Revista Estudios Psicológicos. (2024). Vol. 4 Num. 4. pags. 37-54

Revista Estudios Psicológicos https://revistas.inudi.edu.pe/rep ISSN: 2788-6506 ISSN-L: 2788-6492 Editada por: Instituto Universitario de Innovación Ciencia y Tecnología Inudi Perú
Artículo original

Primeros auxilios psicológicos a menores tras el huracán Otis en Acapulco, México

DOI: https://doi.org/10.35622/j.rep.2024.04.003

Resumen

El huracán Otis, de categoría cinco, azotó las ciudades de Acapulco y Coyuca de Benítez (Guerrero) el 25 de octubre de 2023 a las 00:25 horas. Este fenómeno destruyó gran parte de la infraestructura de las ciudades mencionadas, afectando a la población acapulqueña y coyuquense en sus bienes materiales y personales. El objetivo del presente estudio es comprender las experiencias de los niños, niñas y adolescentes de Acapulco, con la intención de proporcionarles una adecuada gestión emocional que facilite la activación de sus estrategias de afrontamiento, minimice un daño psicológico a futuro y, si se requiere, derivarlos a instancias especializadas. El fin último de este programa es contribuir a la salud y el bienestar comunitario. El método utilizado fue cualitativo, con un diseño fenomenológico hermenéutico y un análisis de categorías temáticas. La muestra estuvo compuesta por 34 menores. Los instrumentos empleados fueron la observación participante y el diario de campo, mientras que las técnicas aplicadas incluyeron la narrativa, el dibujo expresivo libre y los cuentos infantiles. Entre los resultados, se identificó el desarrollo de funciones adaptativas en los menores para afrontar la situación. Aquellos que presentaron problemas psicosociales y de salud mental fueron derivados a instancias especializadas. Se constató que el apoyo psicológico mitigó el impacto psicoemocional de la experiencia. Se recomienda generar más espacios para que los menores expresen las situaciones problemáticas que enfrentan, así como fomentar el desarrollo de sus habilidades socioemocionales.

1. INTRODUCCIÓN

Los desastres naturales forman parte de nuestras vidas; sin embargo, el impacto que tienen en la población afectada les puede generar crisis de tipo económica, social, físicas o psicoemocionales. En este tenor, el cambio climático ha tenido efectos negativos para que cada vez los desastres naturales aumenten de nivel y constancia. En ese sentido, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2023), afirma que los niños son la población más vulnerable durante y posterior de cualquier desastre. Asimismo, manifiesta que aproximadamente, mil millones menores a nivel mundial se encuentran en un riesgo extremadamente alto de sufrir desastres climáticos, entre otros. En cuanto a América Latina y el Caribe, 9 de cada 10 menores han experimentado al menos dos fenómenos climáticos; en otras palabras, 1,5 millones de infantes han sido afectados por desastres naturales (UNICEF, 2022).

La preocupación internacional por el cuidado del medio ambiente surgió hace cinco décadas con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 1972), que contó con la participación de 113 países y sentó las bases para la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) –el primer organismo de la ONU dedicado exclusivamente a esta materia– (ONU, 1972). Dos décadas después, en 1992, se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida como Cumbre de la Tierra (Río 92). Este evento marcó un hito al establecer una agenda global para el desarrollo sostenible y adoptar tres convenios internacionales: el Convenio sobre la Diversidad Biológica (1992), la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, 1992) y la Convención de Lucha contra la Desertificación (CNULD, 1994).

Pese a estos avances, los resultados han sido limitados: desde 1992 se ha perdido el 12% de la biodiversidad global y los efectos del cambio climático se han intensificado en lugar de mitigarse (ONU, 1992). Esto motivó que, en junio de 2012, los países se reunieran nuevamente en Río de Janeiro para conmemorar el 20.º aniversario de la Cumbre de la Tierra en un evento denominado Río+20. Aunque esta conferencia buscó equilibrar las dimensiones ambiental, social y económica, no logró priorizar estrategias concretas de sostenibilidad ambiental, lo que –según Ignacio González y London (2021)– obstaculiza el desarrollo humano integral. Este escenario evidencia que, sin programas efectivos para contener el deterioro ambiental, los desastres naturales continuarán aumentando en frecuencia e intensidad.

El huracán Otis, ocurrido el 25 de octubre de 2023 a las 00:25 h en Acapulco y Coyuca de Benítez (Guerrero), alcanzó la categoría 5 –la máxima en la escala Saffir-Simpson–, destruyendo gran parte de la infraestructura urbana y generando miedo, angustia y estrés en la población (Vacas, 2024). Según Hansen (2023), el huracán Otis se convirtió en uno de los huracanes más intensos registrados en el Pacífico mexicano, evolucionando de tormenta tropical a categoría 5 en menos de 12 horas. Sus vientos derribaron tendidos eléctricos, arrancaron árboles de raíz, provocaron inundaciones masivas y deslizamientos de tierra, además de causar daños ecológicos irreparables en los bosques tropicales aledaños.

