Resumen
La tutoría en el nivel básico de secundaria es reconocida y evaluada mediante niveles, y su importancia está en constante crecimiento. El presente artículo pretende analizar la incidencia de un sistema de tutoría como estrategia para reducir la reprobación y el abandono escolar. Se siguió un enfoque cualitativo empleando el instrumento Hábitos de Estudio y Motivación al Aprendizaje (HEMA) a una muestra de alumnos de secundaria en el municipio de Mazatlán. Los alumnos han expresado que reprueban las materias principalmente porque no se preparan adecuadamente para los exámenes y tienen dificultades para comprender las clases o a los maestros. Se concluyó que es importante motivar a los docentes a retomar los aspectos efectivos del estudio y desarrollar su plan de acción tutorial como una tarea sustantiva. El sistema de tutoría busca que los docentes desempeñen su rol como orientadores principales de los jóvenes, brindando apoyo y guía para su desarrollo académico y personal.
Palabras clave
1. INTRODUCCIÓN
La tutoría surgió como “Orientación Vocacional” en 1952 y ha evolucionado a lo largo de los años hasta convertirse en el concepto actual de tutoría. En 2002, se identificaron varios factores que afectaban los resultados de aprendizaje en la educación secundaria, lo que llevó a la inclusión de una hora semanal de orientación y tutoría en el plan de estudios de 2006. La tutoría tiene como objetivo ayudar a los estudiantes a evitar la reprobación, el rezago y el abandono escolar (Cervantes et al., 2018).
Sin embargo, a pesar de contar con un programa de estudios de tutoría, muchos docentes y alumnos aún tienen dificultades para entender el propósito y la planificación de la tutoría. La tutoría se centra en cuatro ámbitos: integración escolar, seguimiento académico, convivencia y orientación hacia un proyecto de vida. Cada ámbito tiene sus propias metas y actividades, pero la tutoría requiere flexibilidad para adaptarse a las necesidades e intereses de cada grupo y alumno. La relación entre el tutor y el alumno es fundamental, y se deben desarrollar habilidades de escucha, mediación y resolución de conflictos. La tutoría busca promover un ambiente escolar que fomente la integración, la participación y la mejora de la convivencia social (SEP, 2006).
La selección de los tutores no siempre cumple con los criterios ideales, y la asignación de la hora de tutoría a menudo se basa en criterios como la antigüedad. Sin embargo, se destaca la importancia de que los tutores sean sensibles, comprensivos y tengan cercanía y conocimiento de los estudiantes.
La tutoría también enfrenta desafíos debido a la falta de recursos y la gran cantidad de alumnos que requieren atención. Se utilizan diversas herramientas y métodos, como cuestionarios, entrevistas y observaciones, para conocer las necesidades y los intereses de los alumnos. Sin embargo, la tutoría sigue siendo una tarea exigente que requiere tiempo y esfuerzo por parte de los tutores (Martínez et al., 2020; Dopico, 2012).
Organismos internacionales reconocen la importancia de la tutoría en el desarrollo de habilidades y competencias de los estudiantes. Se resalta la necesidad de brindar orientación y apoyo a los alumnos, y se menciona la tutoría como un proceso que promueve el desarrollo de la identidad, la autoestima, la responsabilidad, la madurez emocional y otras habilidades.
En ese sentido, la tutoría es un componente importante de la educación que busca ayudar a los estudiantes en su desarrollo académico, personal y social. Aunque enfrenta desafíos en su implementación, la tutoría tiene el potencial de mejorar la experiencia educativa de los alumnos y prepararlos para su futuro (Araneda-Guirriman et al., 2020; García et al., 2012).
La redefinición del papel del hombre en la sociedad es esencial para la educación. En este contexto, los modelos pedagógicos son herramientas sistemáticas que enfrentan desafíos constantes en el ámbito docente. Según Flórez (1994) los modelos pedagógicos son objetos de estudio interesantes desde una perspectiva histórica y antropológica. Estos modelos plantean cinco preguntas fundamentales para ser considerados como tales: el ideal de persona educada que se busca formar, las estrategias metodológicas utilizadas, los contenidos y experiencias educativas concretas, los ritmos o niveles del proceso formativo y quién dirige y se enfoca en dicho proceso. Estos cuestionamientos proporcionan una base para que los docentes comprendan su labor. Además, para Batista y Flórez (1983) otros aspectos relevantes para determinar el enfoque pedagógico son las metas educativas, los contenidos de enseñanza, la relación profesor-alumno, los métodos de enseñanza, los conceptos de desarrollo y el tipo de institución educativa.
