo” por medio del relativo “que”. En el quinto enunciado observamos una coma elíptica que sustituye a un imaginario “somos”, se trata de una elipsis verbal. El adverbio “como” nos indica una referencia comparativa entre “las palabras” y “los brazos del viento”. En el párrafo séptimo la primera coma reemplaza al verbo somos, se trata de una elipsis verbal mientras que las siguientes comas reemplazan al verbo “pasan”, entonces tenemos otra elipsis verbal.

El siguiente análisis de la coherencia del texto se basa en la teoría de De Beaugrande y Dressler (1997). El concepto que funciona como centro de control textual es “Las calles y yo conversamos”, que es un concepto de tipo acción. Este concepto es el núcleo del texto, alrededor suyo orbitan los conceptos secundarios, estableciendo relaciones de distinto tipo. Los agentes” la calle y yo” se relacionan con el concepto de tipo acción “conversamos”, que a su vez guarda relación con el concepto de tipo acción “trajinar del día” que es afectado por el concepto de tipo percepción “se mece en las miradas”, indicando la acción de los agentes en un contexto determinado. En el proceso de “conversamos” aparecen los conceptos de “la calle y yo”, que se relacionan con el concept o de tipo percepción “beso furtivo” que es afectado por el concepto de tipo acción “chispeando con la energía eléctrica” y el concepto de tipo percepción “el temblor de nuestros labios”, los cuales a su vez son afectados por el concepto de tipo acción “se incendian de amor”. Nos indica una comparación entre los agentes con el concepto de “beso furtivo”. El concepto “sombra alargada” se relaciona con el concepto “perfil del tiempo”, ambos conceptos de tipo percepción guardan relación con el concepto “tiene mis sonrisas de niño, mis lágrimas de adulto”. Nos indica otra comparación de los agentes con el concepto de “sombras alargadas” y un tiempo que guarda memorias. A continuación aparecen nuevamente los agentes “la calle y yo” siendo nuevamente comparados, esta vez con el concepto de “dos escolares” que ejercen una acción sobre los conceptos de tipo acción “abrazamos las noches y golpeamos las madrugadas”, comparando los agentes principales (la calle y yo) con escolares y sus actitudes que muestran cierta inmadurez propias de los colegiales. Seguidamente vuelven a aparecer los agentes principales relacionándose con los conceptos de tipo percepción “almas sin norte” y “puerto remoto”, indicando otra comparación de los agentes, esta vez en un espacio determinado. Aparece el agente “las palabras” que ejerce una acción mediante el concepto “mecen tercamente” el cual es comparado con los conceptos de tipo percepción “barcos sin rumbo” y “brazos del viento”, como si fuera una vana conversación la efectuada entre los agentes principales. Por última vez los agentes principales aparecen juntos relacionándose con el concepto de estado “dialogo sin respuestas” que es afectado por la acción de los conceptos “la niñez, la juventud, mis sueños” mediante el concepto de tipo acción “pasan raudamente”, dando a entender que el tiempo pasa inevitable y rápidamente mientras los agentes principales ejercen la metafórica acción de conversar. Finalmente aparece solamente el agente “la calle” con el concepto de tipo acción “transpira cada instante” y “la vida del vecindario” de tipo percepción. El último verso trata de decirnos que la calle comunica y transmite los hechos que suceden en determinado lugar de una determinada ciudad.

FIGURAS LITERARIAS EN EL POEMA “EN LA CALLE”

Tabla 2 Figuras literarias en el poema

Personificación:

  • Las calles y yo conversamos.
  • Día que se mece en las miradas.
  • El perfil del tiempo.
  • Cuando vamos de la mano la calle y yo.
  • Tiempo que aún tiene mis sonrisas de niño, mis lágrimas de adulto.
  • Abrazamos las noches y golpeamos las madrugadas.
  • Las palabras se mecen tercamente.
  • La calle transpira.

Anáfora:

  • Somos un beso furtivo chispeando con la energía eléctrica, y el temblor de nuestros labios que se incendian de amor.

Somos una sombra alargada sobre el perfil del tiempo que aún tiene mis sonrisas de niño, mis lágrimas de adulto.