En otro ámbito, UNICEF (s.f.) define que el término "niño" engloba a niñas, niños y adolescentes (mujeres y hombres) menores de 18 años, un concepto clave para contextualizar intervenciones psicoemocionales en menores afectados por desastres. Los primeros auxilios psicológicos consisten en un acompañamiento empático y cordial a las personas tras un evento traumático, con el fin de generar confianza y facilitar la expresión de emociones derivadas del suceso (López et al., 2016). Magaña y Rodríguez (2015) los definen como "una herramienta de resiliencia comunitaria para brindar confort básico, apoyo práctico y recursos durante y después de emergencias" (p. 2). La resiliencia comunitaria, por su parte, se entiende como la capacidad de una comunidad para recuperarse de un desastre, promoviendo acciones inmediatas que restablezcan –o mejoren– la salud y el bienestar colectivo (López et al., 2016). Implementar estos auxilios tras un desastre natural o antropogénico puede prevenir la exacerbación de emociones negativas y reducir el riesgo de trastornos mentales.

Córdova-Cando et al. (2021) señalan que las emociones son respuestas automáticas a eventos inesperados que preparan al organismo para actuar. En este contexto, se priorizan las seis emociones básicas propuestas por Ekman: “alegría, tristeza, miedo, ira, asco y sorpresa” (citado en Mora Pacheco, 2023, p. 70). Contar con herramientas efectivas que faciliten la expresión emocional a través de narrativas, dibujos o cuentos infantiles permitiría que los menores procesen sus emociones y alcancen bienestar psicoemocional. Por lo tanto, si se cuenta con herramientas rápidas y efectivas para procesar o reencuadrar las emociones y los eventos que se experimentan tras un desastre, éstas nos permitirán analizar de mejor forma nuestra conducta normalizando las emociones experimentadas promoviendo el autocontrol ante situaciones futuras. Y, sobre todo, permitirá gestionar las emociones y generar salud y bienestar en las personas que experimentaron una situación de desastre.

Es importante destacar la diferencia entre estos tres conceptos: emergencias, desastres y catástrofe. Según la Comunidad Andina (2018), una emergencia es un evento repentino que afecta a una población específica, pero cuyos efectos pueden ser gestionados con los recursos locales, sin necesidad de asistencia externa. Por otro lado, los desastres son eventos de mayor magnitud que superan la capacidad de respuesta de la comunidad afectada, generando una interrupción significativa en su funcionamiento normal y requiriendo, en muchos casos, apoyo externo para su atención; por último, las catástrofes, son eventos de gran escala que impactan a toda una comunidad o región, destruyendo infraestructuras, alterando el entorno de manera permanente y generando una disrupción profunda en las estructuras sociales y económicas, lo que hace indispensable la intervención de ayuda externa para la recuperación. Asimismo, en las catástrofes, la no operatividad de los sistemas esenciales afecta gravemente la cotidianidad de la población.

Los desastres naturales son fenómenos muy comunes en nuestra región; sin embargo, el Otis, fue un huracán que adquirió la categoría cinco en la escala Saffir-Simpson; por lo que, con esta clasificación, el Otis desarrolló la fase de mayor peligro (Redacción National Geographic, 2023). En ese sentido, este huracán fue muy devastador, las ciudades de Acapulco y Coyuca fueron donde impactó con más fuerza afectando a la población en general, a hoteles, viviendas, negocios, tirando árboles, postes de electricidad, mascotas, muebles, entre otros.

Precisamente, los desastres naturales son crisis experimentadas por la comunidad. En este tenor, es menester entender el significado de crisis. Para Slaikeu (1990), crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, que se caracteriza principalmente, por la incapacidad de la persona para abordar situaciones individuales utilizando métodos habituales para solucionar problemas. Por otra parte, Fouce Fernández (2018), la define como:

una crisis es algo puntual para lo que se nos exige un esfuerzo puntual y momentáneo de respuesta, llevamos o llevan años manteniendo un marco de interpretación de la realidad que hable de una crisis profunda y permanente que, por tanto, obligue a tomar medidas siempre excepcionales y únicas, esfuerzos que no se nos pedirían en otras circunstancias (p. 228).

La atención prioritaria de los primeros auxilios psicológicos debe dirigirse a grupos en situación de vulnerabilidad, ya que esta intervención busca ayudar a las personas en crisis a movilizar sus recursos internos para hallar soluciones inmediatas o ser canalizadas a instituciones especializadas. En el caso de los infantes, hablar sobre las emociones generadas por desastres naturales les permite procesar la situación de manera natural, desarrollar estrategias para mejorar la convivencia consigo mismos y con otros, y fortalecer su resiliencia (UNICEF, 2023).

En otro tenor, la emergencia es una situación anormal que acontece de manera repentina que puede causar daño a la población en general; además, puede producir un riesgo excesivo para la seguridad e integridad de la población. En este sentido, las emergencias no se pueden prevenir; empero, si se puede mitigar el daño si se atienden de manera inmediata (Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción [CNIC], 2015).