Dentro de los modelos de intervención pedagógica podemos describir aquellos que han sido base para el desarrollo de las herramientas docentes para el desarrollo del aprendizaje. El modelo pedagógico tradicional se basa en la transmisión de conocimientos y valores acumulados por generaciones adultas a los alumnos (Lara et al. 2020; Flórez, 1994). A su vez, el modelo pedagógico conductista, el aprendizaje se entiende como el producto de los cambios en la conducta, influenciados por el medio ambiente. Se centra en el análisis de la conducta bajo condiciones de observación, medición y control (Barrios et al., 2020; Flórez, 1994). Mientras que, el modelo pedagógico progresista surge con la escuela nueva, donde se revalúa el sistema escolar y se coloca al alumno como el centro de atención. Se busca una educación más activa, motivadora y orientada a la vida. Por otro lado, el modelo pedagógico cognitivista, propuesto por Piaget, se centra en el desarrollo cognitivo del individuo. Considera que el aprendizaje implica modificaciones sucesivas de las estructuras cognitivas y destaca la importancia de la experiencia en el desarrollo de los procesos cognitivos (Gamella, 2019; Corral, 1996).
Es así como estos modelos pedagógicos representan diferentes enfoques y perspectivas sobre la educación. Cada uno tiene sus propias características, objetivos y métodos de enseñanza, y su elección dependerá de los contextos, las necesidades y las visiones educativas específicas. Al final cada uno de estos modelos tienen como objetivo el desarrollo del aprendizaje. El aprendizaje se refiere a un cambio relativamente permanente en el comportamiento que refleja la adquisición de conocimientos o habilidades a través de la experiencia. Los estilos de aprendizaje se refieren a los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que indican cómo los alumnos perciben e interactúan con su entorno de aprendizaje. Algunos componentes comunes de los estilos de aprendizaje incluyen las condiciones físico-ambientales, las preferencias de contenido y actividades, el tipo de agrupamiento, las estrategias de resolución de problemas, la atención, los materiales requeridos, los estímulos motivadores y la motivación en general (Alanya et al., 2021; Alonso et al. 1994).
En ese sentido, el enfoque por competencias surgió en la década de 1960 a partir de las contribuciones de Chomsky (1970) en lingüística y la psicología conductual de Skinner. Chomsky propuso el concepto de competencia lingüística como una estructura mental implícita que se manifiesta en el desempeño comunicativo. El enfoque conductual de competencias considera la competencia como un comportamiento efectivo observable y verificable. Este enfoque ha tenido desarrollos significativos en la gestión del talento humano en las organizaciones y también se ha implementado en instituciones educativas para formar personas con competencias relevantes para el empleo. En resumen, el enfoque por competencias busca desarrollar habilidades y conocimientos específicos en los individuos para que puedan tener un impacto significativo en el ámbito laboral.
Conjuntamente, el aprendizaje tiene que ser dirigido para poder cumplir con los objetivos que demanda el sistema educativo por ello es necesario el desarrollo de los planes y programas de estudio. La Secretaría de Educación Pública (SEP) reconoce la importancia del currículo en la transformación de la escuela, pero también entiende que emitir un nuevo plan de estudios es solo el primer paso hacia la calidad de los servicios educativos. Por lo tanto, se compromete a brindar apoyo a los planteles, profesores y directivos, en colaboración con las autoridades educativas estatales, para garantizar que cuenten con los recursos y las condiciones necesarias. El objetivo es que los jóvenes adquieran y consoliden competencias básicas para actuar de manera responsable con ellos mismos, la naturaleza y su comunidad, y que participen activamente en la construcción de una sociedad más justa, libre y democrática (SEP, 2006).
Sin embargo, es prioritario conocer las características necesarias que el estudiante tendrá que poseer al final de sus estudios, por ello, El perfil de egreso de la educación básica describe los rasgos que los estudiantes deben desarrollar al finalizar esta etapa educativa, preparándolos para enfrentar un mundo en constante cambio. Estos rasgos se basan en la formación de competencias para la vida, que abarcan aspectos cognitivos, emocionales, sociales, relacionados con la naturaleza y la vida democrática. El logro de este perfil requiere una colaboración entre los distintos campos de conocimiento que forman parte del currículo a lo largo de la educación básica (SEP, 2006).
