Resumen
El presente estudio buscó investigar acerca de la relación entre las habilidades sociales y la autoestima. El diseño de la investigación fue no experimental, transversal y correlacional-causal. Los datos fueron recolectados a través de un formulario de Google Forms en el cual se incluyeron los instrumentos, estos fueron la “Escala de autoestima de Rossemberg” y la “Escala de habilidades sociales de Gismero”. Se halló una correlación directa entre los constructos utilizados, donde los puntajes en habilidades sociales explicaron un 30% los puntajes de la autoestima. Adicionalmente se rechazó la hipótesis nula en la correlación entre sexo de los participantes y las habilidades sociales, pues las participantes femeninas obtuvieron menores puntajes en aquel constructo. Mientras que, para la correlación entre el sexo y la autoestima, la hipótesis nula fue aceptada. Finalmente, se concluyó que los bajos niveles en habilidades sociales fungen como un buen predictor de la autoestima, además se encontró que la correlación entre el sexo y las habilidades sociales, sumado a otros factores, suponen un déficit de estas habilidades en la población femenina, lo cual perpetúa aspectos patriarcales y limita aspectos esenciales de la vida social de la mujer.
Palabras clave
1. INTRODUCCIÓN
Los seres humanos logran desarrollar sus habilidades de manera continua en diferentes etapas de maduración a lo largo de su vida, es muy importante el desarrollo adecuado de estas habilidades en su periodo más crítico para un óptimo crecimiento cognitivo, afectivo y social, un ejemplo de esto es el ambiente social universitario y escolar vivido durante la adolescencia (Muñoz & Ramos, 2019). Las habilidades sociales se entenderán como la suma de todo tipo de comunicación verbal y no verbal, situacionales e independientes en su medida, mediante las cuales los individuos expresan sus opiniones, necesidades, preferencias y contexto interpersonal, con el fin de recibir una respuesta que refuerce su comunicación (Gismero, 2000).
Si bien, el sector educativo en Chile ha comenzado una serie de reformas que buscan promover el manejo de las habilidades sociales y la convivencia escolar, este es un proceso paulatino de expectativas de largo plazo, por lo que, actualmente aún se observa el mayor énfasis en la mejora del aspecto intelectual de los estudiantes por sobre el correcto manejo de las habilidades sociales. Este fenómeno educativo, junto a otros factores, podría crear un déficit adaptativo social, que no solo influye en un aspecto individual, sino que tiene consecuencias a nivel cultural, lo cual más tarde durante el desarrollo laboral, se presenta como incapacidad de percibir correctamente a los demás y un débil control emocional (Urdaneta & Morales, 2013).
Desde la psicología del desarrollo, la etapa universitaria común coincide con el periodo de vida llamado adolescencia tardía, la cual se encuentra entre los 18 y los 25 años de edad y se caracteriza en que los jóvenes no se ven a sí mismos como niños, ni tampoco sienten que han alcanzado la adultez. Barrera y Vinet (2017) explican que el desarrollo de las habilidades sociales permite al adolescente en etapa universitaria explorar su propio mundo personal a través de la imagen que el resto tiene de él, lo cual facilita la generación y término de la identidad. El mismo desarrollo de las habilidades sociales en el estudiante universitario puede afectar a cómo se acople a su nuevo ambiente, es decir, un mal manejo de estas, afecta en la apertura del estudiante y la capacidad de acercamiento a los demás, lo que a su vez causa perturbaciones afectivas y cognitivas (Urdaneta & Morales, 2013).
Es un hecho que, la poca importancia dada al manejo de las habilidades sociales, sumado a que la adolescencia es un periodo de grandes desafíos interpersonales para los estudiantes, ha extendido enormemente los problemas de salud mental en los estudiantes universitarios. Con respecto a esto, en Chile ya se han descrito los efectos de la deficiencia en las habilidades sociales, pues existen una gran cantidad de incidencias psicopatológicas en la población de estudiantes universitarios chilenos, sobre todo en trastornos adaptativos, lo cual, coincidentemente corresponde a una dimensión muy importante de las habilidades sociales (Micin & Bagladi, 2011). De esta manera y debido a lo anterior, la información que pretende entregar la presente investigación, radica en el diagnóstico de las habilidades sociales y la autoestima, en una población de estudiantes de educación superior chilenos entre los 18 y 25 años de edad en el contexto de retorno a clases, contexto donde ya se ha descrito en otros países latinoamericanos como Perú, el preocupante declive que han sufrido las habilidades sociales en todas sus dimensiones (Palomino & Oviedo, 2022).