Por otro lado, se considera desastre natural cuando un suceso, ya sea de origen natural o causado por el ser humano, representa una amenaza para la población. Un desastre ocurre cuando coinciden tres condiciones: a) la población habita en zonas de alto riesgo, como áreas cercanas a volcanes activos, terrenos con peligro de deslizamientos o riberas de ríos propensos a desbordamientos; b) se produce un fenómeno de gran intensidad, ya sea natural o generado por el ser humano, como incendios forestales; y c) el evento provoca daños significativos en la comunidad (UNICEF, 2019).

Desde la perspectiva de la seguridad humana, se estudian los riesgos y amenazas que enfrentan las personas y comunidades. Este enfoque está alineado con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), abordando las inseguridades generadas por situaciones que amenazan el bienestar y las vidas de las personas o de la comunidad que los coloque en posición de vulnerabilidad (Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, 2024); en ese sentido, se centra en la dimensión de salud mental, personal y comunitaria.  Mediante la intervención psicosocial, se promueven medidas de atención para que los infantes superen las adversidades experimentadas tras el huracán Otis; potenciando el desarrollo de la resiliencia desde la promoción de procesos participativos, reforzando su capacidad de gestionar las emociones experimentadas y sentidas. Para hacer frente a esta problemática, no es suficiente atender de manera individual cada uno de los casos; es imprescindible atenderlos de forma participativa y comunitaria. Solo así, los menores se sentirán protegidos en todas las áreas de su vida para alcanzar el bienestar emocional y el respeto a sus derechos y dignidad humana (United Nations Trust Fund for Human Security, 2016). Por tal motivo, este estudio aporta a las instituciones gubernamentales, específicamente a las de Salud, a las ONGs, a los docentes y sobre todo padres de familia la necesidad imperativa de visibilizar y proveer espacios de atención a los niños y adolescentes en situaciones de contingencias y emergencias.

El objetivo de este estudio es comprender las experiencias de los menores con la intención de proporcionarles una adecuada gestión emocional que facilite la activación de sus estrategias de afrontamiento, minimizar un daño psicológico a futuro y, si se requiere, derivarlos a instancias especializadas. Esta atención psicológica, tiene como fin último contribuir a la salud y bienestar comunitario.

2. MÉTODO

El método empleado en el presente estudio para la aplicación del programa es de tipo cualitativo. Esta perspectiva permite recuperar las subjetividades, en este caso, de la niñez, con el objetivo de comprender la realidad social a través del raciocinio inductivo y la construcción teórica. El enfoque se centra en fenómenos como el huracán Otis y situaciones cotidianas, captando las vivencias y experiencias de los infantes para lograr una comprensión más profunda de su realidad. Además, busca aproximarse al conocimiento de la realidad social a través de las experiencias de los menores involucrados en el fenómeno (Grinnell, 1997). Se ocupó el método fenomenológico hermenéutico porque se centra en cómo los infantes percibieron y dan sentido a estas experiencias y los significados que las rodean (Fuster, 2019). Por lo que, este método permitió explorar y comprender cómo los menores experimentaron el huracán el fenómeno, sus emociones, reacciones y las implicaciones psicológicas y sociales de vivir tal catástrofe.). Además, para el análisis de las narrativas presentadas por la niñez se manejó una categoría de análisis temática; en ese sentido, la técnica narrativa recupera las historias de vida y los mundos intersubjetivos; es a partir de la reconstrucción comunicativa e interactiva de dichas experiencias internas donde los sentidos y significados se materializan en el diálogo, en la observación y participación directa.

En ese sentido, se pudieron recuperar historias de la experiencia del huracán mediante la técnica narrativa. La población está representada por 34 menores entre 4 y 15 años; de los cuales, 19 fueron mujeres y 15 hombres de Acapulco que se encontraban cobijados en espacios dispuestos como albergues diurnos en iglesias católicas y a los cuales se les proporcionaron los primeros auxilios psicológicos. Los menores fueron seleccionados por muestreo no probabilístico y por conveniencia (Otzen y Manterola, 2017), según las características y criterio de las investigadoras del presente estudio. Los criterios de inclusión fueron los siguientes: que hayan experimentado los efectos del huracán Otis en Acapulco, que estuvieran refugiados en los albergues de las iglesias católicas que funcionaban como albergues diurnos y que asistían y daban cobijo a habitantes de colonias de la periferia de Acapulco, que por estar en condición de empobrecimiento y desigualdad habían sufrido en mayor medida los embates del huracán: Colonia Paraíso Escondido; colonia Emiliano Zapata; Colonia Potrerillo; Colonia Renacimiento y Colonia Pancho Villa (en la parte alta de Acapulco, donde hubo derrumbes); y que fueran menores de edad.

Se cumplió con los principios éticos de acuerdo con el artículo 17 del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud (Secretaría de salud, 2014), para lo cual se les explicó a las madres de familia sobre el proceso del programa y se les invitó a firmar el Oficio de Consentimiento Informado si estaban de acuerdo en que sus hijos experimentaran dicho proceso. Asimismo, los instrumentos de recolección de datos fueron las propias narrativas como los dibujos, la observación participante y el diario de campo.  Cabe resaltar que el
“Programa Primeros Auxilios Psicológicos” consistió en aplicar un conjunto de técnicas enfocadas a que los niños y adolescentes expresaran su experiencia traumática tras el huracán a través de la expresión oral y escrita. Para ello, se acudió a los albergues de día de las iglesias durante la segunda semana posterior al huracán (del 8 al 25 de noviembre de 2023).