En un análisis realizado por Morales (2009) sobre las reformas educativas en el nivel medio superior en la Universidad Autónoma de Sinaloa, se examinan los cambios en la visión, misión y compromisos del bachillerato universitario en relación con la Secretaría de Educación Pública (SEP). Se destaca la importancia de la tutoría como un método sistematizado de acciones educativas centradas en el estudiante, en el cual se establece un acuerdo entre el tutor y el estudiante dentro de un marco institucional. Se describen dos vertientes de la figura del tutor: el tutor orientador, encargado de guiar al estudiante en la construcción de su perfil profesional, y el profesor tutor, cuya función se centra en el proceso de enseñanza-aprendizaje, buscando mejorar las capacidades críticas e innovadoras del estudiante. Desde el punto de vista psicológico, las tutorías académicas se fundamentan en diferentes enfoques, como el enfoque genético piagetiano, que promueve la construcción activa del conocimiento por parte del estudiante y la autonomía en el aprendizaje. Los beneficios de este sistema incluyen un aprendizaje más significativo, la posibilidad de transferir el conocimiento a situaciones novedosas y una mejora en la autoestima del estudiante al sentirse capaz de producir conocimientos valiosos.
Aún con lo anterior, la deserción escolar sigue presentándose en las diferentes etapas educativas de los estudiantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el año 2000, el 33% de los jóvenes de entre 15 y 24 años asistía a la escuela, en 2015 el 44% de personas en estas edades acude a algún centro educativo. La diferencia por sexo es de poco más de un punto porcentual con el 45% de hombres y el 44% de mujeres. A grandes rasgos podemos notar que aún con tanta reforma e implementación de nuevos programas y modelos educativos las cifras no han tenido una relevante creciente en por lo menos 15 años. Los datos anteriores nos hacen pensar que los niveles están bien porque un gran porcentaje de alumnos asisten a la escuela, sin embargo, he aquí el punto álgido ¿Por qué las cifras de deserción y abandono siguen siendo constantes y no disminuyen? ¿Qué ocurre con todos esos jóvenes que dejan de estudiar por diferentes motivos?
Algo alentador, es que en los últimos 45 años el numeró de jóvenes entre 6 y 14 años que asisten a la escuela ha ido en aumento, los planteles educativos han llegado a lugares marginados y olvidados por el sistema, se ha dado la apertura de movilización también para todos, por eso considero un notable avance, aunque no lo es todo (INEGI, 2015).
En una publicación hecha por la Jornada, referida al alarmante índice de abandono y rezago escolar, uno de cada 10 niños y adolescentes no asisten a la escuela. De ellos el 36.7 por ciento tiene entre 12 y 17 años. De los adolescentes de entre 15 y 17 años que no asisten a la escuela, 56 por ciento completó su educación básica, 41 por ciento no concluyó sus estudios en ese nivel y 2.8 nunca ha completado ningún año escolar. Los factores se pueden englobar en sociales, económicos y geográficos siendo la población considerada en estado de pobreza los más vulnerables. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) señala en su informe “La Educación Obligatoria en México 2017”, que poco más de 1.6 millones de niños de tres a cinco años; 700 mil de seis a 14, y 1.7 millones de adolescentes de 15 a 17 años están fuera de la escuela, ya que no tenían una asistencia regular a los centros escolares.
Estos resultados deben generar conciencia a todos los encargados de llevan a cabo el proceso de enseñanza, ya que se forma parte de un engranaje, desde los encargados de elaborar los programas, modelos educativos, los directivos, hasta llegar a la última figura en el aula, el docente. Por ello, surge la necesidad de enfocar esta investigación a la acción tutora en el nivel básico de secundaria, ya que las investigaciones desarrolladas hasta el momento se enfocan en nivel medio o superior, dejando aún lado esta etapa medular de la formación de los estudiantes.