Metáfora:

·         Somos un beso furtivo.

·         Nuestros labios que se incendian de amor.

·         Somos una sombra alargada.

·         Somos dos escolares.

·         La calle y yo, dos almas sin norte.

Yo y la calle, diálogo sin respuesta.

Comparación:

·         Las palabras se mecen tercamente como barcos sin rumbo.

Elipsis:

·         La calle y yo, dos almas sin norte.

·         Yo y la calle, diálogo sin respuesta.

·         Pasa por nosotros raudamente la niñez, la juventud, mis sueños.

Al revisar algunos versos de Vallejo referentes a la calle, tomando como referencia al poema VII de Trilce, se pueden apreciar claramente la figura de la personificación:

“Cuando la calle está ojerosa de puertas,

y pregona desde descalzos atriles

trasmañanar las salvas en los dobles”. (Vallejo, 1922).

Este recurso es constantemente utilizado por Paniagua. Esto se da cuando el poeta modifica la coherencia del texto asumiendo a conceptos como la calle (un lugar) como a un agente, atribuyéndole necesariamente cualidades propias.

Por otro lado, Benedetti no recurre a la personificación de la calle en su poema Elegir mi paisaje:

“Ah si pudiera elegir mi paisaje

elegiría, robaría esta calle,

esta calle recién atardecida

en la que encarnizadamente revivo

y de la que sé con estricta nostalgia

el número y el nombre de sus setenta árboles”. (Benedetti, 1948).

En lugar de ello le da una importancia contextual, pues es el lugar en donde pasó por invaluables vivencias, dándole de este modo un sentido distinto al concepto de la calle.

3.2.2. DIMENSIÓN SEMIÓTICA

Primer grupo de lexemas y semas del poema “EN LA CALLE”

En este grupo se analizarán los siguientes lexemas “calle”, “yo”, “escolares”, “puerto remoto”, “la calle transpira”, “noches”, “madrugadas”.

Tabla 3 Primer grupo de lexemas

LEXEMA     

SEMAS QUE GENERA

Calle  

ciudad, gente, sociedad, movimiento

Yo

ser, persona, existencia, individuo

Escolares

inexperto, aprendiz, sociedad

Puerto remoto          

lugar, estación lejanía, oculto

La calle transpira

transmisión, comunicación.

Noches          

penumbra, peligro, misterio

Madrugadas

amanecer, despertar

Los lexemas generan la isotopía sociedad. El lexema “calle”, literalmente se entiende que es el espacio de una ciudad. Los lexemas “yo”, “escolares” y “puerto remoto” son elementos que conforman las calles de la ciudad. En cuanto al lexema “la calle transpira”, nos da a entender que el espacio y sus elementos comunican mensajes. Y finalmente los lexemas, “noches”, “madrugadas” indican el transcurso de los días en dicha ciudad. Analizando subjetivamente, el autor quiere dar a conocer una amistad entre el sujeto, podemos afirmar que se refiere a él, con la calle al cual le atribuye el rol de un compañero. Desde otro punto de vista se infiere que el sujeto vive en la ciudad desde que nació y como transcurrió su vida en el tiempo.

Segundo grupo de lexemas y semas del poema “EN LA CALLE”

En este grupo se analizarán los siguientes lexemas: “brazos del viento”, “Viejo Trajinar” y “beso furtivo”.      

Tabla 4 Segundo grupo de lexemas

LEXEMA     

SEMAS QUE GENERA

Beso furtivo

contacto, oculto, afecto, labios

Viejo Trajinar          

acarreo continuo, desplazamiento, actividad

Brazos del viento

frio, calle, desprotección

Se clasificó este segundo grupo de lexemas para comprender las percepciones y sensaciones que experimentó el sujeto (el autor) a lo largo de su vida. Los lexemas “brazos del viento” y “beso furtivo” no quieren decir que; el viento tiene brazos o que las calles tienen labios, sino que es la sensación que el viento y la calle transmiten en el sujeto. En este sentido, describe lo doloroso y lo sublime que puede ser la vida, todo ello complementándose con “viejo trajinar” que da a entender el tiempo en el que se desplazan esas sensaciones.              .