Los primeros auxilios tienen su propia metodología, para el objetivo del presente trabajo era importante ocuparla, no sólo para atender a la niñez; sino también como mecanismo de evaluación, de cómo se encontraba la niñez antes y después de la aplicación de los primeros auxilios psicológicos. Así, de esta manera la observación participante, el corpus discursivo de la niñez generada a través de la aplicación de las técnicas narrativas y los dibujos sirvieron como instrumentos de evaluación.

Procedimiento

A continuación, se detallan los instrumentos y técnicas utilizados en este estudio.

Se acudió a las iglesias previamente mencionadas, donde se llevó a cabo una observación participante y se registraron datos en el diario de campo. Posteriormente, se solicitó autorización a las madres de familia reunidas para aplicar el programa a sus hijos. En caso de estar de acuerdo, firmaban el Oficio de Consentimiento Informado. Seguidamente, se trabajó terapéuticamente con los menores, aplicándoles diversas técnicas.

-        Observación participante: este instrumento se empleó con el propósito de recolectar información sobre la experiencia de los menores ante el fenómeno (Sanjuán Núñez, 2019). Permitió observar los efectos del huracán Otis en los contextos de los niños asistidos, como postes de energía eléctrica y árboles derrumbados, casas sin techos ni ventanas, muebles esparcidos en las calles, así como basura y escombros que obstaculizaban el acceso a las colonias afectadas. También se pudo evidenciar a personas buscando alimentos básicos como agua y comida, además de notar expresiones de tristeza y preocupación, especialmente entre los menores.

-        Diario de campo: mediante este instrumento, se registraron todas las observaciones sobre la situación del contexto (Luna-Gijón et al., 2022).

Es importante destacar que se realizó una dinámica para generar confianza y rapport a los niños, se les facilitó un juego de mesa llamado Destreza, el cual consiste en ir colocando las piezas de las figuras en su espacio correspondiente antes de que se termine el tiempo, para esto, el juego cuenta con un temporizador que hace un sonido fuerte cuando se termina el plazo.

Técnicas empleadas

Narrativa

Esta técnica sirve para que los menores, al experimentar la realidad y contarla, logran que las cosas cobren sentido, y para ello, tienen que organizar su experiencia de los sucesos en forma de representaciones mentales a fin de adquirir un relato coherente de sí mismo y del mundo que lo rodea (Aznárez Urbieta, 2010). Los niños narraron y escribieron su experiencia en una hoja, se trabajó con tres preguntas básicas realizadas a los infantes:

  1. Cuéntame

-        ¿Qué pasó?

  1. Y ahora, ¿cómo te sientes?

-        ¿Cómo estás?

-        ¿Con quienes cuentas? (familiares, amigos, escuela, etc.)

  1. A partir de hoy

-     ¿Qué piensas hacer?

Para finalizar, se les devuelve una fortaleza como reconocimiento y refuerzo positivo.

Dicha técnica sirvió para explorar en los menores desde sus narrativas cómo fue registrada esta experiencia emocional del fenómeno Otis y también sirvió para explorar los recursos con los que contaban.

Técnica del dibujo expresivo libre

Con esta técnica, los niños lograron reflejar y plasmar mediante el dibujo toda su experiencia vivida. Se les invitó a dibujar su vivencia durante el huracán Otis, con la siguiente instrucción: “Dibuja lo que te pasó” o “lo que viviste y experimentaste”. Una vez realizado el dibujo, se les hicieron preguntas para profundizar en su experiencia: 

1. Platícame qué dibujaste. 

2. ¿Estás en el dibujo? 

3. ¿Qué estabas haciendo? 

4. ¿Cómo te sentías cuando llegó el huracán? 

5. ¿Lloraste? 

6. ¿Cómo estaba tu familia en ese momento? 

Todos los niños de las comunidades mencionadas se dibujaron y expresaron lo que sintieron durante el huracán. Después de que compartieron sus experiencias, se les brindó retroalimentación basada en su discurso y dibujo, destacando aspectos positivos: 

“Con lo que has dicho o has dibujado… me doy cuenta que eres un niño/a… (nombrar alguna característica como valiente, justo, bondadoso, amable, agradecido, sabio, empático, decidido, etc.) me doy cuenta también que cuentas con... (redes familiares, espirituales, sociales de apoyo y áreas de salud conservadas como padres, familia, techo, mesa, juguetes, etc.) y sé que puedes seguir adelante porque tienes... (nombrar su capacidad más fuerte de afrontamiento: inteligencia social, sabiduría, justicia, amor, gratitud, creatividad, sentido de vida, etc.) y eres un niño muy inteligente, lo he visto”.