Si bien, la correlación entre las habilidades sociales y la autoestima se ha investigado en otros países hispanohablantes como Argentina, Perú y España (Gualda & Lacunza, 2020; Tacca et al., 2020; Muñoz & Ramos, 2019; Díaz, 2017; Olmedo, 2018), esta correlación aún no ha sido estudiada en Chile. Además, la mayoría de los estudios mencionados correlacionan las variables de autoestima y habilidades sociales en muestras diferentes a estudiantes universitarios, lo cual imposibilita la correcta descripción de las variables en adolescentes tardíos universitarios.
En cuanto a las habilidades sociales, Vigotsky (1988) explica que el conocimiento generado de manera colectiva se internaliza de manera individual a través de procesos cognitivos como la atención. Vigotsky (1988) comprende las habilidades sociales tanto como la capacidad cognitiva de hacer propio el conocimiento generado de manera grupal, como la voluntad de unirse a otros en discusiones dialógicas para crearlo. La Teoría Sociocultural de Vigotsky enlaza lo cognitivo con lo social y explica que a los estudiantes se les debe incentivar a adquirir las habilidades sociales y destrezas comunicacionales, ya que estas le permitirán al individuo desempeñarse en sociedad y no caer en crisis o aflicciones psicológicas (García, 2020). De esta manera, se explica la interacción social como una necesidad de adaptación en función del desarrollo y aprendizaje, por lo tanto, si la sociedad está en constante cambio, el individuo también debe estarlo, y percibir este cambio además de seguirlo dependerá de las habilidades sociales que se dispongan (García, 2020).
Asimismo, la sociabilización se encuentra relacionada con otros factores que inciden en el aprendizaje, la autoestima toma un rol importante y complementario de las habilidades sociales, pues si un individuo no se siente cómodo consigo mismo, mucho menos lo estará con los demás (Huamán et al., 2020).
Entenderemos la autoestima como un sentimiento hacia uno mismo, que puede ser positivo o negativo, el cual se construye por medio de una evaluación de las propias características (Rosenberg, 1965). Rosenberg (1995) separa la autoestima en dos grandes tipos: la autoestima global y la autoestima específica, ya que cada una apunta a diferentes fenómenos y constructos psicológicos. La autoestima específica se encuentra relacionada con la conducta de las personas frente a un dominio en particular, es decir, es singular a los aspectos que constituyen la imagen propia, como lo puede ser la autoestima académica o la autoestima social. En este sentido, se ha demostrado que los niveles bajos de autoestima específica medido en individuos, se correlaciona positivamente con cambios de comportamiento como la timidez o el temor respectivos al área de la autoestima afectada. Ahora, la autoestima global por su lado no está correlacionada con la conducta o aspectos cognitivos de los seres humanos, sino que se ve reflejada en el bienestar personal que manifiestan hacia el mundo. La autoestima global es un mejor indicador de salud mental que la autoestima específica, pues más allá de una conducta específica medida en un individuo, la autoestima global apunta al bienestar percibido e interno, es decir, permite predecir con mayor eficacia trastornos adaptativos y comunicacionales (Rosenberg, 1995). Debido a lo anterior es que en el presente estudio nos focalizamos en la autoestima global, pues esta apunta a correlacionarse de mejor manera con las habilidades sociales por sus efectos similares, es decir, los bajos niveles de autoestima global inciden en la aparición de psicopatologías referentes a las habilidades sociales.
Finalmente, cuando las habilidades sociales y la autoestima no son adecuadamente desarrolladas, las dimensiones que forman estos constructos se pueden convertir en estresores que entorpecen el proceso de aprendizaje (Cabanach et al., 2014). Urdaneta y Morales (2013) explican que una baja autoestima puede afectar de manera negativa a los estudiantes, tanto académicamente como socialmente, siendo uno de sus efectos más notorios la ansiedad social. Esta ansiedad social reduce la eficacia del individuo y produce un temor al rechazo de otros sujetos, lo cual en contexto educativo dificulta a los universitarios a acoplarse a ambientes nuevos y aumenta tanto los niveles de estrés como la posibilidad de que se presente algún tipo de psicopatología (Cabello & Salazar, 2018).
El objetivo principal de la investigación es investigar acerca de la existencia de una correlación directa entre la autoestima y las habilidades sociales en una muestra de estudiantes de educación superior chilenos pertenecientes a la macro zona norte. Por su parte, la hipótesis del presente estudio es que existe una correlación directa y significativa, entre los constructos psicológicos de habilidades sociales y autoestima, en la muestra ya mencionada. Por otro lado, derivados del objetivo principal, los objetivos específicos son, en primer y segundo lugar, describir tanto la autoestima como las habilidades sociales, por separado, en la muestra seleccionada, esto con el fin de generalizar los resultados, luego, en tercer lugar, se espera comparar los puntajes obtenidos en ambas escalas con el sexo de los participantes.