La investigación se centra en el problema educativo de la reprobación, deserción y abandono escolar, que continúa siendo un desafío en el contexto mexicano. A pesar de las reformas y modelos educativos implementados, aún no se ha encontrado una fórmula perfecta para reducir estos índices negativos o establecer estrategias institucionales clave para abordarlos. La investigación busca ofrecer acciones que ayuden a disminuir estos obstáculos en la formación de los adolescentes. El estudio se origina de la necesidad de demostrar el impacto positivo de la tutoría en el programa educativo, con el objetivo de motivar a los docentes a retomar aspectos asertivos y desarrollar un plan de acción tutorial. En el nuevo modelo educativo "aprendizajes claves", la tutoría en la educación secundaria básica se considera y se evalúa mediante niveles. Sin embargo, en el aula, la tutoría carece de importancia debido a que solo se dedica una vez a la semana durante 50 minutos, lo cual es insuficiente para lograr avances significativos o medir sistemáticamente los aspectos que deben abordarse. Además, el tamaño de los grupos, con más de 30 alumnos, dificulta el logro de los objetivos con todos. Se menciona el poco compromiso de algunos docentes que aprovechan el tiempo de tutoría para otras actividades en lugar de cumplir con su función de tutor. Sin embargo, también existen colegas comprometidos que consideran la tutoría como una estrategia educativa para atender a los alumnos y mantener estándares de calidad. La tutoría es un espacio vital para abordar aspectos académicos, sociales, emocionales y conductuales de los estudiantes que lo requieran. Por tanto, no se debe restar importancia al impacto positivo y la motivación que brinda a los estudiantes para continuar su formación académica.
Esta investigación propone un enfoque propositivo al abordar el rezago, la reprobación y el abandono escolar, centrándose en la acción tutorial. El objetivo es resaltar la importancia y el impacto positivo de la tutoría como herramienta para combatir estos problemas.
En el Diario Oficial de la Federación establece que la tutoría tiene como objetivo acompañar a los alumnos en su inserción y participación en la vida escolar, conocer sus necesidades e intereses, y contribuir a la formulación de su proyecto de vida. Se asigna una hora a la semana para la tutoría en cada grado, pero no debe considerarse como una asignatura más. El tutor, en colaboración con los demás maestros del grupo, define el contenido para garantizar su relevancia. Cada entidad educativa establece los criterios y actividades específicas dentro de este marco curricular. Se recomienda que cada tutor atienda solo a un grupo a la vez para tener un mayor conocimiento de los estudiantes.
El contexto de esta investigación presenta desafíos, ya que los maestros deben cumplir con diversas responsabilidades y enfrentarse diariamente a la variabilidad de los adolescentes. Además, se requiere creatividad para despertar el interés por el conocimiento, especialmente en una etapa en la que los métodos tradicionales de enseñanza pueden no ser efectivos. Es necesario centrar la atención en el alumno y adoptar un enfoque basado en competencias para que ellos construyan su propio conocimiento.
Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) son una ventaja, ya que se convierten en aliados del docente al implementarlas como recursos didácticos. Las TIC son motivador y dominan la vida de los jóvenes actualmente. También ofrecen una amplia gama de materiales que pueden utilizarse durante las horas de tutoría para promover la reflexión.
Sin embargo, existe una desventaja en el acuerdo 384, que establece que el docente debe preferentemente dedicar la hora de tutoría al grupo y solo atender a un grupo de tutoría. En la práctica, esto no siempre se respeta debido a las necesidades de la institución. Un profesor que solo tiene una hora de tutoría a la semana es insuficiente para cumplir con las demandas requeridas y, en ocasiones, tener más de un grupo de tutoría puede ser una tarea exigente debido a las acciones que deben implementarse.
2. MÉTODO
El presente trabajo sigue las condiciones propuestas por diversos autores como (Grinnell, 1997). Se utilizó el enfoque cualitativo, dado que se plantea confrontar información proveniente de la aplicación de diferentes instrumentos y fuentes, para tener un mayor acercamiento al problema investigado (Guzmán, 2021). Para el desarrollo de la presente investigación se tomó como muestra dos grupos del tercer grado de una secundaria de la zona 07 en Mazatlán, del turno matutino, donde la edad de los estudiantes oscila entre los trece y quince años. La cobertura de la investigación se hará considerando 3 escalas importantes de los indicadores de calidad en nivel básico. La primera será la deserción escolar, la segunda reprobación y la tercera abandono escolar.