De esta manera, se les reconoció una fortaleza basada en lo que expresaron: sus características personales, las redes de apoyo con las que cuentan (familiares, espirituales y sociales) y su capacidad de afrontamiento.

Técnica de cuentos infantiles

El trabajo terapéutico se desarrolló a partir de la metodología de Montoya (2000), utilizando tres técnicas principales: la Narrativa, el Dibujo expresivo infantil y los Cuentos infantiles. La Narrativa, basada en la libertad de contar una historia alternativa del problema, permitió a los niños relatar su experiencia tras el huracán, destacando los valores que mostraron durante el fenómeno y rompiendo con un lenguaje patologizante para promover una postura más satisfactoria del ser y estar en la vida (Pacheco y Serrabona, 2019). El Dibujo expresivo infantil, según Montoya (2000), facilitó que los menores plasmaran libremente lo vivido durante el huracán Otis, expresando sus emociones y experiencias a través de esta herramienta. Por su parte, los Cuentos infantiles se emplearon como técnica de contención emocional, creando espacios de comunicación abierta donde los niños pudieron compartir emociones y desarrollar comprensión y empatía, lo que les ayudó a relacionarse de manera más efectiva y afectiva (Ibarrola, 2016).

Esta técnica se utilizó como metáfora de acuerdo con las emociones manifestadas durante el fenómeno meteorológico, ofreciendo a los menores cuentos con historias exitosas relacionadas con esas emociones, lo que les brindó un espacio simbólico para agilizar los procesos de elaboración y recuperación tras el huracán Otis.

De acuerdo con la emoción referida durante la experiencia de la catástrofe Otis, a los menores se les leyó un cuento, los cuales conllevan un mensaje alentador:

-          Ardilla miedosa y los tres cerditos.

-          Ramón preocupón.

-          Atrapados.

-          El corazón y la botella.

3. RESULTADOS

A través de la observación previa y posterior a la implementación del Programa de Primeros Auxilios Psicológicos, se evidenció que la intervención permitió a los menores afrontar y reducir los efectos traumáticos del huracán Otis, favoreciendo sus funciones adaptativas.
Tabla 1
Categorías de análisis

Descripción del fenómeno

Impacto material y daños

Emociones y reacciones

Respuestas de supervivencia

Red familiar

Perspectiva a futuro

“El huracán era un remolino gigante que empujó láminas por todas partes”.

Se volaron las láminas de mi casa.

Me asusté mucho, temblaba y lloré.

Nos salimos a la mitad de la noche a refugiarnos con los vecinos.

Cuento con mi mamá, hermana y abuelitos.

Nada, no quiero que llueva.

El huracán se veía como un remolino.

Tiró láminas por todas partes. Cayó un árbol en la ventana de mi casa.

Sentí mucho miedo.

Mis abuelos y yo nos guarecimos en el closet.

Tengo a mis padres y hermanos.

No sé.

“Se oía muy feo el aire”.

No había luz en mi casa.

Me asusté, tuve mucho miedo.

Les dimos refugio a unos vecinos en mi hogar.

Tengo a mis padres, hermanos y abuelito.

No sé.

El huracán iba a tirar mi casa; mi mamá dijo que el huracán tiraría la casa.

Se cayeron las láminas de mi casa y todo se mojó.

Tenía mucho miedo.

Nos salimos de la casa porque se cayeron las láminas.

Cuento con mi abuelita, mis padres, hermanos y las personas de la colonia.

No sé.

El huracán voló las láminas de la casa de mis abuelos. Se escuchaba el aire muy feo.

El huracán se llevó todo: tiró las láminas y se llevó mis juguetes.

Sentí tristeza.

No podíamos salir; hice un hueco pequeño y salí a pedir ayuda a los vecinos. Abrieron camino para que bajáramos y nos quedamos en el piso de abajo.

Tengo a mi mamá y a mi papá.

No sé.

El aire hacía que retumbaran las paredes.

Se cayó la pared de mi casa y se movió todo; se mojaron todas mis cosas.

Sentí mucho miedo.

Estuve deteniendo la puerta porque el aire la azotaba.

Cuento con mis padres y hermanos.

No sé.

El huracán se veía como un remolino; el aire era muy fuerte.

Vi que se cayó un árbol, una puerta y las láminas de mi casa. Las cortinas se levantaban y se mojaron mis útiles.

Sentí miedo.

El agua del río creció mucho y me dio miedo de que entrara a mi casa. Mi mamá nos subió al segundo piso.

Tengo a mis padres, mi hermanita y abuelitos.

Voy a proteger a mi abuelito.

Hacía mucho aire; se movían las palmeras.

Se volaron las láminas de la casa de mis abuelos.

Sentí muchísimo miedo, pensé que el mundo se iba a acabar.

Mi papá buscaba un lugar seguro para llevarnos a mi hermano y a mí.

Tengo a mi mamá y a mis hermanitos.

Vamos a limpiar la casa.

El aire azotaba mi casa.

Se cayeron todas las láminas y se mojaron mis cosas.

Sentí miedo, pero tengo a mi familia.

Nos resguardamos dentro.

Tengo a mi familia.