2. MÉTODO
La investigación fue de carácter no experimental, transversal y correlacional-causal según se dicta en los criterios establecidos por Hernández et al. (2010). Los criterios de inclusión para la muestra fueron ser estudiantes de educación superior de edades comprendidas entre los 18 y 25 años de edad, además de residir en la macro zona norte de Chile, para efectos del estudio contempló las regiones de Arica y Parinacota; Tarapacá; Antofagasta; Atacama y Coquimbo. El tamaño de la muestra fue determinado por el software GPower, el cual arrojó que la muestra ideal era de 163 participantes. Finalmente, la muestra se constituyó por un total de 170 participantes, de los cuales 7 debieron ser eliminados en el proceso de depuración de la matriz, lo que arrojó una muestra final de 163 participantes, de los cuales 100 (61,3%) indicaron sexo femenino y 63 (38,7%) masculino.
Luego de ser recolectados, los datos fueron codificados en una hoja de cálculo de Excel, para luego ser analizados en el software Jamovi versión 2.2.5. Los análisis estadísticos realizados en los datos fueron descriptivos e inferenciales. En cuanto a los análisis descriptivos, solo se evaluó la normalidad de la Escala de Autoestima de Rosenberg (1965) y la Escala de Habilidades Sociales de Gismero (2000), esto mediante la prueba estadística de Shapiro-Wilk, esto además del uso de descriptivos frecuenciales para la muestra. A continuación, para los análisis inferenciales entre las escalas se realizó una correlación de Pearson y una regresión lineal. Finalmente, se utilizó una prueba T de student para correlacionar los puntajes totales de las escalas con el sexo de los participantes.
Los instrumentos utilizados fueron la Escala de Autoestima de Rosenberg (1965) y la Escala de Habilidades Sociales de Gismero (2000). La Escala de autoestima de Rosenberg (EAR) fue diseñada por Rosenberg (1965) con el fin de ser una herramienta evaluativa de la autoestima principalmente en adolescentes. Esta escala cuenta con 10 ítems divididos en dos dimensiones: autoestima positiva (5 ítems) y autoestima negativa (5 ítems), las respuestas de estos ítems se encuentran graduadas tipo Likert de 4 puntos, donde 1 es muy en desacuerdo y 4 muy de acuerdo, por otro lado, los ítems pertenecientes a la dimensión de autoestima negativa se puntúan de manera inversa. La EAR ha sido validada al contexto chileno por Rojas-Barahona et al., (2009), donde figuró una confiabilidad general dentro de los valores aceptables, es decir α (0,754) en Alfa de Cronbach. Por nuestro lado, para la presente muestra la confiabilidad resultante de la EAR fue de α (0,902) en Alfa de Cronbach, también dentro de parámetros aceptables.
La Escala de habilidades sociales (EHS) fue propuesta y diseñada por Gismero (2000) con el objetivo de ser un instrumento diagnóstico que comprenda todos los aspectos de las habilidades sociales. La EHS está compuesta por 33 ítems, de los cuales, 28 están redactados en sentido inverso y cinco en sentido positivo, estos ítems se encuentran inmersos en 6 dimensiones pertenecientes a la escala: autoexpresión en situaciones sociales (8 ítems); defensa de los propios derechos como consumidor (5 ítems); expresión de enfado o conformidad (4 ítems); decir no y cortar interacciones (6 ítems); hacer peticiones (5 ítems) e iniciar interacciones positivas con el sexo opuesto (5 ítems). Ahora, el formato de respuesta de la EHS es de tipo Likert de 4 puntos, donde 1 es “no me identifico en absoluto, la mayoría de las veces no me ocurre o no lo haría”; 2 es “más bien no tiene que ver conmigo, aunque alguna vez me ocurra”; 3 es “me describe aproximadamente, aunque no siempre actúe o me sienta así” y 4 es “muy de acuerdo, y me sentiría o actuaría así en la mayoría de los casos”, cabe destacar que los ítems en sentido negativo se puntúan de manera inversa. Finalmente, la EHS en su validación al contexto chileno realizada por Miranda et al., (2014) presentó una excelente confiabilidad de consistencia interna, teniendo un valor de α (0.91) en Alfa de Cronbach. Ahora, en cuanto a nuestra muestra la EHS también presentó buena confiabilidad, pues tuvo un valor de α (0,876) en Alfa de Cronbach.
Además de las escalas utilizadas se utilizó un cuestionario sociodemográfico con el fin de individualizar y clasificar de mejor manera a la muestra. Estas preguntas sociodemográficas fueron edad, sexo y ciudad de residencia.
Los datos fueron recolectados a través de un formulario de Google Forms que tuvo una duración máxima aproximada de 10 minutos, este formulario fue difundido mediante redes sociales como Instagram, WhatsApp y Facebook, además de distribución presencial de panfletos con código QR, todo esto fue llevado a cabo durante un periodo de tiempo comprendido entre agosto y septiembre del año 2022. Cabe destacar que el proceso de investigación fue validado por el Comité de Ética de la Universidad de La Serena.