Tercer grupo de lexemas y semas del poema “EN LA CALLE”

En este grupo se analizarán los siguientes lexemas: “amor”, “sombra alargada”, “sonrisas de niño”, “lágrimas de adulto”, “almas sin norte”, “dialogo sin respuesta” y “sueños”.

Tabla 5 Tercer grupo de lexemas

LEXEMA    

SEMAS QUE GENERA

Amor

sentimiento, afecto, pasión

Sombra alargada

oscuridad, opaco, proyección, tiempo

Sonrisas de niño

alegría, sentimiento, sinceridad, inocencia, dulzura, pureza

Lágrimas de adulto

tristeza, sollozo, madurez

Almas sin norte       

espíritu, desorientación

Dialogo sin respuesta         

desentendimiento, monologo

Sueños          

esperanzas, anhelos

Los lexemas: “amor”, “sombra alargada”, “sonrisas de niño”, “lágrimas de adulto”, “almas sin norte”, “dialogo sin respuesta” y “sueños”, expresan sentimientos y emociones positivas y hermosas cuando habla de amor hacia el lugar donde vivió y a los momentos que experimentó, de las sonrisas inocentes que generó ese espacio cuando era niño, de los pasajes en su juventud y de los sueños por cumplir en su futuro adulto. Pero, como la rosa tiene espinas, los sentimientos hermosos van acompañados de dolores sufridos.

Los lexemas que Benedetti utiliza en Elegir mi paisaje ayudan a expresar que la calle también despierta emotividad al igual que para Paniagua, pues para ambos se trata de la calle en donde pasaron, de acuerdo a lo que se puede inferir, sus años dorados.  Es por eso que la calle les evoca sus más entrañables recuerdos.

3.2.3. DIMENSIÓN ENUNCIATIVA

El siguiente análisis se basa en la teoría de la Polifonía de Ducrot (1988). La voz que habla en el poema está configurada en primera persona y tercera persona, puesto que se aprecia el pronombre “yo” hasta en cuatro oportunidades, mientras que el concepto de “la calle” mencionado también en cuatro ocasiones en el poema. Sin embargo, el concepto de “la calle” no necesariamente denota una presencia real, se trata entonces de una intención del autor de transmitir un mensaje poniendo énfasis en el rol de “la calle”.

En este poema podemos apreciar la presencia de un sujeto empírico, es decir el autor que es quien produce el texto como un mensaje propio, el cual se transmite en su propia voz. Sin embargo, también se aprecia la presencia de un sujeto lírico en el concepto de “la calle”, pues el autor le da voz incluyéndola en la suya; “la calle y yo” implica que ambos agentes tienen acción. El destinatario del mensaje no es explicito, sino referencial externo del poema.

En este caso, al crear un sujeto lírico, el autor no se quita protagonismo a sí mismo en su calidad de sujeto empírico cuya finalidad es dar a conocer un mensaje que indica qué son los agentes “la calle y yo” mediante comparaciones, sus acciones y el contexto recurriendo a metáforas.

Del poema se entiende que no es una conversación real la que se efectúa entre los agentes “la calle y yo”, se trata entonces de una charla imaginaria movida por las acciones que suceden en “la calle”; “Las calles y yo conversamos sobre el viejo trajinar del día que se mece en las miradas”, los agentes son comparados con sombras dando a entender que son proyecciones que se presentan en el tiempo, el cual no detiene su paso; “Somos una sombra alargada sobre el perfil del tiempo que aún tiene mis sonrisas de niño, mis lágrimas de adulto”. El contexto en el que algunos agentes como “las palabras” actúan como si tuvieran voluntad propia; Las palabras se mecen tercamente como barcos sin rumbo con los brazos del viento”.

               Si analizamos la presencia de sujetos líricos en Trilce, podremos apreciar que Vallejo asume las acciones del poema VII en un primer momento: “Rumbé sin novedad por la veteada calle” (Vallejo, 1922), pero en cierto momento le cede protagonismo a la calle,  pues es la calle misma con sus atributos propios la que ejerce las acciones: “Cuando la calle está ojerosa de puertas,

y pregona desde descalzos atriles” (Vallejo, 1922).