Secar mis útiles

Descripción del fenómeno

Impacto material y daños

Emociones y reacciones

Respuestas de supervivencia

Red familiar

Perspectiva a futuro

Apareció un remolino.

Vi árboles tirados, postes y láminas caídas en mi colonia.

Me sentí triste.

Salimos de casa porque se volaron las láminas; estuvimos caminando y buscando un lugar.

Tengo a mi familia.

Vamos a vivir mientras en la casa de mi tía.

Llovió mucho; hacía mucho aire.

Se volaron las láminas de mi casa.

Sentí miedo.

Estábamos en el segundo piso cuando se metió el agua.

Tengo a mi familia.

No sé.

El huracán destruyó mi casa y todo Acapulco.

Se nos mojaron nuestras cosas.

Sentí miedo. Cuento con mi mamá, abuelitos y tío.

Me caí de las escaleras; nos refugiaron en el cuarto de mis abuelos.

Tengo a mi familia y vecinos.

Pienso contratar a un albañil para que construya una loza en mi casa y ya no se mojen.

Estaba muy fuerte el remolino.

Se cayeron las láminas de mi casa.

Sentí muchísimo miedo.

Nos refugiamos de la lluvia con mis tías.

 

Vamos a limpiar todo.

Parecía un remolino.

Había láminas tiradas por todas partes en mi calle.

Sentí miedo.

Nos fuimos a la casa del vecino.

 

Vamos a limpiar y tirar lo que no sirve para volver a empezar.

Escuchaba el sonido del aire.

Se cayó un árbol grande en mi casa; tapó las escaleras.

Me sentí tranquilo.

Todos nos refugiamos en un cuarto.

 

Lo bueno que solo se mojaron algunas cosas. Esperar a que sequen.

Había remolinos.

Solo se mojaron los muebles de mi casa.

Sentí miedo y tristeza.

   

Vamos a vivir abajo con mi abuelita mientras quitan el árbol.

El aire azotaba mi casa.

Se cayeron todas mis plantas. Se voló la galera y un árbol de icacos; se mojó mi ropa.

Sentí que el mundo se acababa.

   

Voy a ir a la escuela.

Apareció un remolino.

Se metió el agua en el piso de abajo de mi casa.

Sentí miedo y frío. Cuento con mis padres, hermanos y abuelita.

   

Cuidar a mi abuelita.

 

Se derrumbó el cerro y enterró a una familia; cayeron piedras en mi colonia.

Sentí miedo.

   

Vamos a recuperar las plantas del vivero.

 

Se volaron las láminas de mi casa.

No sentí miedo, solo actué.

   

Vamos a arreglar la casa.

 

Se volaron todas las láminas del techo; se mojaron mis cosas.

Sentí miedo.

   

Vamos a limpiar y mi mamá va a subir la barda.

Descripción del fenómeno

Impacto material y daños

Emociones y reacciones

Respuestas de supervivencia

Red familiar

Perspectiva a futuro

 

Se volaron las láminas y se cayó un poste en mi calle.

Sentí mucho miedo.

   

Vamos a limpiar.

 

Al otro día, vi muertos tirados en mi calle.

Sentí miedo.

   

Vamos a limpiar.

 

Se mojaron los colchones y la tele de mi casa.

Estaba tranquila, pero mi mamá lloraba y me preocupé.

   

Vamos a comprar las láminas y volverlas a poner, pero ahora las van a pegar más fuerte.

 

Se rompieron dos ventanas de mi casa.

Me asusté mucho.

   

Arreglar la casa.

 

Un árbol cayó encima de mi casa. Aún no podemos entrar.

Sentí mucho miedo.

   

Quitarán los árboles que se cayeron en su casa

   

No sabía cómo estaba mi papá y eso me paralizó del miedo.

   

Arreglar las láminas y limpiar toda la casa

   

Sentí mucho miedo.

   

Volver a empezar

   

Me paralicé del miedo.

   

Quiere apoyar a su mamá

   

Estaba preocupado.

   

Salir adelante

   

Me dio miedo y frustración porque se mojaron mis cosas.

   

Tenemos que enfrentar la situación

   

Sentí miedo durante el huracán; ahora estoy triste.

   

Poco a poco saldrán adelante

   

Sentí que se me iba la respiración del miedo.

   

Voy a hacer ejercicio

   

Sentí miedo.

   

Arreglar su casa, cortar las ramas del árbol y tirarlas

En la tabla anterior se realizó el análisis temático en cinco categorías: “Descripción del fenómeno”, “Impacto material y daños”, “Emociones y reacciones”, “Respuestas de supervivencia”, “Red familiar y perspectiva a futuro”.

En la categoría “Emociones y reacciones”: se observa que los infantes experimentaron miedo debido a los daños causados por el huracán. Algunos, particularmente los de mayor edad, presenciaron el terror vivido por sus madres u otros familiares, lo cual les impactó profundamente. Al relatar su temor, se percibe con claridad la vulnerabilidad que sienten ante la destrucción de los espacios que les brindan cobijo y seguridad. Los niños más pequeños mostraron menor capacidad para proyectar acciones de agenciación a futuro, efecto asociado a la parálisis emocional que genera el miedo. En contraste, aquellos con mayor conciencia del temor y de los daños materiales evidenciaron una perspectiva más activa, orientada a respuestas inmediatas como mudarse con familiares o colaborar en labores de reconstrucción y limpieza.