3. RESULTADOS
En primer lugar, por parte de los objetivos específicos, la muestra fue descrita en términos de los puntajes en la Escala de autoestima de Rosenberg (EAR) (M = 25,9, DE = 5,97, Min = 12, Max = 40) y la Escala de habilidades sociales de Gismero (EHS) (M = 85,2, DE = 17,2, Min = 45, Max = 124) se distingue a través de la media de los puntajes de ambas escalas que la muestra posee niveles positivos superiores a la media teórica de habilidades sociales y autoestima, además el puntaje mínimo y máximo empíricos en comparación al teórico no difiere significativamente lo cual concuerda con la normalidad de la muestra.
La hipótesis principal del presente estudio fue corroborar si existía una correlación entre los constructos de habilidades sociales y autoestima en una muestra de estudiantes de educación superior chilenos pertenecientes a la macro zona norte de Chile. Para comprobar esto y posterior al análisis de normalidad con la prueba estadística de Shapiro-Wilk, realizado tanto en los puntajes de la Escala de habilidades sociales de Gismero (p = 0,34), como en los puntajes de la Escala de autoestima de Rosenberg (p = 0,30). Se utilizó la prueba estadística del Coeficiente de Correlación de Pearson, la cual indicó que la correlación entre ambas variables fue r(163) = 0,53, p = <0,001, es decir, las variables se correlacionaron positivamente con una fuerza media.
Ahora, se realizó una regresión lineal entre la Escala de autoestima de Rosenberg (EAR) y la Escala de habilidades sociales de Gismero (EHS), los puntajes de la EAR fueron regresados considerando los puntajes en la EHS y el sexo que indicaron los participantes en los datos sociodemográficos. Estos predictores explican una parte considerable de la varianza (29%) de los puntajes de la Escala de autoestima (R² = 0,29), F (2, 163) = 32,7, p = <,001. Tan solo el puntaje en la EHS, β = 0,024, p = <0,001, 95% IC [0,420, 0,696], mostró efecto en los puntajes de la EAR, pues el sexo de los participantes, β = 0,86 p = 0,25, 95% IC [-0,448, 0,117], no expuso ningún tipo de efecto significativo por sí solo en los puntajes de la EAR. Para una mayor visualización de los datos consultar la Tabla 1.
Tabla 1
Análisis de regresión de la escala de autoestima de Rosenberg
|
Variables |
Estimador |
Error Estándar |
t |
p |
Estimador Estándar |
95% IC |
|
Constante |
9,76 |
2,04 |
4,79 |
< .001 |
||
|
Escala de Habilidades Sociales |
0,19 |
0,02 |
7,98 |
<0.001 |
0.558 |
[0,420, 0,696] |
|
Sexo |
-0,99 |
0,86 |
-1,15 |
0,25 |
-0.165 |
[-0,448, 0,117] |
|
R² |
0,29 |
Por otro lado, se correlacionaron los puntajes de la Escala de habilidades sociales de Gismero (EHS) y la variable sociodemográfica sexo a través de un análisis T, los participantes de sexo femenino (M = 81,0, DE = 16,54, n = 100) presentaron menor puntaje en la EHS que aquellos que indicaron poseer sexo masculino (M = 91,7, DE = 16,14, n = 63), t(161) = -4,07, p = <0,001, d = -0,66, 95% IC [-0,982, -0,325], lo que indica que existe una correlación entre el sexo y los puntajes de la EHS.
A continuación, en cuanto a la correlación entre los puntajes de la Escala de autoestima de Rosenberg (EAR) y la variable sociodemográfica sexo, los participantes que indicaron poseer sexo femenino (M = 25,5, DE = 6,03, n = 100) tuvieron un puntaje en la EAR muy similar al de los participantes de sexo masculino (M = 26,6, DE = 5,86, n = 63), t(161) = -1,14, p = 0,26, d = 0,18, 95% IC [-0,500, 0,133], es decir, no se demostró la existencia de una diferencia significativa entre el puntaje obtenido por los participantes de sexo femenino y los participantes de sexo masculino. Para una mayor visualización de los análisis T realizado, consultar la Tabla 2.