Se aplicó el instrumento pedagógico de Hábitos de Estudio y Motivación al Aprendizaje (HEMA), para ello se realizaron 2 encuestas, la primera para determinar los motivos que considera el alumno que causan la reprobación de materias y la segunda para detectar las posibles causas de reprobación y deserción de los alumnos, midiendo a su vez, la percepción de los alumnos sobre el desempeño de sus maestros. Las encuestas fueron aplicadas al azar a 20 alumnos por grupo. Una vez concluida la aplicación de la encuesta, se procedió a la clasificación de la información, a la depuración y tamización de esta, para luego tabularla.
3. RESULTADOS Y DISCUSIONES
En este estudio, los alumnos expresaron su autopercepción y mencionaron que para mejorar su desempeño académico deben ser más responsables (19%), tener mayor compromiso con los estudios (18%) y prestar más atención en clase (18%). Solo un 3% de los alumnos consideraron que necesitan un mayor apoyo por parte de los maestros.
En cuanto a las materias reprobadas en el bimestre estudiado, se observó que ninguno de los alumnos encuestados (0%) tuvo más de 5 materias reprobadas, lo cual es un resultado positivo y sugiere que la acción tutorial tuvo una intervención adecuada. El 37% de los alumnos tuvieron más de 3 materias reprobadas.
Al evaluar el desempeño docente según la opinión de los alumnos, se encontró que los profesores de Educación Artística obtuvieron un 20% de aprobación, siendo la asignatura mejor evaluada. Por otro lado, los profesores de Ciencias fueron evaluados con un 1%, siendo los peores evaluados.
Los resultados muestran que los alumnos han mejorado su desempeño académico al disminuir el número de materias reprobadas en comparación con el bimestre anterior. Se observa que los aspectos personales son prioritarios y deben mejorarse para tener un impacto positivo en el rendimiento académico. La responsabilidad se identificó como uno de los factores que más influyen en el índice de reprobación (19%), seguido del compromiso con los estudios (18%). El apoyo de los padres fue considerado de menor importancia (2%).
En cuanto a los motivos de reprobación, se identificó que la falta de preparación para los exámenes (27%) y la dificultad para entender la clase o al maestro (25%) son las principales causas. Por otro lado, el trabajo tuvo un impacto menor (5%).
A pesar de las encuestas aplicadas, el análisis estadístico de las calificaciones promedio y los resultados generales del instrumento HEMA indica que la mayoría de los alumnos analizados (53%) se encuentran en un alto riesgo de reprobación, mientras que solo un 7% se encuentran en un nivel bajo de riesgo.
Los resultados descritos muestran claramente el comportamiento de los alumnos sobre los problemas que enfrentan para evitar la reprobación y/o deserción escolar a través de la aplicación de las tutorías como estrategia de intervención. Dicha estrategia, nos permitió identificar los principales factores que afectan el rendimiento escolar, con ello, se abre la posibilidad del desarrollo de estrategias para prevenir que los alumnos presenten reprobación y/o deserción en el peor de los casos.
Gran parte de los profesores siguen aplicando métodos históricos y tradicionales, lo que evita que el alumno desarrolle una reflexión crítica, su participación, pero principalmente un aprendizaje real que genere, en su momento un mejor nivel de vida de este (Martí-Puig, 2020). El profesor al ser el actor principal de la transformación educativa podrá desarrollarse como orientador o guía, permitiendo la formación de estudiantes con aprendizaje integral y con una participación más activa, permitiendo que ellos mismos construyan sus conocimientos. Algunas cualidades por explotar en esta tan exigente labor son la escucha activa, la capacidad de mediar y resolver conflictos, tener noción de los intereses de los adolescentes, conocer su historia familiar y muchas otras más. Si lo anteriormente mencionado fuera parte de la práctica cotidiana aún y que no fuese sólo en la hora de tutoría muy probablemente tendríamos alumnos motivados a asistir a clases y dispuestos a aprender, ya que el ser tomado en cuenta para ellos implica un gran gesto.
Por esta razón, las tutorías no son una extensión de la asignatura que imparte el docente, tampoco un periodo para realizar repasos o asesorías académicas de las asignaturas, ni para desarrollar actividades sin intención didáctica que desvirtúen su naturaleza. La tutoría promueve, desde la voz y acción de los adolescentes, procesos de autoconocimiento, diálogo, reflexión, autorregulación, desarrollo de habilidades, asertividad, identificación de factores de riesgo y de protección, escucha activa con sus pares y su tutor, los cuales coadyuvan en la convivencia y la conformación de su identidad (SEP, 1981).