Cuando surge la desolación, los infantes guardan silencio por la incertidumbre sobre a quién recurrir o cómo actuar. Sin embargo, al sentirse protegidos por adultos, logran visualizar con mayor facilidad redes de solidaridad y apoyo. A diferencia de quienes solo reconocen el miedo, algunos niños también expresan tristeza ante pérdidas significativas: su hogar, comunidad o la fuente laboral de sus padres. Esta emoción se entrelaza con la compasión, manifestada como pena ante las desgracias ajenas, pero también como motivación para ayudar. Un ejemplo destacado es el cuidado activo hacia los abuelos.

Mediante la técnica del dibujo libre, los niños proyectaron sus experiencias vividas durante el fenómeno del huracán. A continuación, se ejemplifican dos casos:

Figura 1

Dibujo de una casa inundada de un menor

Nota. El menor proyecta su experiencia sobre cómo se inundó el primer piso de su casa.

Figura 2

Dibujo de la percepción del huracán

Nota. Refleja la percepción del niño sobre el huracán, visualizándolo como un remolino

Los dibujos no solo reflejan el miedo y las sensaciones que experimentaron frente al huracán, las inundaciones o los daños en sus hogares, comunidades y la naturaleza. También evidencian la seguridad que les brinda la familia y el estar juntos. En los dos dibujos analizados, a pesar de que representan el sufrimiento causado por la inundación—las personas empapadas, una casa sin techo—, los personajes permanecen de pie. El viento huracanado, representado en tonos grises, envuelve la escena, destacando la magnitud del fenómeno. La niñez plasma en sus dibujos el impacto del desastre en sus hogares y comunidades, pero también muestra su capacidad de resiliencia.

A través de la narrativa, fue posible identificar las emociones que los niños experimentaron durante el huracán. Mediante la técnica de los cuentos infantiles, se intervino terapéuticamente, facilitando el procesamiento de la situación a través de la analogía con los personajes de las historias. Esto permitió generar respuestas adaptativas más saludables y proyectar una actitud positiva ante el fenómeno. Algunas de sus expresiones reflejan esta resiliencia:

"Vamos a comprar las láminas y volverlas a poner, pero ahora las van a pegar más fuerte".
"Voy a proteger a mi abuelito".
"Vamos a limpiar todo y a tirar lo que no sirve para volver a empezar".
"Quiero apoyar a mi mamá".

(Comunicación personal, 9 de noviembre de 2023).

Asimismo, el uso de los cuentos como metáforas ayudó a los niños y niñas a superar sus miedos. Se dieron cuenta de que, a pesar de la fuerza del huracán, toda su familia estaba a salvo. Sus testimonios reflejan la intensidad de sus emociones:

"Sentí muchísimo miedo, pensé que el mundo se iba a acabar".
"Me asusté mucho, temblaba y lloré".
"No sabía cómo estaba mi papá y eso me paralizó del miedo".
"Durante el huracán, sentí que se me iba la respiración del miedo."

(Comunicación personal, 9 de noviembre de 2023).

4. DISCUSIÓN

Los hallazgos conseguidos a partir del análisis fenomenológico hermenéutico indican que, mediante estrategias de afrontamiento adaptativas, los menores pueden reducir el trauma emocional y fortalecer sus recursos protectores (Cernuda Martínez, 2012). En ese sentido, la guía de intervención psicoafectiva para el trato de la población infantil en situaciones de desastre refiere que los menores ante un desastre presentan reacciones de tipo conductual, emocional, cognitivo y fisiológico (McQuiddy Padilla, 2007), por lo que las estrategias de intervención en este estudio tenían que ver cómo experimentaron los niños el suceso, cómo lo experimentaron, cómo lo sintieron y qué hicieron. Por otro lado, los resultados evidencian que los menores que participaron en el programa desarrollaron mecanismos de afrontamiento positivos, lo que coincide con estudios previos que destacan la importancia de las estrategias psicoeducativas en contextos de crisis. Se observa que el apoyo profesional en escenarios de desastres naturales, como la forma cómo los niños y sus familiares afrontan los eventos traumáticos y cómo se adaptan a las situaciones extremas, no solo mitiga los efectos psicológicos negativos a corto plazo, sino que también, favorece a la prevención de psicopatologías a futuro (Sommer, et al, 2013).

En estudios similares encontramos que, Heredia Carrión (2018), coincide al afirmar que los Primeros auxilios psicológicos son efectivos porque proporcionan a las personas que han experimentado catástrofes, el restablecimiento de su equilibrio emocional y; además, el fortalecimiento de recursos psicológicos y emocionales. Por otro lado, en la investigación de Suárez Vera (2016), muy similar a la de este estudio, donde se utilizaron los Primeros auxilios psicológicos a víctimas de inundaciones que estaban refugiadas en albergues, la autora utiliza la narración del suceso y de la situación actual; sin embargo, es diferente al presente estudio porque conlleva varias sesiones, las personas son citadas después de dos semanas; además, el enfoque del estudio es integrativo, el cual tiene una mirada psicoanalítica y centra su objetivo en la modificación de las relaciones que producen conflictos consigo mismo y con los demás.