Tabla 2
Prueba T de Student para Muestras Independientes en función del sexo entre ambas variables.
|
Variables |
Mujer |
Hombre |
t |
p |
d de Cohen |
||
|
M |
DE |
M |
DE |
||||
|
Escala de Habilidades Sociales |
81,0 |
16,54 |
91,7 |
16,14 |
-4,07 |
< 0,001 |
-0,66 |
|
Escala de Autoestima de Rosenberg |
25,5 |
6,03 |
26,6 |
5,86 |
-1,14 |
0,26 |
-0,18 |
4. DISCUSIÓN
El objetivo general del estudio fue investigar acerca de la existencia de una correlación positiva entre la autoestima y las habilidades sociales en una muestra de estudiantes de educación superior chilenos pertenecientes a la macro zona norte. En relación a esto se obtuvo como resultado una correlación positiva no explicada por el azar entre los anteriores constructos, donde las habilidades sociales explicaron un 29% de los puntajes de la autoestima. Lo cual indica que las habilidades sociales pueden llegar a ser un buen predictor de la autoestima en la población de donde se extrajo la muestra. Esto concuerda con investigaciones internacionales, pues en comparación con un estudio realizado por Muñoz y Ramos (2019), cuya muestra e instrumentos son similares a los de la presente investigación, en su estudio encontraron una correlación significativamente directa, pero con un tamaño de efecto bajo. Muñoz y Ramos (2019) utilizaron una muestra conformada por estudiantes universitarios de edades que rondaron entre los 18 y 25 años, en cuanto a sus instrumentos, utilizaron la Escala de habilidades sociales de Gismero y el Inventario de autoestima de Stanley Coopersmith en su versión de adultos. Referente a los aspectos mencionados, no aparecen diferencias significativas en su metodología que puedan explicar la diferencia del tamaño de efecto entre las correlaciones de ambas investigaciones, esto ya que uno de los instrumentos es idéntico y el otro investiga lo mismo, sin mencionar que la autoestima sí es concordante para ambos en un nivel mayoritariamente alto. Una posible explicación al porqué en este paper se halló una correlación de fuerza media en las habilidades sociales en comparación a Muñoz y Ramos (2019), que obtuvieron una correlación de fuerza baja, puede ser la descripción de las muestras utilizadas en ambos estudios, pues la presente muestra demostró poseer habilidades sociales superiores a la media y dentro de todo positivas, mientras que la muestra de su investigación poseía habilidades sociales bajas en la mayoría de sus participantes.
Esta diferencia entre los niveles de habilidades sociales descritos en ambas muestras es bastante interesante de abordar, esto ya que, esta muestra fue recolectada posterior a la pandemia de Covid-19, momento en el que, ya habiendo regresado a la normalidad, se describieron declives en el ámbito universitario de las habilidades sociales (Palomino & Oviedo, 2022). Palomino y Oviedo (2022) utilizaron una muestra compuesta por estudiantes universitarios mayores de 18 años, esto es mayoritariamente coincidente a la presente investigación, sin embargo, en su muestra encontraron niveles de habilidades sociales bajos en la mayoría de los participantes seguido por niveles medios que constituyen menos de la mitad de su muestra. En primer lugar, esto puede ser explicado por la diferencia cultural y social entre los países de las investigaciones, pues tanto la investigación de Muñoz y Ramos (2019) como la de Palomino y Oviedo (2022) fueron realizadas en Perú con muestras de estudiantes universitarios peruanos, mientras que la esta investigación fue realizada en Chile con una muestra obtenida de una macro zona de este. En relación a esto, se puede hipotetizar que las habilidades sociales son mejor desarrolladas y promovidas en Chile en comparación a Perú, como también puede explicarse por las medidas de afrontamiento a la pandemia de Covid-19, donde en Chile permitieron una mejor mantención de las habilidades sociales y una rápida reintegración de estas a la población de estudiantes universitarios. Ahora, en segundo lugar, esta diferencia entre los niveles de habilidades sociales de la presente muestra y la utilizada por Palomino y Oviedo (2022) puede deberse a la composición de esta misma, pues la muestra de Palomino y Oviedo (2022) fue compuesta por un 89% de participantes de sexo femenino, esto es una cantidad exageradamente mayoritaria por sobre los participantes de sexo masculino, mientras que en la muestra de este paper, tan solo 61% indicaron poseer sexo femenino, lo cual, si bien también es mayoría, es mucho más equiparable a los que indicaron poseer sexo masculino. Este factor de la cantidad de participantes de sexo femenino puede ser bastante relevante para la descripción de las habilidades sociales en la muestra, esto ya que, en el análisis de correlación entre el sexo de los participantes y su puntuación de habilidades sociales derivado de uno de los objetivos secundarios de este estudio, se encontró que estas variable sí se correlacionan rechazando el azar, donde los participantes de sexo femenino mostraron poseer menores habilidades sociales que los participantes de sexo masculino.
Lo anterior puede explicar el por qué Palomino y Oviedo (2022), a diferencia de la presente investigación, encontraron un bajo nivel de habilidades sociales en su muestra, pues esta estaba conformada principalmente por participantes de sexo femenino y se ha demostrado que estos poseen menores habilidades sociales que los de sexo masculino.