3.2.4.      DIMENSIÓN PRAGMÁTICA

Factores que condicionaron la producción del poema “EN LA CALLE”

El contexto en que se escribe el poema “EN LA CALLE” abarca el transcurso de la vida del autor. José Paniagua Núñez (JOSPANI) (Puno, 1929), perteneció a una familia acomodada de la época. Tuvo una infancia feliz. Cuando cursaba la secundaria nació el gusto por la poesía. A los doce años tuvo problemas con su padre y rompió lazos con él. Según el poeta es autodidacto. Su primer acercamiento a la literatura fue gracias a un amigo, quien le invita a una reunión de artistas y literatos de la época, y ese suceso se convertiría en el inicio de su vida como escritor. Entonces, el poema “EN LA CALLE” refleja y expresa las experiencias que vivió a lo largo de los años. Al ser un hombre que se formó en la calle, un hombre comprometido con la clase baja y con mucho entusiasmo por la vida, tuvo mucha influencia sociocultural, socioeconómica, y sobre todo cognitiva para la producción del poema.

Actos de habla

Los enunciados constituyen un acto de habla. El enunciador realiza la acción de informar. El poeta describe sucesos de la vida ocurridos en una ciudad y en medio de una sociedad, por tanto, lo que quiere informar no es fingida, y para lograr efectos poéticos atribuye un rol a la calle de la ciudad, el cual es el rol de compañero. De tal manera, a nivel del acto ilocutivo, el enunciador informa sobre su situación transcurrida a lo largo de su vida (Yo y la calle, diálogo sin respuesta - Mientras pasa por nosotros raudamente - La niñez, la juventud, mis sueños). Informa sobre su contexto pasado (Que aún tiene mis sonrisas de niño - Mis lágrimas de adulto), sobre su contexto presente (Las calles y yo conversamos - Sobre el viejo trajinar del día - Que se mece en las miradas) y sobre su contexto futuro por decirlo así, (La calle y yo, dos almas sin norte). Estas expresiones del hablante (poeta), no exigen una respuesta del enunciatario, más bien es una invitación a compartir la situación y condición del hablante, es decir, el enunciador desea que el receptor esté informado y experimente sensaciones y emociones determinadas. En suma, el hablante informa sobre el mundo exterior (sociedad) y nos invita a vivir experiencias únicas a lo largo de nuestra vida.

Para Vallejo es muy distinto el contexto en que escribe sus versos referentes a la calle, pues gran parte de su inspiración con la que compone Trilce proviene de desagradables experiencias en las calles, las cuales lo llevaron a ser injustamente encerrado en la cárcel de Santiago de Chuco.  Es por ello que cuando menciona a la calle en el poema VII se nota que, a diferencia de Jóspani, no la refiere con añoranza sino con cierto malestar: “Doblé la calle por la que raras veces se pasa con bien”. (Vallejo, 1922). El acto ilocutivo del poema VII expresa la intención de informar que el autor andaba por las calles y cómo él las percibía. El acto perlocutivo produce en el oyente o lector la percepción de que la calle tiene cualidades propias de un ser.

5. CONCLUSIONES

El método análisis del discurso permite interpretar el poema desde cuatro dimensiones: Dimensión textual, en ella el poema cumple con los criterios de textualidad. Dimensión enunciativa, en el cual Paniagua se expresa en primera persona incluyendo a la calle misma, no se trata de un “yo” sino de “nosotros”, mientras expresa sentimientos cargados de subjetividad y reflexión. Dimensión semiótica, el poema “En la calle” da a entender que la calle en si es un elemento que vive y siente junto al autor el paso inevitable del tiempo, evocando recuerdos y sensaciones con las que el autor proyecta su nostalgia. Y por último dimensión pragmática el enunciador cumple con transmitir ideas al lector u oyente con la intención de producir reflexión. Por consiguiente, estas dimensiones nos llevaron a una comprensión profunda sobre el poema “En la Calle” de José Paniagua Núñez.

Referencias

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