Al buscar investigaciones sobre los primeros auxilios psicológicos, se encontró un estudio en Colombia, donde este tema se encuentra incluido dentro de la formación integral en el servicio de atención al ciudadano desde un enfoque humanista, cuyo estudio está dirigido al personal de policía para la atención de poblaciones colombiana para asegurar una convivencia pacífica (Valencia Puentes y Trejo García, 2013). En ese sentido, se diferencia del presente estudio de dos maneras: la población dirigida es adulta y, la otra, es que es para formación y no de atención.

En El Salvador, se llevó a cabo un estudio con el objetivo de identificar los conceptos básicos, procesos y objetivos de los primeros auxilios psicológicos en la intervención en crisis derivadas de desastres naturales, como huracanes y tormentas tropicales. Dicho estudio se centró en proporcionar información teórica sobre las acciones a seguir en situaciones de contingencia por estos fenómenos; sin embargo, no incluyó una intervención directa con la población afectada (Acosta Escalante et al., 2017). En una investigación similar, Bodon (2020) aborda los efectos en la salud mental de las personas tras desastres naturales, destacando la alta probabilidad de desarrollar conductas disfuncionales si no se brinda atención psicológica inmediata en situaciones de emergencia.

Por otro lado, en un estudio distinto al presente trabajo, Castillo Varela y Rosete Gil (2019) analizaron los tipos de atención psicológica proporcionados por algunos intervinientes tras el terremoto ocurrido en 2017 en la Ciudad de México. Los autores destacaron que estos intervinientes carecían de una metodología homologada, ya que aplicaban terapias alternativas y difusas con la intención de ofrecer apoyo psicológico. Por ello, recomiendan capacitar a estos actores en primeros auxilios psicológicos para mejorar la calidad de la atención brindada.

En cuanto a las limitaciones encontradas en el presente estudio, se identificó que los menores atendidos estaban acogidos medio tiempo en iglesias, lo que dificultó su atención en espacios más privados y adecuados. Además, el difícil acceso a la zona impidió dar continuidad al trabajo terapéutico. Asimismo, el haber trabajado con una muestra reducida de 34 menores no permite generalizar ampliamente los hallazgos.

A partir de los resultados obtenidos, se recomienda generar más espacios de expresión emocional para los menores afectados por contingencias o desastres naturales, así como implementar programas de desarrollo de habilidades socioemocionales que les permitan afrontar y procesar futuras adversidades de manera positiva. La colaboración entre instituciones gubernamentales, organizaciones civiles y especialistas en salud mental resulta fundamental para fortalecer el bienestar psicosocial de la infancia en contextos de emergencia.

5. CONCLUSIONES

El estudio permitió comprender las experiencias de los menores afectados por el huracán Otis, brindándoles una adecuada gestión emocional que facilitó la activación de sus estrategias de afrontamiento, minimizó el daño psicológico a futuro y, se derivó a instancias especializadas a una niña. En ese tenor, el estudio corrobora la efectividad de la intervención psicológica temprana en menores que fueron afectados por el huracán Otis, recalcando la necesidad de continuar con esfuerzos que favorezcan su salud emocional y su bienestar social.

Para terminar, se concluye que la aplicación del programa de Primeros auxilios psicológicos permitió a los menores afrontar de manera más efectiva la experiencia vivida durante el huracán Otis, facilitando su reintegración funcional a la vida cotidiana. Por ello, se recomienda implementar este programa en la población infantil que enfrente desastres o contingencias, con el fin de apoyar su recuperación emocional y fortalecer su capacidad de adaptación.

Agradecimientos / Acknowledgments:

Los autores agradecen por su valiosa cooperación al Mtro. Alejandro Cortés Néstor (22250350@uagro.mx); a Ángel Miguel Flores (15230938@uagro.mx), a Karina Sánchez Zacarías (21401807@uagro.mx), a Edwin Heriberto Carmona Salmerón (edcarmonasalmeron@gmail.com) y a la Psic. Yesenia Domínguez Ortiz (yeseniadortiz97@gmail.com).

Conflicto de intereses / Competing interests:

Los autores declaran que el presente proyecto no representó conflicto de intereses de ninguna parte.

Rol de los autores / Authors Roles:

Martha Quevedo: Conceptualización, validación, curación de datos, investigación, recursos, escritura – borrador original, escritura – revisión y edición, visualización, administración del proyecto.

Natalia Ix-Chel Vázquez González: Metodología, análisis formal, investigación, recursos, escritura – revisión y edición, supervisión, adquisición de fondos.

Aspectos éticos/legales:

Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.

Fuentes de financiamiento / Funding:

Las fuentes de financiación que dieron lugar a la investigación son de carácter personal y motivación profesional.

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