En base a estos hallazgos se podría suponer que las instituciones de educación superior de la macro zona norte de Chile, en efecto promueven las habilidades sociales y la autoestima en sus estudiantes, esto se puede distinguir en los niveles de nuestra muestra descrita. Sin embargo, esta suposición no se debe asumir como hipótesis. Por otro lado, de existir esta promoción en las habilidades sociales, tendría diferencias significativas en el sexo de los estudiantes, donde las mujeres se encuentran en declive. Este hecho es tremendamente preocupante, pues varias de las dimensiones de la Escala de habilidades sociales de Gismero abordan campos referentes a la defensa de los propios derechos o la expresión de incomodidad frente a situaciones desagradables, lo cual, lamentablemente concuerda con la sumisión característica que se ha buscado activamente eliminar en la población femenina.
La diferencia entre las habilidades sociales de hombres y mujeres debe ser atendida por las instituciones de educación superior en la mayor brevedad posible, ya que estas estudiantes luego de su egreso deberán enfrentarse al mercado laboral y conseguir un empleo que sustente sus vidas, aspecto que se dificultará bastante ante la deficiencia de habilidades sociales y, como se ha descrito en estudios antecedentes, a la larga podría producir déficit adaptativo y desequilibrio emocional (Urdaneta & Morales, 2013). Para concluir con esta idea, se incentiva a las instituciones de educación en todos sus niveles que apliquen talleres o planes de mejora en las habilidades sociales con enfoque de género, pues los efectos negativos apuntan en aquella dirección y deben ser soslayados lo más pronto posible. Sin embargo, de igual manera se ha de destacar la labor general de las instituciones respecto a los constructos tratados, ya que tanto la autoestima como las habilidades sociales en la muestra de este estudio, describieron niveles positivos a modo general y una rápida readaptación post pandemia Covid-19.
A continuación, la investigación realizada por Tacca et al. (2020) también arrojó resultados concordantes con el presente estudio, pues, trabajando con los mismos constructos se halló una correlación positiva entre habilidades sociales y autoestima en estudiantes de educación secundaria con edades comprendidas entre los 16 y 18 años de edad. Tacca et al. (2020) utilizaron instrumentos similares a los usados en esta investigación y esperaban evaluar los mismos constructos en una mayor dimensionalidad, en relación a esto, sus resultados arrojaron una correlación positiva de fuerza media entre las habilidades sociales y la autoestima. En términos de resultados el estudio realizado por Tacca et al. (2020) es bastante cercano a los conseguidos en el presente estudio, ya que ambos obtuvieron una fuerza de correlación similar y en la descripción de su muestra se demostró que los participantes poseen un nivel positivo de habilidades sociales y autoestima. Tacca et al. (2020) destacan que sus resultados son concordantes con varios estudios similares realizados en otros países latinoamericanos, esto sumado a que su estudio fue realizado en Perú, podemos apuntar con mayor enfoque a la explicación relacionada al sexo de los participantes a diferencia de su nacionalidad o el desarrollo en su país. Este hecho nuevamente es observado en la muestra de Tacca et al. (2020) la cual estuvo compuesta en un 69% de participantes de sexo masculino y tan solo un 31% de participantes de sexo femenino.
La gran diferencia entre la cantidad de participantes de sexo masculino y femenino en la investigación de Tacca et al. (2020) en concordancia con nuestro estudio, puede explicar la aparición de la correlación de fuerza media entre la autoestima y las habilidades sociales además de los altos niveles en estos mismos constructos. Es decir, el hecho de que los hombres posean mejores y más desarrolladas habilidades sociales en la muestra de este estudio, vendría a ser una posible hipótesis del por qué Tacca et al. (2020), con su muestra compuesta mayoritariamente por hombres, obtuvo una correlación de fuerza media por sobre Palomino y Oviedo (2022), quienes utilizaron una muestra con una gran mayoría de mujeres en ella.
Adicionalmente y, por otro lado, los objetivos específicos derivados del objetivo general del estudio fueron, en primer y segundo lugar, describir tanto la autoestima como las habilidades sociales por separado en la muestra seleccionada, luego en tercer lugar, se esperó comparar los puntajes obtenidos en ambas escalas con el sexo de los participantes. Con respecto a estos objetivos se describió la muestra en función de los puntajes de las escalas, donde en ambas los participantes manifestaron niveles superiores a la media y positivos de manera general. Además de esto, se halló una correlación entre el sexo de los participantes y las habilidades sociales, donde aquellos que indicaron poseer sexo femenino se vieron con un puntaje menor en las habilidades sociales que los de sexo masculino, cabe destacar que el sexo no correlacionó con la variable autoestima y se aceptó el azar.