Por ello, la tutoría se convierte en una necesidad y en construir una relación indispensable entre alumno y maestro. Al respecto, Dopico (2012), afirma que dentro del proceso tutorial y la relación tutor y alumno, hay un rompimiento de jerarquías que se visualiza como un encuentro no ya físico, sino relacional, destinado a promover la libertad y la autonomía, de modo que el alumnado pueda establecer un proyecto profesional, un proyecto de vida.
La orientación y tutoría se crearon por la necesidad de abatir los bajos resultados académicos, fungiendo como el espacio adecuado para dar estrategias adecuadas de estudio, sugerencias de autorregulación de la persona, resolución de problemáticas, etc. Por lo cual, es indispensable el aplicar las tutorías como estrategia integral para evitar la reprobación y/o deserción escolar.
4. CONCLUSIONES
El análisis de los datos obtenidos de la investigación realizada en la Escuela Secundaria General No.3 "Genaro Estrada" durante el periodo escolar 2017-2018, enfocada en alumnos de tercer año, ha proporcionado valiosos indicadores sobre los niveles de reprobación, deserción y fracaso escolar. Este estudio constituye una gran contribución para comprender los factores que influyen en este fenómeno educativo en el nivel de secundaria y puede servir como referencia para futuras investigaciones y para reorientar el papel de las tutorías y sus aprendizajes clave como una actividad de apoyo para el desarrollo integral de los estudiantes.
En cuanto al muestreo, se aplicaron los instrumentos de forma discreta y aleatoria a algunos estudiantes con el objetivo de medir las causas y motivos que afectan el desempeño y rendimiento académico, y que finalmente conducen a la reprobación, deserción y fracaso escolar.
En base a los resultados obtenidos, se han establecido las siguientes conclusiones. En los grupos "D" y "F" de tercer año de secundaria, se identificó que la deserción escolar estuvo relacionada con un alumno masculino que se mudó a otra ciudad para dedicarse al fútbol, y una alumna femenina que perdió interés en seguir estudiando. Estas situaciones están influenciadas por factores económicos, familiares y pedagógicos, lo cual confirma la hipótesis planteada.
Además, se lograron responder las preguntas planteadas en la investigación y se cumplieron los objetivos de describir las causas que originan la deserción escolar y los factores asociados a ella. Los alumnos expresaron que la principal razón de la reprobación es la falta de preparación para los exámenes y la dificultad para entender las clases o al maestro.
En relación a la percepción de los alumnos, se encontró que la falta de responsabilidad y compromiso personal son los principales motivos que influyen en su reprobación. Esta conclusión resalta la importancia de fomentar la responsabilidad y el compromiso en los estudiantes para que puedan tener éxito en sus estudios.
Por otro lado, se implementó un Plan de Acción Tutorial como estrategia importante y oportuna para evitar una mayor deserción escolar. Mediante el diagnóstico realizado al inicio del ciclo escolar, se logró prevenir un aumento en el índice de reprobación en ambos grupos.
Los alumnos recibieron un mayor acompañamiento académico por parte del docente tutor, quien brindó actividades extracurriculares y aplicó instrumentos como el HEMA, realizó entrevistas y talleres. Estas acciones permitieron que los alumnos tomaran conciencia de sus debilidades y fortalezas como estudiantes.
En resumen, este estudio ha proporcionado valiosos hallazgos sobre los niveles de reprobación, deserción y fracaso escolar en la escuela secundaria. Las conclusiones obtenidas refuerzan la importancia de abordar los factores que influyen en estos fenómenos y de implementar estrategias como la tutoría para apoyar a los estudiantes en su desarrollo integral.
Conflicto de intereses / Competing interests:
Los autores declaran que no incurre en conflictos de intereses.
Rol de los autores / Authors Roles:
Norma Olvera-Guevara: conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, escritura - preparación del borrador original, escritura - revisar & amp; edición.
Juan Guerra-Corrales: conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, visualización, escritura - preparación del borrador original, escritura - revisar & amp; edición.
Yuvel Gómez-Flores: conceptualización, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, visualización, escritura - preparación del borrador original, escritura - revisar & amp; edición.
Fuentes de financiamiento / Funding:
Los autores declaran que no recibió un fondo específico para esta investigación.
Aspectos éticos / legales; Ethics / legals:
Los autores declaran no haber incurrido en aspectos antiéticos, ni haber omitido aspectos legales en la realización de la investigación.
Referencias
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