En relación a estos objetivos específicos, una investigación que concuerda en gran medida con los resultados del presente estudio fue la llevada a cabo por Olmedo (2018), la cual también arrojó como resultado una correlación positiva entre las habilidades sociales y dimensiones de la autoestima de los participantes, sin embargo, esta fue de fuerza débil y su muestra fue de un rango diferente, ya que su investigación fue dirigida a niños y adolescentes. Olmedo (2018) utilizando una muestra de estudiantes niños y adolescentes peruanos encontraron que existe una correlación positiva entre la autoestima y las dimensiones de las habilidades sociales “ansiedad social/timidez” y “retraimiento social”, esto quiere decir que ambos efectos no aparecen o se aplacan a medida que aumenta la autoestima, pues su instrumento de medición de las habilidades sociales funge como cuestionario de respuestas cerradas. El aspecto interesante de los resultados obtenidos por Olmedo (2018) es que utilizó una muestra más variada en edad, esto es desde los 10 años a los 19 años, aspecto que ayuda a vislumbrar la diferencia en la descripción de la muestra con respecto a su edad. Olmedo (2018) encontró que tanto las habilidades sociales como la autoestima aumentan de manera general conforme los participantes tenían mayor edad, e incluso demostró que ciertos modos discursivos de las habilidades sociales cambian o desaparecen entre las diferentes edades.
En cuanto a la descripción de la muestra recolectada en esta investigación, el nivel positivo de habilidades sociales y autoestima en los participantes concuerdan mayoritariamente con los expuestos por Olmedo (2018) en las edades finales de su muestra, es decir, aquellos participantes que indicaron poseer 19 años de edad. Esto halla su explicación principalmente en los periodos de vida que se exponen en ambas investigaciones, pues tanto esta muestra como la de Olmedo (2018) coinciden en participantes adolescentes tardíos, los cuales se han definido como un punto medio entre la adultez y la adolescencia, y se ha mencionado anteriormente en el estudio que modelan su forma de percibir el mundo en base a sus habilidades sociales y la interacción con sus pares (Barrera & Vinet, 2017). Para finalizar este punto, la presente investigación demuestra que la población de estudiantes de educación superior presentes en la macro zona norte de Chile poseen niveles positivos de autoestima y habilidades sociales, lo cual concuerda con rangos etarios similares en distintos países latinoamericanos, hecho que a su vez ya había sido expuesto. Sin embargo, los niveles en el constructo de habilidades sociales difieren en cuanto a sexo de los participantes, aspecto que ha sido invisibilizado en el sector educativo y puede ser el causante de varios problemas de percepción de género a nivel social.
Ahora, las limitaciones del presente estudio fueron principalmente dos y de distinta índole, en primer lugar, el método de recolección de participantes y los instrumentos en sí fueron respondidos mayoritariamente en línea, por lo que los investigadores no se encontraron capaces de corroborar la información que los participantes afirmaban poseer, es decir, pudo haber respondido un menor de edad y haberse hecho pasar por mayor. Finalmente, en segundo lugar, el tamaño muestral también fungió como un importante limitante en la investigación, esto ya que se alcanzó el mínimo justo de participantes y no se pueden generalizar efectivamente los resultados a través de una muestra tan escasa.
5. CONCLUSIÓN
El objetivo principal de este estudio fue determinar si existía una correlación entre habilidades sociales y autoestima en estudiantes de educación superior chilenos, entre los 18 y 25 años de edad, pertenecientes a la macro zona norte, este objetivo fue corroborado en el presente estudio, pues sí existe una correlación directa y lineal entre ambos constructos, donde las habilidades sociales explicaron un 29% de los puntajes de la autoestima.
Respecto a la descripción de los participantes se pudo determinar que tanto hombres como mujeres poseían niveles positivos tanto de autoestima, como de habilidades sociales, no difiriendo de manera significativa con la media teórica.
Por otro lado, se logró definir que, en la muestra utilizada, existe una relación entre el sexo y las habilidades sociales según los resultados obtenidos por la escala, sin embargo, esto no es igual en el constructo de autoestima, donde no se pudo hallar una correlación entre la escala utilizada y el sexo de los participantes.
Para finalizar, se insta a la comunidad científica, a continuar abordando e investigando acerca de las habilidades sociales y la autoestima en más poblaciones y distintos rangos etarios, esto para poder vislumbrar correctamente los efectos que el declive en estas habilidades tiene en la población y la sociedad en general. Además, se invita a más investigadores a indagar en la diferencia de habilidades sociales entre participantes masculinos y femeninos, pues los resultados entregados en este estudio son realmente preocupantes y sacan a la luz un hecho que se ha mantenido oculto durante bastante tiempo, debilitando las estructuras sociales e incluso perpetuando aspectos patriarcales de la sociedad.
Conflicto de intereses / Competing interests:
Los autores declaran que el presente proyecto no representa ningún conflicto de intereses.
Rol de los autores / Authors Roles:
Nicole Alfaro: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, recursos, software, supervisión, validación, visualización, administración del proyecto, escritura-preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.
Diego Muñoz: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.
Valentina Romero: Conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, escritura -preparación del borrador original, escritura -revisar & amp; edición.
Fuentes de financiamiento / Funding:
Las fuentes de financiación que dieron lugar a la investigación son de carácter personal y motivación profesional.
Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:
Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.
Referencias
- Barrera-Herrera, A., & Vinet, E. V. (2017). Adultez Emergente y características culturales de la etapa en universitarios chilenos. Terapia psicológica, 35(1), 47-56. https://doi.org/10.4067/S0718-48082017000100005
- Cabanach, R., Souto, A., Rodríguez, C., & Del Mar, M. (2014). Relaciones entre autoestima y estresores percibidos en estudiantes universitarios. European Journal of Education and Psychology, 55. https://www.redalyc.org/pdf/1293/129330657004.pdf
- Cabello, V., & Salazar, I. (2018). La autoestima y su relación con la ansiedad social y las habilidades sociales. Psicología Conductual, 26 (1), 23-53. https://behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2018/09/02.Caballo_26-1a.pdf
- Díaz, K. (2017) Autoestima y habilidades sociales en estudiantes del quinto de secundaria, Red 2 - Ugel 1, San Juan de Miraflores, 2017 [Tesis de pregrado, Universidad Cesar Vallejo] Repositorio Digital Institucional. https://cutt.ly/B6oqBAQ
- García, J. G. (2020). El constructivismo en la educación y el aporte de la teoría sociocultural de Vygotsky para comprender la construcción del conocimiento en el ser humano. Dilemas Contemporáneos: Educación, Política y Valores.
- Gismero, E. (2000). EHS: Escala de Habilidades Sociales. Madrid: TEA
- Gualda, G. & Lacunza, A. (2020). Autoestima y habilidades sociales en niños y niñas del gran san miguel de Tucumán, Argentina. Revista Argentina Salud Pública, 11 (42) 22-31. http://www.scielo.org.ar/pdf/rasp/v11n42/1853-810X-rasp-11-42-22.pdf
- Hernández, R., Fernández, C. & del Pilar, M. (2010). Metodología de la investigación. (5a ed.). McGRAW-HILL.
- Huamán, D. R. T., Cordero, R. C., & Huaycho, R. Q. (2020). Habilidades sociales, autoconcepto y autoestima en adolescentes peruanos de educación secundaria. International Journal of Sociology of Education, 9(3), 293-324.
- Micin, S., & Bagladi, V. (2011). Salud mental en estudiantes universitarios: incidencia de psicopatología y antecedentes de conducta suicida en población que acude a un servicio de salud estudiantil. Terapia psicológica, 29(1), 53-64.
- Miranda-Zapata, E., Riquelme-Mella, E., Cifuentes-Cid, H., & Riquelme-Bravo, P. (2014). Análisis factorial confirmatorio de la Escala de habilidades sociales en universitarios chilenos. Revista latinoamericana de psicología, 46(2), 73-82.
- Muñoz, D. & Ramos, E. (2019). Habilidades sociales y autoestima en estudiantes universitarios del primer ciclo de Psicología de una universidad privada lima-norte 2019-2 [Tesis de Licenciatura, Universidad Privada del Norte] Repositorio Institucional UPN https://cutt.ly/N6owkec
- Olmedo, Y. (2018) Relación entre las habilidades sociales y autoestima en niños y adolescentes [Trabajo de Integración Final, UADE] Repositorio Institucional UADE. https://cutt.ly/G6owYis
- Palomino Zevallos, E. E., & Oviedo Mamani, Z. N. (2022). Habilidades sociales y ansiedad social debido al confinamiento por Covid-19 en universitarios, Arequipa, 2021. [Tesis de Licenciatura, Universidad Católica San Pablo].
- Rojas-Barahona, C. A., Zegers, B., & Förster, C. E. (2009). La escala de autoestima de Rosenberg: Validación para Chile en una muestra de jóvenes adultos, adultos y adultos mayores. Revista médica de Chile, 137(6), 791-800.
- Rosenberg M, Schooler C, Schoenbach C, Rosenberg F (1995). Global self-esteem and specific self-esteem. Amer Socio Rev 1995; 60: 141-56.
- Rosenberg, M. (1965). Society and the adolescent self-image. Princeton: Princeton University Press.
- Tacca, D., Cordero R. y Huaycho R. (2020) Habilidades sociales, autoconcepto y autoestima en adolescentes peruanos de educación secundaria. International Journal of Sociology of Education, 9 (3) 293-324. https://hipatiapress.com/hpjournals/index.php/rise/article/view/5186/3171
- Urdaneta, G., & Morales, M. (2013). Manejo de habilidades sociales e inteligencia emocional en ambientes universitarios. REDHECS: Revista electrónica de Humanidades, Educación y Comunicación, 8 (14), 40-60. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4339639
- Vygotsky, L., S. (1988). El desarrollo de los procesos psicológicos superiors. Grijalbo: España.